Convención Demócrata inicia con Hillary mitigando daños

Es el turno de los demócratas. Tras una semana marcada por la polémica y los interrogantes en Cleveland, Ohio, por la Convención Nacional Republicana, la simbólica ciudad de Filadelfia acoge desde hoy, 25 de julio, la reunión en la que el Partido Demócrata mostrará qué tan unido está en torno a Hillary Rodham Clinton.

Es el turno de los demócratas. Tras una semana marcada por la polémica y los interrogantes en Cleveland, Ohio, por la Convención Nacional Republicana, la simbólica ciudad de Filadelfia acoge desde hoy, 25 de julio, la reunión en la que el Partido Demócrata mostrará qué tan unido está en torno a Hillary Rodham Clinton.

POR DANIEL ARMIROLA R. – Es el turno de los demócratas. Tras una semana marcada por la polémica y los interrogantes en Cleveland, Ohio, por la Convención Nacional Republicana, la simbólica ciudad de Filadelfia acoge desde hoy, 25 de julio, la reunión en la que el Partido Demócrata mostrará qué tan unido está en torno a Hillary Rodham Clinton.
La exprimera dama llega a la Convención Nacional de su bancada tras ganar unas primarias en las que no le fue fácil competir ante la “revolución política” del senador Bernie Sanders. Este contexto le ha obligado a hacerle guiños a los sectores más izquierdistas del partido.
De hecho, uno de los resultados previsibles es que Clinton transite por la fase final de su campaña más cerca de la izquierda de lo que se esperaba al inicio, y el foro de Filadelfia podrá dar distintas luces en este sentido.
El reto de verse más fuertes
El objetivo es claro para el Partido Demócrata: mostrarse unido en torno a la exsecretaria de Estado (2009 – 2013), frente a una dividida bancada republicana que mantiene amplios sectores disidentes, que ni siquiera asistieron al nombramiento del polémico Donald Trump.
Pero un obstáculo amenaza con impedir que los demócratas muestren completa concordia en los 4 días que dura la Convención (hasta el jueves 28): las posiciones divergentes frente a los distintos escándalos que rodean a la campaña de Clinton.
Justo ayer, el senador por Vermont Bernie Sanders, quien compitiera durante meses con la exprimera dama por la nominación como candidato presidencial, pidió la renuncia de Debbie Wasserman Schultz, presidenta del Comité Nacional Demócrata (DNC, por su sigla en inglés), tras unas filtraciones de Wikileaks que han generado polémica.
Según 19.252 correos electrónicos revelados por la organización de Julian Assange, altos funcionarios del partido planearon distintas estrategias para frenar y debilitar a Sanders en favor de Clinton.
“Lo he dicho desde hace meses por una variedad de razones. Debbie Wasserman Schultz no debería ser la presidenta del DNC. Y creo que estos mensajes de correo electrónico reiteran la razón por la que no debería estar al frente del mismo”, aseguró Sanders en una entrevista en el programa This Week del canal ABC.
“Creo que debería renunciar. Punto. Creo que necesitamos una nueva presidenta que nos lleve por una dirección muy diferente”, agregó.
Horas después de esta entrevista, bien entrada la tarde en territorio estadounidense, Schultz publicó un comunicado en el que anunció su renuncia a dicho cargo, aunque añadió que lo hará después del foro de Filadelfia. “Para el futuro, la mejor manera para mí de lograr esos objetivos consiste en dejar la Presidencia del partido al final de esta convención”, dijo.
Lo de Schultz ciertamente es una amenaza para la reunión de los demócratas y para su cometido de mostrarse fuertes frente a un fraccionado Partido Republicano. En palabras de David Axelrod, exasesor de campaña de Barack Obama, el caso podría empañar dicho propósito.
“Yo le diría que se hiciera ya a un lado, que renuncie ya, porque será una distracción en una semana que debe ser la de Hillary Clinton”, dijo a CNN.
Esta controversia se suma precisamente a la de otros correos, los de la cuenta privada de la candidata cuando fungía como secretaria de Estado. En anterior diálogo con EL COLOMBIANO, Patricio Navia, politólogo y docente de la Universidad de Nueva York (NYU), consideró que en mermar el impacto de estos casos estará la clave no solo de la convención, sino de lo que resta de su campaña para evitar que Trump le acorte terreno.
“Trump intentará desviar con esto la atención de sus propios escándalos. Sin duda el asunto de los correos seguirá siendo un dolor de cabeza para Clinton, pero el daño no es decisivo. En la balanza de las polémicas, lo de Hillary es un pelo, mientras que lo del magnate sigue siendo una peluca en la sopa”, consideró.
¿Izquierdista o tradicional?
Mientras que todo el equipo de campaña de Clinton trabaja para mitigar las consecuencias de un nuevo escándalo que se cierne sobre la exprimera dama, el otro interrogante que rodea la Convención Nacional Demócrata es cuánto se acercará Clinton a los sectores adeptos a Sanders. En este momento, los progresistas son garantía de una bancada totalmente unida, pero en una campaña en la que personajes como Trump han llegado tan lejos, esta no descarta seguir apelando a los sectores tradicionales de la política, incluso de derecha y republicanos opuestos al magnate.
Para Navia, Clinton podrá apelar a apoyos de sectores disímiles, siempre y cuando se asegure que esta estrategia signifique su triunfo en los estados que definirán la Presidencia.
“Obtener apoyos de republicanos disidentes es una posibilidad, y será de aquí en adelante uno de los grandes interrogantes de esta elección. La clave no obstante es ganar en estados cruciales o “pendulares” como Carolina del Norte o Florida, y no en campos ya sentenciados como Nueva York (demócrata) o Texas (republicano)”.
Precisamente, y junto a su recientemente anunciada fórmula vicepresidencial, el senador Tim Kaine —quien con un fluido español se muestra cercano a los latinos—, Clinton llevó su campaña el fin de semana al estado de Florida, sabiendo de la importancia que tendrá el voto hispano para posiblemente decantar las elecciones a su favor en noviembre.
Para Navia, lo importante en cualquier caso es que Clinton tendrá que seguir con su campaña de “plebiscito contra la amenaza de Trump” en estos comicios, para generar tales consensos —de diversos sectores— en torno a ella.

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