Juicio a Lula da Silva agita la política brasileña

Las manifestaciones no se hicieron esperar en las calles de Río de Janeiro cuando se anunció el inicio de un juicio contra el expresidente Lula da Silva. Juicio político contra Rousseff sigue. FOTO AP

Las manifestaciones no se hicieron esperar en las calles de Río de Janeiro cuando se anunció el inicio de un juicio contra el expresidente Lula da Silva. Juicio político contra Rousseff sigue. FOTO AP

“Luiz Inácio Lula da Silva, extremadamente carismático, entrará a la historia del Brasil como el líder más popular que tuvo el país, como el presidente de las clases bajas que logró alzarse en posiciones de mando”, describe Paulo Sotero, director del Instituto Brasil del Wilson Center para la investigación.
No obstante, y aunque algunas encuestas todavía lo ven como “determinante” en las elecciones presidenciales del 2018, Sotero prevé un horizonte “disminuido y oscuro” para el exmandatario.
El juez Ricardo Leite, de Brasilia, aceptó los cargos en los que se responsabiliza a Lula de intentar comprar el silencio del exdirector de Petrobrás Nestor Cerveró, detenido por los escándalos de corrupción de esa empresa estatal, para evitar que aceptara un acuerdo con la justicia que implicaba confesar lo que sabía del caso.
Si bien no se ha determinado una fecha, la decisión implica que el expresidente vaya a juicio, y de hecho deberá alistarse para un segundo proceso, ya que los fiscales del estado de Sao Paulo lo acusan de lavado de dinero y tergiversación criminal en relación con una aparente conspiración de bienes raíces que lo beneficiaron a él y a su familia.
“Aunque es muy prematuro hablar de la muerte política de Lula, su olla se está destapando y en un año tendremos algunas claridades sobre las investigaciones, las elecciones próximas y la reacción de los brasileños con el líder que tanto siguieron”, anota el académico, y agrega que, por ahora, el efecto más inmediato del escándalo será la deslegitimación del Partido de los Trabajadores (PT).
Caen las piezas
En octubre próximo Brasil elige a alcaldes para más de 5.600 ciudades y municipios. Sin embargo, las encuestas muestran que el PT, que fue popular en los pasados comicios, tal vez se quede solo con un líder en una de las capitales de los 27 estados.
“Lula estará entonces perdiendo su poder por fuera de São Paulo y solo tendrá la opción de concentrar sus esfuerzos en una posible reelección, aunque sería muy complicado en medio de juicios”, aclara Sotero, y añade que el recurso al que acudieron los abogados del expresidente ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que alegan “persecución política y judicial”, estará muerto por ahora.
“El Consejo solo se pronuncia después de que se han agotado todos los pasos del proceso judicial en el país miembro, y solo si hay alguna irregularidad, lo que está lejos de probarse en Brasil”, concluye.
Entretanto, Giovanny Reyes, internacionalista de la Universidad del Rosario, cree que lo que viene será una recomposición de la política en Brasil. “El bloque de Lula se va alejando del espectro, mientras el desafío de la destitución de Dilma abre camino para que exista otro bloque de actores representativos más asociados a la agroindustria”, explica Reyes, refiriéndose al presidente interino, Michel Temer, y a su séquito de ministros con antecedentes en el empresariado.
Pero la recomposición requiere legitimidad, dice, de manera que Temer y los suyos, que lidian con la inestabilidad del país, desafían a la izquierda de Lula y Rousseff con un juego de inculpaciones y presionan desde lo jurídico.
De hecho, Reyes menciona que el vuelco político se extiende también a la región, y permite la conformación de un nuevo bloque liderado por Mauricio Macri desde Argentina.
Marta Ardila, jefe del Observatorio Latinoamericano y del Caribe de la Universidad Externado, identifica un inminente debilitamiento de la izquierda en América Latina. “Aunque Brasil tiene un modelo de desarrollo muy pragmático y la izquierda no ha muerto, sí atraviesa una crisis muy profunda, una pérdida de credibilidad”, asegura la experta, y advierte que si bien Brasil cambiará de modelo, “mientras exista la desigualdad, la izquierda se va a disputar el poder”.
Declive de su obra política
Para Sotero, “con toda probabilidad, Dilma Rousseff, la creación de Lula y una figura política desastrosa, será removida del poder, y significará otro golpe profundo contra el expresidente”.
Sin embargo, el juicio político contra ella, programado para el próximo 29 de agosto, sigue sin consensos. Virgilio Afonso da Silva, abogado constitucionalista de la Universidad de São Paulo, detalla que las cláusulas constitucionales que justifican el impeachment “son más bien vagos”, argumentando que el pedido de créditos suplementarios y el retraso en el pago a los bancos estatales “aunque graves, son casi un lugar común que cualquier dejar como culpable a cualquier presidente de Brasil”.
Lo que sí es claro para el legista es que la incertidumbre política abruma a Brasil. “Nadie sabe a ciencia cierta cómo todo este proceso va a terminar. Hay tantos funcionarios que están siendo investigados, que hacen que este y cualquier gobierno sean muy inestables” .

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