Erdogan extiende las represalias a profesores en Turquía

Foto: AFP Miles de personas se congregaron en la emblemática plaza Taksim para apoyar al presidente Erdogan.

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Miles de personas se congregaron en la emblemática plaza Taksim para apoyar al presidente Erdogan.

Este martes, el Gobierno exigió la dimisión de los 1.577 decanos universitarios del país.

“¡Idam istiyoruz, Idam istiyoruz, Idam istiyoruz!” grita la multitud entre un mar rojo de banderas turcas en la plaza Taksim del centro de Estambul, desde hace varias noches.

Ese clamor, que pide la horca para los golpistas del pasado viernes, lo alimentan cargos y simpatizantes del partido AKP del presidente Recep Tayyip Erdogan en una especie de aquelarre plebiscitario.

En la plaza hay principalmente familias y jóvenes, pero Erdal, mesero en un bar que da a Taksim, dice que “antes aquí no venían los islamistas. Mira, ahora hay muchos barbudos, esa gente no venía a Taksim, son los que votarán a Erdogan pase lo que pase. Cada vez que oigo por el altavoz los gritos de ‘Dios es grande’ salto sorprendido, eso nunca se escuchaba en estas zonas de Estambul”. (Lea también: La plaza Taksim, símbolo del fracaso del golpe)

El miedo es libre y muchos sectores de la sociedad turca sienten miedo por la represión que no para desde hace días.

Una profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Galatasaray y conocida activista política aceptó la noche del lunes encontrarse con este periodista al día siguiente. Primero dio la dirección de su casa, horas después de un café.

Este martes, a la hora del encuentro, envió un correo electrónico para disculparse: “Lo siento, pero prefiero no hablar con los medios en estos momentos”.

El miedo de los profesores es lógico después de que este martes el Gobierno exigió –y consiguió en horas– la dimisión de los 1.577 decanos universitarios del país.

La TV pública anunció el despido de 15.200 empleados del Ministerio de Educación, la mayoría profesores. Y la retirada de la licencia para enseñar a 21.000 maestros de colegios privados.

Además de decenas de miles de militares –este martes cayó el principal asesor militar de Erdogan–, policías, jueces, fiscales, gobernadores regionales –hasta inspectores fiscales– y todo tipo de empleados públicos, los partidos opositores, que condenaron unánimemente el golpe de Estado, ven ahora cómo la represión también va contra ellos, y temen que la república laica turca se deslice a toda velocidad hacia una autocracia populista e islamista. (Además: Algunos motivos por los que parte del Ejército de Turquía se rebeló)

Las represalias ya dejan a 50.000 personas sin empleo y a casi 9.000 detenidas. A esto se sumó la prohibición de viajar al extranjero para los empleados públicos. Para hacerlo necesitarán un permiso expreso de sus superiores. A los funcionarios también se les ordenó suspender sus vacaciones y regresar a sus puestos de trabajo.

Erdogan se presenta tras el golpe como un héroe democrático y servidor absoluto de la “voluntad del pueblo”. Sus hombres preguntan micrófono en mano a los concentrados por la noche en Taksim qué debe hacerse con los golpistas. Y estos gritan “¡Idam istiyoruz!”, mientras pasean un muñeco de trapo colgado de un palo. El Presidente argumenta que debe atender los deseos del pueblo.

A la oposición le van quedando cada vez menos espacios de difusión. Tres diarios no pudieron salir ayer a la calle porque se les negó la impresión y se anularon las licencias de varias televisiones y radios, acusadas de estar conectadas con el clérigo musulmán Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos. En total fueron 24 medios vinculados con el clérigo. Llamó la atención la detención de los dos pilotos turcos que derribaron un caza ruso en noviembre. Ankara siempre defendió que fue por la entrada a espacio soberano de la nave rusa. Pero ahora dice que los pilotos lo derribaron para provocar una crisis internacional.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Estambul
Para EL TIEMPO

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