Clinton recluta a notables republicanos para su campaña

La candidata demócrata organiza una iniciativa para capitalizar el descontento conservador con Trump

Clinton durante una visita a un centro de salud de Miami el martes. ANDREW HARNIK AP

Clinton durante una visita a un centro de salud de Miami el martes. ANDREW HARNIK AP

La presión al Partido Republicano para que abandone a su candidato, Donald Trump, aumenta día a día. Tras el último comentario incendiario del magnate neoyorquino, en el que instó a los dueños de armas a frenar la candidatura de su rival demócrata, Hillary Clinton, ella publicó este miércoles una lista de decenas de notables republicanos que le apoyan. Clinton quiere apelar a los conservadores estupefactos ante el ascenso de un candidato que, con sus salidas de tono xenófobas y machistas, con sus teorías conspirativas y con su comportamiento errático, rompe todas las normas de las campañas recientes.

Clinton presentó una plataforma, Juntos por América, destinada a capitalizar el descontento republicano con Trump y atraer a los simpatizantes del otro partido. En un comunicado, la campaña demócrata anunció que, entre los nuevos apoyos del Partido Republicano, cuenta con el exsecretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, y el exdirector de Inteligencia Nacional, John Negroponte.

Gutiérrez, de origen cubano, se ha destacado por su apoyo a la reconciliación con Cuba iniciada por el presidente demócrata Barack Obama. Negroponte es uno de los firmantes de una carta publicada el lunes, en la que 50 exaltos cargos de administraciones republicanos repudian a Trump y le califican de amenaza para la seguridad de Estados Unidos.

Entre la última ronda de apoyos republicanos a Clinton se encuentran los excongresistas Connie Morella y Chris Shays, la exsecretaria de Vivienda y Desarrollo Carla Hills. Se suman a una lista de medio centenar de republicanos e independientes que en las últimas semanas se han declarado a favor de Clinton. Entre ellos, el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg; la presidenta y consejera delegada de Hewlett Packard Enterprise, y candidata a gobernadora de California en 2009, Meg Whitman; el exsecretario de Tesoro Hank Paulson, y el exconsejero de Seguridad Nacional Brent Scowcroft.

La campaña de Clinton ha renunciado a plantear la campaña ante Trump como una batalla ideológica entre izquierda derecha, sino que pone el acento en el contraste de personalidades y la experiencia de ambos candidatos. Confía en que, en cuanto las élites conservadoras concluyan que la candidatura de Trump es insostenible, el goteo de republicanos que se pasan al bando demócrata se convierta en una marea.

“Ella aportará a la presidencia las habilidades, experiencia y sabiduría que son necesarias en un presidente y comandante en jefe”, dice Negroponte en el comunicado de la campaña de Clinton. “Donald Trump representa prácticamente todo lo que me enseñaron a no ser, y lo que he enseñado a nuestra hija a no ser”, dice el excongresista Shays. “Yo apoyo a Hillary Clinton porque ella tiene el temperamento estable y la experiencia para servir como presidente”, dice Gutiérrez.

Aunque la lista contiene figuras de relieve en las últimas adminstraciones republicanas, la de de Ronald Reagan, George H.W. Bush y George W. Bush, hay pocos primeras espadas. Los exsecretarios de Estado republicanos Colin Powell y Condoleezza Rice, no se han pronunciado todavía. El republicano Powell apoyó al demócrata Obama en 2008 y 2012. Es una incógnita qué harán los dos expresidentes Bush, que han negado el apoyo a Trump.

Trump encendió la última polémica el martes en un mitin en Carolina del Norte. “Si ella logra elegir a sus jueces, no habrá nada que hacer, amigos”, dijo. Se refería al poder del presidente de EE UU para nombrar a los jueces del Tribunal Supremo cuando queda una plaza vacante. La teoría de Trump es que si Clinton gana en las elecciones de noviembre, llenará el tribunal de jueces dispuestos a imponer una lectura restrictiva de la Segunda Enmienda de la Constitución. Esta enmienda garantiza, según la interpretación vigente, el derecho a llevar armas de fuego.

“Aunque la gente de la Segunda Enmienda [los propietarios de armas]… quizá si haya [algo que hacer], no lo sé”, añadió. Trump dijo después que se refería a la capacidad de los partidarios del derecho a llevar armas de movilizarse electoralmente para impedir la victoria de Clinton. Pero la frase era lo suficientemente ambigua como para dar a entender que Trump podía animar a la acción armada contra la candidata, un nuevo paso en una campaña en la que el candidato republicano no ha dejado de traspasar los límites establecidos de la política estadounidense.

La salida de tono se suma a otras recientes, desde las críticas a la familia de un soldado de EE UU caído en Irak, a la insinuación de que las elecciones de noviembre estarían amañadas. Y coincide con una caída en los sondeos, que dan una clara ventaja a Clinton e indican que la demócrata podría ganar incluso en bastiones republicanos como Georgia y Arizona.

En un editorial, The Washington Post dijo que los últimos comentarios aumentan “la carga sobre los líderes republicanos que continúan insistiendo que su candidato es adecuado para servir [como presidente]”. The New York Times va más allá: “Ha llegado la hora de que los republicanos (…) repudien al señor Trump de una vez por todas”.

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