Keiko Fujimori se desmarca y lidera sondeos en Perú

No hay empate con Kuczynski en la intención de voto para las presidenciales. Aún no ha ganado nada.

Foto: Cris Bouroncle / AFP Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos por el Kambio y la Candidata por el partido Fuerza Po

Foto: Cris Bouroncle / AFP
Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos por el Kambio y la Candidata por el partido Fuerza Po

Por: DIEGO S. CARRANZA AGUDELO | – Después de casi dos meses de campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, que tendrá lugar el próximo domingo, la candidata del partido Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, Keiko, logró despegarse del empate técnico que sostenía en los sondeos con su rival, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), de Peruanos por el Kambio.

Los más recientes estudios de opinión le dan a Fujimori una ventaja de entre 5 y 6 puntos porcentuales por encima del candidato de PPK. Según una encuesta de Ipsos, la hija del exmandatario peruano alcanza un 52,6 por ciento en la preferencia de votos, mientras Kuczynski tiene un 47,4. Por su parte, Datum le da a la candidata de Fuerza Popular un porcentaje del 52,9 y a su rival del 47,1 por ciento.

Pero esto no debería ser suficiente para cantar victoria. Y Keiko lo sabe. En las elecciones del 2006, en las que se enfrentó al actual presidente, Ollanta Humala, Fujimori encabezaba tímidamente las encuestas durante tres semanas consecutivas y obtuvo un 3 por ciento de ventaja dos semanas antes de la segunda vuelta, algo que la ubicó fuera de la línea del empate técnicoentonces, pero que no le alcanzó para ganar, pues fue Humala el que consiguió un 2,9 por ciento más el día de la votación.

“Esa vez Humala estaba peleando el voto más pobre y llegó a tener más fuerza en esos sectores en el último momento. En esa ocasión, Keiko ya tenía un voto más claro de las clases altas, mientras que la última semana Ollanta se ganó a ese sector y logró quedarse con la presidencia”, afirmó en diálogo con EL TIEMPO el analista político peruano Eduardo Dargent.

Y es que hay una gran diferencia entre esas elecciones y las de ahora cuyo balotaje. Esta vez el enfoque social de Keiko se fortaleció y por eso despegó.

La candidata se está acercando a los votantes con menos recursos, dirigiendo unos “mensajes claros al sector informal y lanzando programas para promover la formalización”, dijo a este diario Iván Lanegra, profesor de ciencias políticas de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Justo los sectores que más cultivaba su padre.

Por su parte, Kuczynski no ha podido llegarle a este sector clave y, mucho menos, a los electores rurales, que en la primera vuelta del pasado 10 de abril representaron la mayor fuerza antifujimorista y dejaron a la candidata de izquierda Verónika Mendoza en el tercer lugar de las votaciones. Por eso, en uno de los debates, Fujimori le reprochó a PPK ser un candidato casi netamente limeño, una posición con la que muchos están de acuerdo. También se le critica su cercanía con los mercados y con las élites del país.

La candidata de Fuerza Popular sabe lo que está haciendo. “Keiko ha viajado mucho y ha hecho muchas alianzas con sectores informales (…). Kuczynski, por su parte, es un hombre muy mayor que la primera semana (después del 10 de abril) se fue a Estados Unidos”, señaló Dargent, al agregar que por esa razón no es sorprendente que en este momento ella vaya adelante en los sondeos.

Investigación de la DEA

Pero a una semana de la segunda vuelta, las posibilidades de Kuczynski aún no se han ido del todo. Para Lanegra, los más recientes sondeos reflejan la visión del Perú de hace un mes, cuando todavía no había salido a la luz la denuncia sobre la supuesta investigación por lavado de dinero que la DEA dirige contra Joaquín Ramírez, secretario general del partido de Fujimori hasta el 18 de mayo, cuando se retiró del cargo para no afectar la campaña de la candidata.

Lo que revelan las encuestas es que “hace días había una suerte de consolidación de la votación. El efecto de lo ocurrido con la denuncia aún no lo vemos, pero va a llegar en un momento tardío de la campaña”, advirtió Lanegra, que predijo que este tema podría costarle electores a Keiko, que lucha por alejarse del legado político de su padre. “Esa es una peligrosa señal de cercanía con personajes con investigaciones por corrupción, o al menos demuestra un grado de tolerancia significativo relacionado (con esos actos delictivos)”, agregó.

No es igual la percepción de Dargent, para quien la denuncia no tuvo tanto impacto en la campaña de Fujimori, aunque la reacción de Keiko trajo al recuerdo de muchos las reacciones de su padre cuando surgían acusaciones contra su principal escudero en el gobierno, Vladimiro Montesinos, y el exmandatario “decía que eran exageraciones de la oposición”.

Todavía está por verse si el escándalo tendrá efecto en Fujimori o si saldrá intacta.

Por ahora, los candidatos piensan en el debate decisivo de esta noche, en el que se enfrentarán a la última oportunidad mediática de ganar adeptos y de conquistar el voto del esquivo y volátil 22 por ciento de los casi 23 millones de electores peruanos que, según el Jurado Nacional Electoral (JNE), es el porcentaje de los indecisos que definirá quién ocupará el puesto en la Casa de Pizarro por lo próximos cinco años.

Hay mucho en juego, y la economía de uno de los países con mejores resultados de la región es uno de esos factores.

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.