La Consejería Grupal como Alternativa en las Personas con Agresividad.

Por: Gloryvee López Rivera .Estudiante de Consejería de la Universidad Central de Bayamón .

UntitledCuando hablamos de personas agresivas pensamos que son una amenaza, tanto para la salud física y como para la emocional de quienes los rodean.   El ser humano les gusta rodearse de personas que les hagan la vida fácil, que sean cariñosas, complacientes, buenas personas, que les contagien de su buen humor y de toda su energía positiva. Pero a veces se encuentran con todo lo contrario. Nos encontramos con personas que levantan la voz, que te intimidan con sus gestos, que se comunican de forma agresiva y violenta. Este tipo de personas agresivas tienden a ser gente llena de rencor, de inseguridad, que para superarse necesitan dañar y menospreciar a los demás, porque así sienten que tiene valor y que su autoridad es respetada.

Hay muchas teorías para entender el origen de la agresividad. La conducta agresiva puede ser la reacción ante una amenaza, la manera que tiene la persona de responder cuando se siente intimidado. Si el ser humano no tuviera cierto grado de esa reacción agresiva, llena de adrenalina, no podrían responder biológicamente ante un peligro real.      El problema está en que algunas personas convierten en una amenaza cosas que no lo son, como por ejemplo: que tu pareja no te ponga un plato caliente en la mesa, o que no te guste cómo conduce el conductor de delante de ti.

La conducta agresiva es una forma de responder al ambiente, exista una amenaza real o no.  Muchas de esta conducta se aprenden en la casa y piensa que la manera de obedecer es a través del grito, de una bofetada o del castigo. Tenemos que diferenciar que el ser autoritario tiene muchos beneficios, como que enseguida te responden tus hijos o tus empleados, pero esto no significa que se abuse de la autoridad para conseguir poder o sentir aires de grandeza. Cuando se enfrentan a una persona agresiva se percibe como un peligro, y como sus recursos no son suficientes para hacer frente a los tuyos, deciden optar por la respuesta sumisa. Una persona agresiva y violenta convive en una zona de confort con alguien que soporta su desprecio y abuso, ya sea porque no le queda más remedio o porque no tiene recursos personales para salir corriendo.

Existen diferentes tipos de herramientas que pueden ayudar a estas personas con agresividad. Haciendo la salvedad que siempre y cuando tenga la disposición genuina de que quieren un cambio por su bien, para la familia y personas que los rodean. La consejería grupal es una de la alternativa más recomendada en algunos casos en combinación con la farmacología, si existiese un factor adicional que se combine con la agresividad. La alternativa ideal para las personas con agresividad es utilizando lo cognitivo conductual.

En las consejería grupales se les enseña a manejar y controlar las emociones que los lleva a la agresividad. También a definir qué es lo que lo conlleva al estado de agresividad que lo lleva a las reacciones violentas. La consejería grupal basándose en lo cognitivo-conductual, sirve para ayudar a las personas con trastorno explosivo intermitente a identificar condiciones o prácticas que pueden provocar una respuesta beligerante.

Más importante todavía, este tipo de consejería se enseña a las personas a controlar la ira y las respuestas inapropiadas a través del uso de técnicas semejantes (técnicas de relajación, meditar diferente sobre situaciones (reestructuración cognitiva) y la capacidad de aprendizaje). Aunque algunas de las técnicas pueden parecer de sentido común, aprender a usarlos no es fácil. El aprendizaje de estas habilidades requiere práctica constante y paciencia.

 

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