Estado Islámico encarna fracaso de 15 años de lucha antiterrorista

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AFP – En la antigüedad, los griegos contaban reunidos entre vino y fogatas cómo Ares, el dios de la guerra, tenía dos hijos: Phobos y Deimos (Miedo y Terror). Cada vez que iba al combate, ellos manejaban los dos caballos negros que jalaban su carroza de la muerte.
Miles de años después de que los poetas de Grecia contaran esas historias de sangre presentes en su mitología, y durante la Revolución Francesa (1789 – 1799), los jacobinos recuperaron ese relato para describir la estrategia política a seguir en tiempos confusos.
“Buscaban hacer el mayor daño posible para generar miedo y así controlar a la población. Los jacobinos establecieron el denominado régimen del terror, que mandó a la guillotina a las principales cabezas y colaboradores de la monarquía, durante dicha revolución”, afirmó John Marulanda, consultor internacional en seguridad y defensa.
“Eso es una ironía de la historia. Francia se ha convertido, varios siglos después, nuevamente en un epicentro del terrorismo”, aseguró.
Pero los métodos, naturaleza y origen de este mal que golpea hoy con especial fuerza al territorio francés son distintos del que se veía hace 227 años. El terrorismo ahora es la principal arma de una parte del islam que declaró guerra —yihad— a muerte contra todo el mundo occidental.
No se trata ya de ideas políticas las que significan la muerte —algo ya absurdo—. Ser oriundo de cualquier país que no profese la interpretación salafista del Corán, tener una religión distinta, pensar diferente, o solo estar en el lugar equivocado bastan para los bárbaros que llevan a cabo el terrorismo actual.
Lobos con vehículos
Más distinto aún es el alcance, porque ahora el terrorismo puede golpear en cualquier lugar, momento y forma, y es muy difícil identificar y rastrear a quienes atacan: células pequeñas o lobos solitarios captados mediante redes en Internet como las del Estado Islámico.
Lo que más alarma por estos días es la forma. Ya desde 2010 la otra estructura terrorista, Al Qaeda, propuso ataques como el visto en Niza, donde una sola persona logró tal resultado mortal utilizando un vehículo como arma. La revista digital Inspire —medio de adoctrinamiento del grupo, que las potencias occidentales subestimaron—, alentaba a los yihadistas a arrollar multitudes de esta forma.
“Le damos a nuestros lectores sugerencias de cómo llevar a cabo la yihad individual. Esta es una idea de cómo un musulmán podría hacerla. Una idea sencilla y que apenas requiere preparación. Todo lo necesario es la voluntad de dar la vida por Alá”, afirmaba la publicación hace seis años, según recoge el diario El País de España.
“La idea es elegir un lugar concurrido, y usar una camioneta como si fuera un cortacésped, no para segar la hierba sino para acribillar a enemigos de Alá”, recomendaba.
Cuatro años después, en septiembre de 2014, el Estado Islámico retomaba ese discurso mediante un mensaje de su portavoz, Abu Mohamed al Adnani, difundido en redes:
“Si no eres capaz de encontrar una bala o un dispositivo explosivo improvisado (IED, por sus siglas en inglés), entonces selecciona al impío americano, francés o a cualquiera de sus aliados. Golpéale la cabeza con una roca, asesínalo con un cuchillo, pásalo por encima con el coche, tíralo desde un lugar muy alto, estrangúlalo o envenénalo”.
“Si puedes matar a un impío americano o europeo —en particular a los malvados y sucios franceses—, cuenta con Alá y hazlo de la manera que sea. No preguntes a nadie ni busques su veredicto”, agregó.
Tanto fue menospreciado este mensaje por las instituciones de seguridad occidentales, que según informaron medios de Francia, solo hasta pocos días antes del ataque de Niza, la inteligencia de dicho país empezó a barajar la posibilidad de un atentado de esas características.
La lucha está fracasando
El 11 de septiembre de 2001 marcó el inicio de este momento histórico que se pensaba se iba a superar mucho más pronto con la llamada guerra contra el terror. ¿Qué se ha logrado? Los expertos son pesimistas.
“Estamos ante una renovada forma de terrorismo, que se está produciendo casi espontáneamente. Por el hecho de que los atacantes son de origen musulmán, es fácil concluir que estos lobos solitarios compran la ideología propuesta por el EI a través del mundo mediante sus redes en Internet y deciden hacer atentados. Eso lo vamos a seguir viendo —como ha advertido el primer ministro francés, Manuel Valls— y es el verdadero problema que tienen las autoridades ahora”, argumentó Marulanda.
Mauricio Jaramillo Jassir, docente de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, explicó que “hubo un fracaso en esa lucha. De 2001 hasta ahora vemos un terrorismo mucho más robusto. En ese año no existía el EI, ni Al Qaeda tenía el poder que detenta en la península arábiga, en el Magreb, o en algunas zonas del Sudeste Asiático. Y para colmo de males, los que fueron los escenarios de intervención iniciales —Irak y Afganistán—, están en una situación catastrófica, con enfrentamientos entre sectas e inestabilidad de sus gobiernos”.
Amenazas futuras
En diálogo con EL COLOMBIANO, el imam Julián Zapata, cofundador del Centro Cultural Islámico, consideró que los ataques terroristas reiterados son un aviso para que las autoridades refuercen la seguridad en eventos internacionales como los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
“En América Latina los terroristas pueden dar el golpe más temprano que tarde. Si golpearon a Francia —que tiene mucha más inteligencia— en plena celebración de su Día Nacional, no me extrañaría que ataquen en los Juegos Olímpicos”, afirmó.
Marulanda coincidió: “Los terroristas buscan blancos fáciles de atacar, sin mucha seguridad, pero muy concurridos, como escenarios de diversión o transporte, para hacer el mayor daño posible, como el caso de Bruselas o Orlando. El futuro es muy complicado y de ahí que estemos tan preocupados por asuntos como los Olímpicos de Río”.
No hubo soluciones reales
La lucha contra el terror se está perdiendo tras 15 años, y para estos tres expertos, nada indica que a futuro podamos empezar a revertir esta situación. Más bien, se podría tornar aún más compleja.
“Soy pesimista sobre el futuro. Los ataques terroristas, que se van a seguir dando, van a hacer que los gobiernos occidentales tomen medidas cada vez más extremas —ya que el fenómeno es muy difícil de enfrentar—, lo que podría significar un mayor control social y un deterioro de los derechos civiles de las minorías islámicas en esos países”, vaticinó Marulanda.
¿Por qué no se avanzó durante 15 años? Para el imam Zapata “el 11 de septiembre debió haber sido un aviso para iniciar soluciones de fondo ante el peligro de la secta salafista. Pero hoy el problema está fuera de control, porque precisamente no pueden confrontar a la ideología detrás de este terrorismo. No hubo nunca voluntad real para enfrentar el origen del problema —la millonaria financiación al salafismo— y se cometieron muchos errores en el diagnóstico”.
Jaramillo Jassir consideró que además no se solucionaron problemas que son combustible para la consolidación de estos extremismos en Medio Oriente: “Desde 2001 no se pudieron resolver los grandes temas de la región. No tenemos paz entre israelíes y palestinos. No tenemos Estado palestino. Sigue habiendo desconfianza entre Arabia Saudita e Irán, y entre Israel e Irán, entre otros asuntos”.

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