Argentina, entre pesimismo económico y convulsión política

Protestas de los cesantes del Banco Central en medio de la ola nacional de despidos. FOTO REUTERS

Protestas de los cesantes del Banco Central en medio de la ola nacional de despidos. FOTO REUTERS

REUTERS – La primera postal de Argentina por estos días es la de un carnicero sin compradores. Alejandro Buentempo acomoda las bandejas de carne para matar el tiempo, en un supermercado al sur de Buenos Aires. Algunas personas se acercan tímidas, comparan los precios, pero se van.
“Ya simplemente no comemos carne, está imposible”, dice una señora del barrio Barracas, al sur de la ciudad. Y es la imagen precisa de cómo la situación económica llegó a tocar algo sagrado para los argentinos.
Buentempo, fiel a su apellido, intenta dar tranquilidad y explica que la inflación y la exportación de carne son las razones y se dedica a dar opciones de ofertas. “El argentino en todo caso siempre querrá comprar carne -dice-, pero ahora está llevando mucho pescado o comiendo más arroz y pastas, que están más baratos”.
No es solo una percepción. Según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, esta aumentó un 21 % desde noviembre del año pasado cuando los precios de todos los alimentos comenzaron a dispararse. No hay cifras oficiales de inflación —y no las habrá hasta 2017—, pero según informes de consultoras privadas fue de 12 % en el primer trimestre del año.
Es la foto del pesimismo que reina en el país y que en las últimas semanas estuvo en su tope.
Mientras el presidente Mauricio Macri respondía por su vinculación con los ‘Panamá Papers’ y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner era llamada el 13 de abril por la justicia por un caso de lavado de activos y otro por el ‘dólar a futuro’ —una maniobra financiera que habría generado una defraudación millonaria del Estado—, los argentinos de a pie vivían otro incremento, también sensible: el del transporte público.
El aumento, del 100 %, puso a caminar a más de uno y generó otra postal.
A unos metros del lugar donde la expresidenta hacía un mitin político tras presentarse ante la justicia en medio de miles de simpatizantes de su gobierno, unas decenas de argentinos hacían fila para acceder a la Tarifa Social del transporte público.
Eduardo Manrique, albañil boliviano, y Elizabeth Montes, empleada doméstica peruana, buscaban obtener una reducción del 50 % para el transporte a la que podían acceder los jubilados, las mujeres que hacen trabajo doméstico o aquellas que reciben dinero del programa Asignación Universal por Hijo, que les da dinero para la manutención de sus niños. La fila daba la vuelta a la estación de trenes de Retiro, en el centro de la ciudad.
Lo que viene
Culturalmente, el argentino se comunica desde la queja. En los colectivos, en el metro o en la fila del mercado todos hablan de la actual situación económica. Que se viene un estallido social, que están en caída libre y todo, en un contexto de profunda polarización política, entre la K y la M, el kirchnerismo y el macrismo.
Para algunos, los 12 años de los Kirchner fueron de conquistas sociales y el actual está cortando con todos de un tajo; para otros, la corrupción de los funcionarios de Cristina desvalijó el Estado y hasta ahora comienza la recuperación.
El economista y catedrático de la Universidad de Buenos Aires, Ricardo Aroskind, considera que las decisiones económicas de la administración Macri han sido violentas, poco graduales y pensadas desde los escritorios.
“El actual gobierno priorizó un cambio distributivo muy grande, buscó producir un shock devolviéndoles ingresos a los sectores más concentrados de la economía. Ese impacto distributivo generó una contracción acumulativa del mercado interno, que es lo que está ocurriendo. El gobierno Macri puso un auto en una calle en descenso, lo empujó y ahora está apretando el acelerador”, dice.
De otro lado, para el analista Fausto Spotorno, de la Consultora de O.F. & Asociados, la economía argentina enfrenta desequilibrios macroeconómicos muy grandes con una inflación elevada y un estancamiento que ya lleva 4 años.
“Había una inflación reprimida por el control de cambios, restricciones a las exportaciones y congelamientos de tarifas de servicios públicos que explican gran parte del déficit fiscal. El nuevo gobierno debió liberar estas restricciones con el objetivo de restablecer el crecimiento económico. Sin embargo, también causó una gran aceleración de la inflación que tendrá su pico en abril”, explica y agrega otra imagen: lo que ocurre actualmente son “dolores de parto”.
De acuerdo con su consultora, se espera que “este año la economía muestre una suave contracción con una inflación que podría ser del 37,8 %.”
Y avizoran también que en el cuarto trimestre de este año comience a recuperarse la actividad económica argentina y por lo tanto, cambie la foto actual que tiene a los argentinos hasta cuidándose de gastar dinero en carne.
Cristina enfrenta dos causas judiciales
Después de cuatro meses de silencio, el pasado 13 de abril la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a Buenos Aires para enfrentar una de las causas judiciales que cursan en su contra. Se presentó ante el juez Claudio Bonadío, como una de las 12 imputadas en un caso llamado “dólar futuro”, una maniobra financiera en la que su gobierno vendió dólares a un precio menor al del mercado, lo que habría ocasionado pérdidas millonarias. Kirchner llegó a los tribunales en compañía de militantes de su gobierno en un claro desafío de poder, con el objetivo de demostrar que aún tiene capacidad de movilización popular. Al salir de su declaración dio un discurso político en el que arengó contra el presidente Mauricio Macri y le enrostró su vinculación a los ‘Panamá Papers’.
Pero Cristina acaba de ser vinculada también a un sonoro caso de lavado de activos que, en el mundo periodístico es conocido como “La Ruta del dinero K”, que involucra a varios empresarios y ex funcionarios tanto del ex presidente Néstor Kirchner como de Cristina. Por ese caso está capturado el empresario Lázaro Baez, amigo de la familia Kirchner.
Macri y los ‘Panamá Papers’
El actual presidente argentino Mauricio Macri también ha estado en primera línea de la polémica por cuenta de la aparición de su nombre en los llamados ‘Panamá Papers’. Macri sale vinculado con las empresas Fleg Trading Ltd. Y Kamusha S. A,, en las Bahamas. Pero no lo reportó cuando ya era alcalde de Buenos Aires en 2007. Por esa razón un fiscal argentino solicitó que el presidente sea investigado por “omisión maliciosa de información en su declaración jurada”. Como respuesta, el presidente dijo que las empresas pertenecían a su padre, Franco Macri; presentó una declaración de certeza y ordenó un fidecomiso ciego para que personas que él no conoce manejen sus bienes mientras es el presidente de Argentina.

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