Aumento en la tarifa de energía: Aumento de la necesidad de desmantelar la AEE

Por: José Santiago Gabrielini – Especial para Diario de Puerto Rico

José Santiago Gabrielini

José Santiago Gabrielini

Mucho se ha hablado de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), de sus maltrechas finanzas y su mala administración, de la carga que representa para el pueblo de Puerto Rico mantener a sus acomodados directores con salarios kuwaitíes; de lo bien que vive cualquier paisano que se filtre en la nómina de la faraónica corporación pública, cuyos salarios básicos rondan los $60,000 y donde hay conserjes que por sus años de servicio devengan $98,105.11 entre salario, tiempo extra y beneficios marginales… ¡Vaya zona de comfort! ¡Que idilio!¿Hasta cuando?

Sí, no es lo mucho que se pueda haber hablado sobre el tema, es hasta cuándo estaremos hablando de lo mismo. Hasta cuándo la mafia detrás de la producción de energía en Puerto Rico continuará siendo responsable de una inmensa mayoría de los cierres de pequeños y medianos negocios en la Isla, en la cara de todos.

No hay mal que dure cien años… eso dice el refrán. La AEE lleva ya 75 años desde que se fundó en virtud de la Ley Número 83, del 2 de mayo de 1941, como la Autoridad de Fuentes Fluviales, que en 1979, mediante la Ley núm. 57, cambió su nombre a Autoridad de Energía Eléctrica. La Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), se fundó el 3 de mayo de 1942. La AEE se volvió un verdadero Godzila, un monstruo poderosísimo que solventa y subvenciona muchos grandes intereses en el país. Un monstruo que ha comprado decenas de miles de almohadas y ha arrullado con el duérmete nene a muchos funcionarios electos, dentro y ¡FUERA DE PUERTO RICO!

Posiblemente nunca se sepa hasta dónde llegan los tentáculos de este monstruo de dos cabezas. Lo que sí sabemos es que hablamos del enemigo público número 1 del pueblo de Puerto Rico y tiene que ser derrotado. Tiene que ser desmantelado, destruido y lanzado a las profundidades abismales del mar. Y como ‘el bofe ahoga’, y como monstruo su apetito es insaciable, su peso y su falta de balance, la hará caer.

La AEE es un animal enfermo, incapaz de valerse por si mismo, demasiado gordo y dependiente del gobierno y del bolsillo del pueblo. Aspira a manipular y controlar las nuevas tecnologías y ponerlas a trabajar para ella. No me atrevo a decir que la Junta de Control fiscal haga algo para finalizar el trabajo que las circunstancias históricas iniciaron. Y menos con el artículo de la ley PROMESA que habilita las regalías a estos siete muchachos. Pero sí me atrevo a decir que se le va a hacer muy difícil hablar de desarrollo económico sostenido para la Isla con un monstruo de este tipo listo para tragarse los incentivos. El problema de la energía en la Isla ya ha sido identificado a nivel congresional como el primer obstáculo para el desarrollo de Puerto Rico, junto al problema del estatus. Hay que ver cuál de los dos es más fácil de resolver.

El aumento de un 27% a la tarifa residencial, un 24% a la tarifa comercial – en un momento en que los hospitales ya ni pueden cumplir con sus planes de pago – y un 30% a la tarifa industrial, en medio del cierre de industrias, pudiera ser la sentencia de muerte del monstruo de dos cabezas, si Estados Unidos cumple y responde NO a los intereses del pueblo de Puerto Rico, sino a los suyos propios. Toda vez que no tienen ni la más mínima posibilidad de desarrollar la economía en la colonia, si no resuelven en primerísimo lugar el problema de los altos costos de la energía en Puerto Rico.

El autor: Es periodista, investigador jurídico y autor de varios libros en el campo del manejo y resolución de conflictos. Está certificado en Análisis de Conflictos del United States Institute of Peace y en Mantenimiento de la Paz y Resolución de Conflictos Internacionales del Instituto de Adiestramiento e Investigación de las Naciones Unidas. El pasado artículo está basado en su opinión personal y no en un diagnóstico o informe en su campo profesional.

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