Maduro, solo y con la mano dura de la OEA

Lilian Tintori presentó el libro de Leopoldo López en Bogotá, acompañada por los expresidentes Gaviria, Pastrana, Betancur y Uribe. FOTO AP

Lilian Tintori presentó el libro de Leopoldo López en Bogotá, acompañada por los expresidentes Gaviria, Pastrana, Betancur y Uribe. FOTO AP

AP – La imagen de Nicolás Maduro pasó de ser la de un hombre compinchero a la de un presidente solitario, descortés y con enemigos en su territorio y por fuera.
En solo 24 horas varios sucesos lo confirmaron. Mientras el secretario general de la OEA, Luis Almagro, lo llamaba “traidor de la ética de la política” y “un dictadorzuelo más”, el expresidente uruguayo José Mujica, que parecía uno de sus últimos aliados, decía que el mandatario “está loco como una cabra”.
Pocas horas después, en Bogotá, el encuentro insólito de la líder Lilian Tintori con cuatro expresidentes colombianos (Belisario Betancur, Cesar Gaviria, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe) sellaba el lanzamiento de ‘Preso pero libre’, las memorias escritas “con papel y piel” por el preso político Leopoldo López desde la cárcel.
Entretanto, en Venezuela, la embajada de los Estados Unidos informaba que “no dispondrá” de nuevas citas para los solicitantes de visas de negocios y turismo, y lo que faltaba, el secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, Paul Richard Gallagher, cancelaba una esperada visita que tenía prevista para la próxima semana a Venezuela por “motivos que no dependen de la Santa Sede”, lo que la prensa de ese país asumió como limitaciones del Gobierno.
La soledad de Maduro se acentúa con otros factores. Según le dijo el expresidente Andrés Pastrana a EL COLOMBIANO, el cambio viene desde el año pasado, cuando “el presidente venezolano se quedó sin chequera para compartir con los vecinos la Revolución Bolivariana” e inició la decadencia de los gobiernos populistas: en Argentina, por ejemplo, llegó al poder Mauricio Macri, Cuba abrió las puertas a Estados Unidos, se consolidó el pedido de juicio político contra Dilma Rousseff en Brasil, los bolivianos rechazaron una nueva reelección de Evo Morales y Rafael Correa dejó de dar pistas sobre si desea continuar en el poder.
Para Pastrana, el hecho de que la esposa del opositor Leopoldo López haya presentado el libro por fuera de Venezuela, y en un país vecino, es otro síntoma de que Maduro ya no tiene cómo sostenerse en la región.
Las palabras de Tintori lo confirmaron: “Nos une la frontera y en derechos humanos no existen fronteras. Los derechos humanos nos unen a todos. Tenemos que unirnos en la defensa de los derechos humanos”, dijo, y remarcó que desde la oposición “saben” que “nos pueden eliminar”, pero lucharán “hasta último momento”.
Por la Carta Democrática
Las trabas que está poniendo Maduro a la iniciativa de referendo revocatorio, que ya recogió 1,8 millones de firmas, preocupan a la oposición, que ahora encuentra en la aplicación de la Carta Democrática Interamericana la salida más posible a la crisis en su país, ya que podría significar la expulsión de Venezuela de la OEA.
De hecho, el presidente de la Comisión de Política Exterior del Parlamento venezolano, el opositor Luis Florido, pidió ayer de manera formal al secretario general de la OEA, Luis Almagro, que aplique la Carta.
La decisión ahora está en manos del uruguayo, y de ser afirmativa (como se prevé por sus últimas declaraciones), implicaría convocar a un Consejo Permanente, donde cada uno de los 34 países miembros emiten un voto que aclare si en Venezuela se está alterando el orden democrático o no.
Con 18 apoyos bastaría para aprobar una resolución o el comienzo de gestiones diplomáticas para buscar salidas.
Para Emilio Nouel, abogado que asesora a la oposición venezolana en asuntos internacionales, en vista de que “el desquiciamiento ya lo está viendo el mundo, escapa de la racionalidad y pareciera que tienden a hundirse más”, es posible que haya cierta unanimidad en una eventual votación, solo alterada por Bolivia, Nicaragua, Ecuador y algunas islas del Caribe.
No obstante, dijo, “parece como si estuvieran esperando que llegue la sangre al río en Venezuela para asumir una posición”. En la dilación coincide Andrés Pastrana, para quien entre los presidentes actuales de la región, que no han convocado a una sesión de la OEA, “hay un silencio cómplice”.

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