Fidel Castro cumple 90 años con la isla en cambio

Fidel guió a su país por tiempos en los que eliminó el analfabetismo, universalizó la educación, pero también en los que se vio aislado, pobre y solitario tras el fin de la Guerra Fría. FOTO AP

Fidel guió a su país por tiempos en los que eliminó el analfabetismo, universalizó la educación, pero también en los que se vio aislado, pobre y solitario tras el fin de la Guerra Fría. FOTO AP

Durante las cinco décadas en las que detentó el poder, a Fidel Castro le hubiera parecido insólito ver a sus enemigos, los Estados Unidos, buscando y logrando acercamientos como los que se están viendo con el gobierno de su hermano menor, Raúl.
Hoy la isla homenajea a quien primero, con disparos de fusil y una hábil retórica, aglutinó las fuerzas suficientes para que el dictador Fulgencio Batista huyera de Cuba. Y quien luego, con pulso autoritario —para muchos dictatorial—, consolidara los pilares del comunismo cubano, durante tiempos tan adversos como la Guerra Fría.
No obstante, en este sábado en que cumple 90 años de vida, de entrada no es clara qué tanta influencia tiene Fidel sobre una actualidad cubana que intenta dejar atrás las enemistades e intransigencias que marcaron su era.
Más símbolo que líder
Desde el 17 de diciembre de 2014, la isla experimenta un proceso de apertura económica e incluso política que ha cambiado en buena forma su panorama, gracias al restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Y aunque muchos aspectos económicos y sociales no cambiaron, la Cuba de hoy es bastante diferente a la que Fidel lideró por cinco décadas.
¿Cuál es su papel ahora? Distintos expertos dieron respuesta a este interrogante.
“Si Fidel tuviera una injerencia tan contundente y directa, probablemente no hubiera iniciado el deshielo con EE. UU. No obstante, yo creo que sí existe aún una influencia suya en la sociedad. Es una influencia moral. Hay mucha gente pendiente cuando él escribe o aparece en televisión. Cuando se refiere a algún tema, a la revolución, al cambio, a Estados Unidos, a la migración, a las guerras en el mundo”, explicó Mauricio Jaramillo Jassir, docente de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.
“Para resumir, en el plano moral tiene una influencia notoria en Cuba, y en el plano político me parece que cada vez menos, ante nuevas fuerzas que promueven una liberalización”, agregó.
Brian Latell, exagente de la CIA, exjefe de Inteligencia de EE. UU. para Latinoamérica, autor de numerosos libros sobre Cuba y Fidel, y docente adjunto de la Universidad Internacional de Florida, coincidió:
“En abril lo vimos en el VII Congreso del Partido Comunista, en el que leyó un discurso que fue coherente con sus ideas, pero que mostró su línea dura. Creo que aún tiene mucha influencia, pero por todas las razones que son obvias de su figura. Sigue ahí. No obstante, Raúl y los otros líderes ya no lo acatan en todo —esto le molesta—, y mucho menos en temas de apertura y deshielo con EE. UU”.
“Su poder es bastante menor ahora, de eso no tengo duda. En este momento su papel es representar a la línea más dura del comunismo cubano, pero ya no se impone a los otros sectores dentro del régimen”, añadió.
Avanza la apertura
No solo expertos piensan esto. En las calles de La Habana, de Cienfuegos o de Santiago, los cubanos apegados a la revolución lo ven como un ejemplo, más no del presente, sino de una dignidad pasada que debe ser siempre recordada.
“Fidel es una inspiración para los cubanos. Si extrapolamos lo que él hizo antes de 1959, a nosotros nos toca hacerlo en el 2016: Empoderarnos, encontrar nuestras maneras, desarrollar este país. Vivimos un tiempo globalizado, que nos permite conocer de todo. Hay mucha más información que hace 50 años. El joven cubano no quiere que las cosas lleguen, sino salir a buscarlas”, comentó a AP Ernesto González, encargado de relaciones públicas de un grupo de danza de La Habana.
A pesar de que los procesos de apertura en la isla siguen avanzando, es evidente que en Cuba todavía muchas libertades siguen restringidas, especialmente para los opositores al régimen de los Castro, así como a la libertad de prensa que no cuenta con todas las garantías.

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