Trump pide renuncia de decana del Supremo que lo llamó ‘farsante’

Magistrada del máximo órgano judicial pide que el republicano muestre su declaración de renta.

Foto: REUTERS Donald Trump, candidato republicano de Estados Unidos, se mostró indignado con las palabr

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Donald Trump, candidato republicano de Estados Unidos, se mostró indignado con las palabr

REUTERS – Ruth Bader Ginsburg, la magistrada de mayor edad de la Corte Suprema de Justicia, el más alto tribunal de Estados Unidos, dijo que el candidato presidencial republicano Donald Trump es un “farsante”.

En una entrevista con la cadena CNN, Ginsburg, de 83 años, no solo se reafirmó en los comentarios que el fin de semana realizó en el periódico The New York Times, sino que fue más allá, pues criticó que la prensa sea “suave” con él por no insistir más en el hecho de que no ha hecho públicas sus declaraciones de la renta.

“Es un farsante. No tiene consistencia. Dice lo primero que le viene a la cabeza en cada momento. Tiene mucho ego. ¿Cómo ha salido adelante sin hacer públicas sus declaraciones de renta? La prensa parece haber sido muy suave en eso”, indicó Ginsburg a la cadena de televisión.

Ginsburg generó polémica el fin de semana cuando en una entrevista publicada en The New York Times dijo no poder imaginar qué sería de EE. UU. en caso de que Donald Trump ganase las elecciones presidenciales, un gesto que criticaron medios y juristas tanto conservadores como progresistas al considerar que no es propio de una magistrada del máximo tribunal del país.

“Para el país, podría ser una situación de cuatro años. Para la Corte, podría (…) no quiero siquiera imaginarlo”, advirtió la magistrada.

Trump, indignado

El propio Trump respondió a Ginsburg que ve muy “poco apropiado que una jueza de la Corte Suprema de Justicia de EE. UU. se involucre en una campaña política”, que ello supone una “deshonra para la corte” y que ella debería pedirles perdón a sus colegas. “No lo podía creer cuando lo vi”, lamentó el virtual candidato republicano, en alusión a lo inaudito de que una de las personas que tienen en sus manos la toma de decisiones con respecto a los casos que un hipotético futuro gobierno de Trump podría llevar ante la justicia le critique abiertamente. El candidato republicano aseguró que la cabeza de Ginsburg “no funciona bien”, e inclusive, pidió su renuncia.

Ginsburg no solo podría tener que juzgar políticas y medidas de Trump en caso de que este llegue a presidente, algo que tras sus comentarios presentaría serias dudas sobre su imparcialidad, sino que incluso podría tener que decidir si este llega o no a presidente en caso de que se produzca alguna anomalía en las elecciones.

Ese escenario se dio, por ejemplo, con el recuento de votos en Florida en las elecciones presidenciales del año 2000 y fue justamente una decisión del Tribunal Supremo (en el que ya estaba Ginsburg) lo que al final dio la victoria electoral a George W. Bush frente a su rival demócrata, Al Gore.

También otros destacados republicanos como el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, criticaron las palabras de Ginsburg, al considerarlas “del todo inapropiadas”.

Ginsburg fue nominada para el máximo tribunal de justicia por el expresidente de EE. UU. Bill Clinton (marido de la actual presumible candidata demócrata, Hillary Clinton) en 1993, y durante los últimos años se ha erigido en la mayor defensora de las causas consideradas progresistas en el alto tribunal del poder judicial.

Equilibrio de poder

Luego del inesperado deceso del magistrado conservador de la Corte Antonin Scalia en febrero pasado, la Corte quedó integrada por ocho jueces, cuatro conservadores y cuatro progresistas, entre los que se cuenta Ginsburg.

El próximo presidente de Estados Unidos que será elegido en noviembre deberá nombrar –de por vida– al noveno juez, haciendo inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

La magistrada de más edad, pero la más progresista

Ruth Joan Bader Ginsburg tiene 83 años y nació en Brooklyn, Nueva York.

En 1993 fue nombrada jueza del Tribunal Supremo de los EE. UU. y es la segunda mujer en la historia (tras Sandra Day O’Connor) que sirve en el máximo órgano judicial del país. En la actualidad está acompañada de Sonia Sotomayor y Elena Kagan. Inició su carrera judicial en 1980 cuando el entonces presidente Jimmy Carter la nombró jueza del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia. En 1993, el presidente Bill Clinton la nombró magistrada del Tribunal Supremo tras el retiro del juez Byron White. El Senado confirmó su nombramiento con una votación de 96-3.

Ginsburg es una de las principales voces del ala liberal de la Corte Suprema de Justicia. Durante sus años en ese Tribunal, Ginsburg ha votado a favor del derecho al aborto. Además, ha votado en contra de la pena de muerte y a favor de los derechos de las mujeres y de los homosexuales.

Hasta antes de sus polémicas declaraciones, la magistrada no solía levantar la voz ni salirse del tono políticamente independiente que adoptan todos los magistrados de la Corte Suprema.

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