La resistencia republicana le costaría a Trump

Trump fue elegido oficialmente ayer en Cleveland, Ohio, candidato republicano a la Presidencia de EE. UU, tal como confirmó anticipadamente el director de su campaña, Paul Manafort. FOTO AP

Trump fue elegido oficialmente ayer en Cleveland, Ohio, candidato republicano a la Presidencia de EE. UU, tal como confirmó anticipadamente el director de su campaña, Paul Manafort. FOTO AP

A pesar de la oposición entre los propios republicanos, de las polémicas por sus comentarios contra la comunidad hispana, los inmigrantes en general, las mujeres que buscan igualdad de género, entre otras, e incluso de las acusaciones de plagio contra su esposa durante el discurso del primer día de la Convención Nacional, Donald Trump se aseguró el nombramiento como candidato conservador a la Presidencia de EE. UU.
Sin duda se trata de un triunfo para un personaje que desde que inició la campaña fue dado por derrotado por parte de medios, encuestas y analistas.
Pero el inicio de la última fase de su aspiración pareció darse con el pie izquierdo, no solo por el controversial discurso de su esposa, sino por la resistencia que mantendrán las grandes figuras del Partido Republicano, entre ellas los hermanos Bush, el expresidente George W. y el exgobernador de Florida, Jeb; el excandidato presidencial John McCain; el gobernador de Ohio —estado que acoge la convención—, John Kasich; el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, entre otros.
Ahora quedan varios interrogantes, porque está claro que estos políticos, a pesar de ser republicanos, seguirán haciendo todo lo posible porque Trump no siga avanzando a nombre de ese partido.
Dos efectos posibles
¿Qué opinan expertos sobre dicha situación? Para Patricio Navia, politólogo chileno, columnista del diario La Tercera y docente de la Universidad de Nueva York (NYU), “esto va a tener un efecto positivo y uno negativo para el candidato. El negativo es que los republicanos moderados se van a sentir distantes de Trump. Probablemente no voten por Hillary Clinton, pero el día de los comicios se podrían quedar en casa y no participen de la elección”.
“No obstante, en lo positivo, el magnate se ha vendido siempre como el candidato del pueblo, que va en contra de las élites. Y en este sentido, la ausencia y resistencia de las figuras tradicionales le ayuda a reforzar esa idea entre sus bases de apoyo”, agregó.
En un escenario en el que parte de los republicanos moderados podría incluso intentar frenar a Trump votando por Clinton, o en general abstenerse, ¿puede la demócrata dirigirse a este sector para intentar ganar su voto y cómo?
Para Navia, “esa es una posibilidad, y será de aquí en adelante uno de los grandes interrogantes de esta elección. La clave no obstante es ganar esos votantes en estados clave o “pendulares” como Carolina del Norte o Florida, y no en campos ya sentenciados como Nueva York (demócrata) o Texas (republicano)”.

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