¿Un presidente insensible?

Vanguardia.comJosé Manuel Acevedo – En plena celebración de los 15 años del Plan Colombia y ante una nube de periodistas que le esperaba al final del encuentro con el secretario general de la OEA, el presidente Santos tuvo una tremenda salida en falso: “Este no es el momento para hablar de ese tema. Estamos en otra cosa. En su momento me referiré a este asunto”. Con esa respuesta el primer mandatario le salía al paso a una pregunta de una periodista sobre la situación del soldado secuestrado por el ELN, la misma respuesta que seguramente hubiera dado si le preguntaban por qué no había querido recibir a la mamá de Ramón José Cabrales, también secuestrado por esa guerrilla.

Estaba claro: Santos no quería que le aguaran su fiesta con “detalles menores”. Aunque el tema era perfectamente oportuno porque, al final, de lo que se trataba era de ir a Washington a hablar de paz, él quería que se siguiera el libreto; que se hablara de la paz que no tiene ningún sobresalto y que es la más justa de la historia, como suele decirle al mundo en sus intervenciones.
Pero la paz es imperfecta y Santos debería saberlo a estas alturas.
A veces necesita de gestos generosos y otras veces de golpes en la mesa. Con el ELN, como lo dijimos en la columna pasada, suelen necesitarse más golpecitos que indulgencia y el presidente se demoró mucho en reclamar por lo más obvio: la liberación de los secuestrados en poder de esa guerrilla.
Aunque lo ha hecho en las últimas horas, sus palabras son tardías y aún se siente el eco de aquella respuesta fría en Washington. La gente no entiende -¡y con razón!- que el mismo presidente que dice que Timochenko le parece amable, se haga el loco ante las preocupaciones de los familiares de quienes están secuestrados.
Puede ser que ahora que resolvió exigir las liberaciones de Cabrales y del soldado Jair de Jesús Billar Ortiz, atienda a sus familiares y oiga sus peticiones.
Quince minutos con ellos no serán nada al lado de los cuatro días de fiesta que pasó en Estados Unidos con sus 250 invitados. Aunque sea tarde, vale la pena que los oiga, señor Presidente. Ellos también son parte de esta paz imperfecta.
Autor: José Manuel Acevedo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.

http://m.vanguardia.com/opinion/columnistas/jose-manuel-acevedo/346474-un-presidente-insensible

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.