El Papa visitó Auschwitz y oró por los que sufrieron

El papa Francisco pasa por las puertas de Auschwitz-Birkenau donde reza la frase infame utilizada por los nazis y que en español traduce “El trabajo nos hace libres”. FOTO AP

El papa Francisco pasa por las puertas de Auschwitz-Birkenau donde reza la frase infame utilizada por los nazis y que en español traduce “El trabajo nos hace libres”. FOTO AP

POR VERÓNICA ÁLVAREZ PÉREZ – En la tercera jornada de su viaje a Polonia, el papa Francisco visitó el antiguo campo de exterminio nazi Auschwitz-Birkenau, donde murieron alrededor de 1,5 millones de personas en las cámaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial.
Esta visita lo convirtió en el tercer pontífice en llegar al campo donde sufrieron inocentes, y es el primer papa en hacer el recorrido sin haber vivido en la época de las injusticias de la guerra. Lo acompañaron al menos 12 sobrevivientes y 25 Justos nacionales, individuos que ayudaron a salvar de alguna manera a las personas afectadas por el Holocausto.
Francisco dijo que prefería rezar en silencio para respetar a las personas que sufrieron allí porque, según él, esa es la mejor forma de homenajear a los muertos. En sus oraciones, llevó una vela al Muro de la Muerte, donde los oficiales nazis ejecutaban a los prisioneros.
Asimismo, oró en la celda donde estuvo encerrado San Maximiliano Kolbe, un monje polaco que le salvó la vida a un hombre a cambio de la suya, también declarado Justo de Polonia por el papa Juan Pablo II.
Al final de su recorrido, Francisco escribió en el libro conmemorativo del campo, pidiendo perdón por los horrores que ocurrieron en esos años de odio. “Señor, ten piedad de tu pueblo. Señor, perdón por tanta crueldad”.
José Manuel Vidal, analista del Vaticano, considera que la visita del Papa a Auschwitz es un gesto histórico por el silencio que mantuvo. Explicó que “el signo del Holocausto lleva a que las personas se pregunten por el silencio de Dios frente al mal que no impidió. A esa gran pregunta, lo único que queda es el silencio, por eso el papa iba encorvado y sin hablar”. Añadió que la ternura que manifestó a los Justos y a los sobrevivientes, convirtió la visita en algo profundo y conmovedor.
Monseñor Héctor Orlando, teólogo y misionero seglar antioqueño, piensa que el recorrido del Papa por el campo de concentración llegó en un momento adecuado, porque demostró que el pontífice “tiene muy presente la ola de violencia que está viviendo el mundo”, y añade que es una forma del prevenir que un episodio así vuelva a ocurrir.
Continúa la jornada mundial
En horas de la tarde, Francisco se reunió con los participantes de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), donde empezó su discurso aludiendo a las preguntas que se hace la gente acerca de Dios: “¿dónde está en los momentos más difíciles?”, basándose en su visita a Auschwitz-Birkenau.
Al respecto, Vidal asegura que este año la JMJ tiene una repercusión especial, porque se celebra en la sede episcopal de Juan Pablo II, lo que demuestra una continuidad entre los dos pontífices.
El analista concluye que aunque la iglesia sigue siendo la misma, “el papa Juan Pablo II les ofrecía una forma de triunfalismo a los jóvenes de ese entonces para derrotar el comunismo, mientras Francisco les ofrece que se conviertan en testigos de la misericordia”.

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