El acuerdo nuclear con Irán activó lo que era imposible: la confianza

Cuando se cumplió un año de la firma del acuerdo nuclear con Irán, la sociedad civil salió a las calles para pedir el fin de las tensiones con Estados Unidos y Occidente. FOTO AP

Cuando se cumplió un año de la firma del acuerdo nuclear con Irán, la sociedad civil salió a las calles para pedir el fin de las tensiones con Estados Unidos y Occidente. FOTO AP

Transcurrió un año desde que Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania, el grupo de las seis potencias, firmaran un acuerdo histórico con Irán para disminuir su arsenal de uranio y dar fin a 15 años de sanciones.
Los 12 meses dejan un listado de tensiones y buenos pronósticos que dividen a analistas: los que creen que el acuerdo ha sido favorable para la seguridad mundial y los que lo califican como excesivamente conveniente con los intereses de Irán.
Aunque el trato entre los países consiguió controlar las ambiciones nucleares de Irán, a Aaron David Miller, investigador del programa de Medio Oriente del Wilson Center para la investigación, le preocupa que, según muestran informes de inteligencia de Alemania, el régimen del ayatolá Alí Jamenei siga desarrollando misiles balísticos y violando derechos humanos, aplicando la pena de muerte a opositores más que cualquier otra nación del mundo.
Además, para Miller, el país sigue siendo agresivo en la región, apoyando al régimen de Bashar al-Assad, y reforzando su discurso antiestadounidense y antisemita, burlándose incluso del Holocausto.
¿Hay resultados?
Al respecto, Rafael Piñeros, experto en Seguridad y Terrorismo de la Universidad Externado, el acuerdo no contempla ningún tipo de ayuda por parte de Irán para problemas políticos que tengan las demás partes que firmaron. Por lo tanto, “al ser muy preciso en materia de enriquecimiento de uranio, puede considerarse exitoso”.
Los compromisos de entregarle a Rusia el uranio enriquecido que poseían, de cerrar o disminuir el numero de centrífugas, de permitir visitas periódicas de miembros de la Agencia Internacional de Energía y del Consejo de Seguridad de la ONU y de usar la energía nuclear solo para fines pacíficos, se han cumplido, enfatiza Piñeros.
“Otra cosa muy distinta es lo que está por debajo del acuerdo, mejorar la situación de Medio Oriente y combatir al EI, unos principios de colaboración política para que EE. UU. y la comunidad internacional siguen sin encontrar respuesta”, advierte el experto, y comenta que las dificultades para lograrlos no son necesariamente culpa de Irán.
De otro lado, también es cierto que el acuerdo aportó en confianza. Según Hasan Turk, politólogo experto en Medio Oriente, la expansión del EI y la crisis humanitaria de los refugiados le han quitado protagonismo al tema, pero hay que rescatar que el tratado evitó la carrera armamentista en la región, lo que sería sumamente peligroso para la humanidad, teniendo en cuenta que pesos pesados como Arabia Saudita e Israel ven a Irán como rival.
De hecho, resalta que Teherán muestre señas de que es posible confiar en sus promesas le ha permitido convertirse en un nuevo foco de inversiones desde Europa: “Este año el país ha logrado mostrarse como un país que aunque estuvo aislado, ahora es virgen para la industria y las oportunidades”.

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