“Nos quieren bañar en Naled porque no tienen dignidad”, dice Carmen Yulín Cruz

022413-carmen-yulin.jpgh160w280zc1SAN JUAN  – La alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz dijo el jueves que la confirmación de que el químico Naled ya se encuentra en Puerto Rico apunta a una grave ofensa cometida contra el pueblo de Puerto Rico.

“La farsa de que se estaba tomando tiempo para evaluar la situación y para escuchar el sentir del pueblo, queda desenmascarada. Esta acción es un insulto y es también una falta de respeto a un principio básico en la democracia: el consentimiento de la gente va por encima de las acciones que toma su gobierno”, dijo Cruz en declaraciones escritas.

“Nos quieren bañar en Naled porque no tienen dignidad; vamos a bañarlos en dignidad porque tenemos la razón”, sostuvo la alcaldesa al invitar a la ciudadanía a unirse a una vigilia la tarde del jueves en la Plaza Colón en San Juan.

Además, indicó que el Municipio de San Juan está listo para llevar esta lucha a los tribunales.

Luego de una inspección ordenada por el gobernador Alejandro García Padilla, el jefe del Cuerpo de Bomberos, Ángel Crespo informó que pedirán información a los Centros de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) para que indiquen dónde está el Naled, luego que no se hallara el químico en un hangar del Aeropuerto de Isla Grande, como se había rumorado.

Más temprano el miércoles el gobernador interino, Víctor Suárez informó que la oficina local del CDC le confirmó a la Fortaleza que un contratista de la agencia federal recibió el martes un envío de Naled.

“El CDC actúa con la cobardía del que sabe que tendrá que usar el mollero -porque no tiene la razón- y usan la mentira para conjurar una acción constitutiva de una violación a nuestros derechos. En síntesis, al consentir al uso del Naled, el gobierno central estará cometiendo terrorismo ambiental y nos están vendiendo para un experimento por varios millones de dólares”, expresó la ejecutiva capitalina.

Cruz sostuvo que la evidencia en contra del uso del Naled y su efecto tóxico en los seres humanos, en los animales y la flora ha sido ampliamente discutida y documentada. “El continuar adelante con esta acción sería un capricho de corte dictatorial que demuestra lo poco que importa lo que pensamos”, dijo.

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