Manejando el duelo.

Por: Carmen A. Lugo Soto Estudiante de maestría en Consejería Profesional con especialidad en familia en la Universidad Central de Bayamón.

Suministrada

Suministrada

Las pérdidas desafortunadamente son parte de los procesos de la vida, son difíciles, muy dolorosas de sobrellevar y muchas veces inevitables. Pero lo importante es saber cómo sobrepasarlas y aprender a cómo manejarlas para tener una vida saludable a pesar de ellas.

Es importante reconocer que las pérdidas no tan solo son de un familiar o un ser querido, sino que también puede ser la pérdida del empleo, del hogar, divorcio, mudarse por obligación, como los que se van al exterior por problemas económicos o de salud, la perdida de una mascota, entre otras.

Todas estas situaciones provocan una serie de reacciones o sentimientos, que nos hacen pasar por un período que llamamos duelo. Es necesario experimentar el sufrimiento, expresar los sentimientos que se van presentando y exteriorizar de una manera saludable para que la herida sane naturalmente y no deje secuelas patológicas.

Mientras no trabajemos con el dolor, este nos puede perseguir constantemente, y salir en los momentos en que estemos más vulnerables. Es conveniente decidirnos a trabajarlo y conocer cuáles son las etapas del proceso del duelo que afronta el ser humano. Según la psiquiatra Elizabeth Kubler Ross el ser humano atraviesa por una serie de etapas de duelo, cabe señalar que estas no necesariamente surgen en un orden específico.

Primera etapa: Shock y Negación- es una respuesta normal. Se genera una sensación de aturdimiento y pánico. La persona siente que no puede creerlo, siente que es una pesadilla. La negación es un verdadero intento de amortiguar el efecto del primer impacto. Si el doliente perdura mucho tiempo en ella, puede llegar hacer perjudicial.

Segunda etapa: Fase de la ira, es decir que la persona sienten un dolor emocional. Es un estado más crítico, busca la lógica a lo ocurrido, surgen los ¿Por qué? “no me puede estar pasando a mí”. Como también surgen ideas obsesivas. Sienten el deseo de cambiar lo ocurrido y quieren transformar la realidad. A demás siente gran angustia. Según Kubler, es importante que los familiares del doliente dejen que este exprese libremente su ira sin juzgarlo o reprenderlo ya que esto es temporal y necesario dentro del proceso.

Tercera etapa: Negociación, es donde el doliente busca hacer un trato con Dios u otro poder superior para que su fallecido regrese a cambio de un estilo de vida reformado. Se desea volver a la vida que se tenía antes. Esta etapa suele ser más breve.

Cuarta etapa: La depresión- El doliente comienza a comprender la certeza de la muerte y expresa un aislamiento social en el que muchas veces se puede rechazar la visita de los seres queridos. Se siente tristeza, miedo e incertidumbre ante lo que vendrá.   El doliente presenta sentimientos de vacío y profundo dolor. Siente agotamiento físico y mental. Llega a pensar que esto durara para siempre, sin embargo es importante considerar que la depresión de este proceso del duelo no es sinónimo de enfermedad mental.

Etapa cinco- La aceptación- es donde la persona acepta que la perdida es definitiva. En este proceso se permite reflexionar sobre el sentido de la vida así como lo que queremos de la vida a partir de ahora.

Sin duda alguna las etapas del duelo son muy difíciles de afrontar y más cuando la persona siente soledad ante este proceso. Sin embargo es importante conocer que existen múltiples alternativas que pueden ser útiles para iniciar el proceso de recuperación. Se recomienda que hable con un familiar, amigo, líder en su comunidad eclesiástica como también buscar ayuda profesional, ya sea por un trabajador social, psicólogo o consejero profesional está licenciado en el área de la salud mental y cuenta con la competencia, destrezas y conocimiento para promover el bienestar del ser humano.

Existen también otras fuentes de ayuda como lo es la consejería grupal, la cual también le pueden ser de gran utilidad es el proceso de recuperación. Un grupo de consejería está constituido por personas que han experimentado una misma pérdida, y se encuentran de forma regular y formal para poder compartir vivencias e intercambiar recursos a fin de poder aliviar el sufrimiento y adaptarse mejor a los cambios y retos de la nueva situación. El énfasis es el crecimiento, desarrollo y el manejo de barreras que afectan el funcionamiento de las personas. Según Irvin Yalom (2009) hay factores curativos que existen en la consejería grupal la cual son ampliamente practicados, comprobados y son efectivos. Por ejemplo las relaciones interpersonales, las experiencias grupales cohesivas, esperanza, y el altruismo se desarrollan en el grupo lo cual ayudan a la persona en su proceso de recuperación y con los sentimientos que se genera la pérdida.

Las personas afectadas descubren que son respuestas universales, que no se están volviendo locos y que esta sintomatología forma parte natural de proceso. Descubren juntos que, no sólo el expresar dolor abiertamente no les destruye sino que al compartirlo se abren a la posibilidad de recuperación.

El ser humano atraviesa a lo largo de la vida por muchos cambios. Ciertamente son retos y metas que se van trazando en el camino. Sufrir una perdida es un proceso normal que afrontamos, sin embargo todo ser humano cuenta con la capacidad de recuperarse ante los acontecimientos, lo que necesita es la voluntad y el deseo de recuperación y la ayuda necesaria para poder continuar.

¡ADELANTE!

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