“Retrato a la Venezuela que no padece la escasez”

Otxotorena sigue publicando en redes imágenes desde supermercados mostrando que la vida en Venezuela no es, en su opinión, tan precaria como se denuncia. FOTO CORTESÍA AGUSTÍN OTXOTORENA

Otxotorena sigue publicando en redes imágenes desde supermercados mostrando que la vida en Venezuela no es, en su opinión, tan precaria como se denuncia. FOTO CORTESÍA AGUSTÍN OTXOTORENA

POR DANIEL ARMIROLA R. – En las últimas semanas ha ganado notoriedad en redes sociales un español que afirma que la escasez en Venezuela no es tan grave como la quieren mostrar en el mundo. Su nombre es Agustín Otxotorena, y tal como reitera a su familia en el País Vasco e incluso a la prensa internacional, empezó a publicar fotos de supermercados de Caracas surtidos de alimentos, añadiendo que se está exagerando el problema de desabastecimiento.

EL COLOMBIANO dialogó con él para saber sus opiniones sobre la compleja situación que vive actualmente el país vecino.
¿En qué año y por qué se radica en Venezuela?
“Yo soy vasco, de San Sebastián, pero llevaba viajando a la nación suramericana desde el 99. Durante un tiempo estuve yendo y viniendo, pero a partir de 2007 me quedé en Caracas. Me motivó a quedarme el cambio positivo que hubo. Entre el 99 y 2004 esto era el cuarto mundo, era espantoso. Ahí llegó Chávez, con el petróleo muy bajo. Tras 2004 cambiaron los precios del crudo y eso ayudó para que se pasara de la miseria a la opulencia. Hubo un boom tremendo, y nosotros empezamos a dedicarnos a contactar personas interesadas en viajar a Venezuela. En 2008 la crisis económica golpea al planeta, especialmente a EE. UU. y Europa, por lo que mucha gente quería estar aquí, empresas españolas que miraron al país por ser un buen mercado. Por eso nos quedamos aquí”.
¿Y ahora a qué se dedica?
“Soy empresario y tengo una consultoría de internacionalización. Hacemos servicios a empresas europeas interesadas en hacer negocios en Venezuela o Uruguay. Organizamos constantemente misiones con decenas de firmas”.
Y de 2007 en adelante, hasta la compleja situación actual, ¿cómo describiría lo que pasa en Venezuela?
“Yo creo que son tres periodos los que han marcado al país en décadas recientes. El que inició en el 84 tras la caída de la “Venezuela saudita”, con un Carlos Andrés Pérez que luego en el 89 originó el “Caracazo”. En el 94 cae el sistema bancario local, con el Banco Latino y todos los demás. En el 99 ya era una nación exhausta, con una crisis total: política, económica y social. Esa Venezuela se recuperó desde 2004. De 2007 a 2012 convivió con unos altos ingresos por la renta petrolera y, con las políticas de Hugo Chávez, cambió. Si alguna virtud tuvo Chávez, es que ingresó el dinero a las partes más débiles de la economía. Ayudó a las clases bajas, subsidió la comida de estos sectores, las viviendas. Una política con la que se puede estar de acuerdo o no, pero que sin duda tuvo impacto.
Esa Venezuela también se acaba en el momento en que baja el precio del crudo. Desde hace dos años, empezó a mermar la cotización hasta llegar al mínimo de 22 dólares el barril. Sabemos que con este tipo de economía como la venezolana, dependiente completamente del petróleo, es imposible que este país funcione. No solo con el gobierno chavista, con ninguno. Estamos volviendo a una situación similar al 85 y 86: una crisis en la que el Estado no puede seguir subsidiando en la misma medida los bienes y servicios. Y respecto a los productos básicos, es muy difícil que el gobierno siga manteniéndolos”.
Usted ha ganado notoriedad con la publicación de fotografías que indican que la escasez generalizada de Venezuela no es tal y que hay sectores aún en normalidad, ¿qué lo lleva a hacer eso?
“El bombardeo de los medios de comunicación, y la mala imagen que está promoviendo la oposición venezolana en el exterior sobre el país, en vez de hacer un relato veraz, porque nadie niega que hay crisis. Yo sé que la gran mayoría de los venezolanos está sufriendo. Las clases medias y bajas tienen verdaderos problemas para alcanzar un mínimo nivel de vida en cuanto a comida, aseo, etc. Pero aún con todo eso creo que se está pintando un retrato muy distorsionado y exagerado en el exterior.
Para dar un ejemplo, es como si mañana yo digo que realidades como la del Bronx en Bogotá son una imagen que representa a la capital colombiana. Pero no es así, hay muchas otras realidades en esa ciudad. Así, por ejemplo, aquí en Caracas, la zona este no vive la misma situación que otras partes. Tiene barrios acomodados en donde se llega a encontrar viviendas que valen de 300.000 dólares en adelante. 600.000 personas en Caracas viven en otra Venezuela, que no es la de la escasez. Es la de la champaña francesa, la del whisky de 18 años. Esa está en la opulencia, ni siquiera en el buen vivir. Me indigna que se arrastre el nombre de Venezuela hoy día, por un tema politizado. Ante la presión que yo veía, que recibía incluso de familiares, que me preguntaban si yo estaba viviendo una situación como la que se pinta en medios internacionales, decidí empezar a mostrar la forma en que yo vivía, con los problemas que pueda haber, pero desde luego que esto no es Somalia y no hay una hambruna masiva”.
Sus críticos afirman que usted solo sube a las redes fotos de supermercados de clase alta, para una minoría…
“Yo también subo constantemente fotos de supermercados de clase media y popular en donde tampoco se puede decir que hay una escasez generalizada. Hay una cierta normalidad en esos sectores respecto a muchos productos, así que lo que yo estoy haciendo no es solo mostrar imágenes de la Venezuela opulenta”.
¿Qué filiación política tiene? ¿Considera que eso es un sesgo al usted opinar?
“Yo soy vasco y evidentemente soy independentista como mis padres y abuelos, pero me considero además socialdemócrata, no latinoamericano, sino europeo. Para mí es un ejemplo lo de Noruega y Suecia, por su manera de manejar la economía y la sociedad. Sobre mis opiniones, es evidente que lo que yo digo ha suscitado toda una serie de insultos, por ejemplo en Facebook y Twitter. Pero en Europa es distinto, la gente puede disentir y opinar sin necesidad de enfrentamiento. Hay mucha intolerancia en Venezuela y parte de la oposición no permite matices.
Sobre el sesgo, puedo decir que tengo muy buenos amigos españolistas, vamos a cenar y hablamos de política sin que pase nada. Pero aquí no le permiten a uno matizar opiniones porque hasta recibe un puño”.
¿Hasta qué punto ha llegado esa intolerancia?
“Me han amenazado de muerte. No quiero hablar mucho del tema, porque no me agrada. Pero he tenido amenazas serias. Yo valoro mi libertad, no creo tener la verdad absoluta, puedo estar equivocado, pero sí quiero decir lo que pienso”.
La compleja situación venezolana ha llevado a la oposición a promover el referendo revocatorio. ¿Qué cree que va a pasar a futuro?
“Siempre he pensado que el referendo se va a hacer, pero será en enero. Con lo que si bien la oposición podría ganar esta votación, se iría Maduro pero se quedaría Aristóbulo Istúriz, el vicepresidente. Decir qué va a pasar después de eso es incierto, pero sé que Venezuela será lo que los venezolanos quieran. La escasez en todo caso, y los bajos precios del crudo, no serán para siempre y la economía se podría recuperar. Creo en el país y sé que saldrá adelante”

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.