Un histórico diálogo entre el catolicismo y los ortodoxos en Cuba

El papa Francisco y el patriarca Kiril tratarán de acercar a iglesias divididas durante un milenio.

Por: LUIS ALEJANDRO AMAYA E. – EL TIEMPO

Foto: Archivo / EL TIEMPO El papa Francisco se ha caracterizado por una apertura hacia los otros credos. Kiril, por su par

Foto: Archivo / EL TIEMPO
El papa Francisco se ha caracterizado por una apertura hacia los otros credos. Kiril, por su par

El papa Francisco, durante su pontificado, se ha caracterizado por ser protagonista de la historia, como cuando sirvió de intermediario en las negociaciones para el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, o como cuando decidió estremecer los cimientos vaticanos con investigaciones para limpiar a la curia romana, altamente impactada por casos de corrupción administrativa y pederastia.

Esta vez, el máximo jerarca católico será protagonista de las primeras planas por una histórica reunión, este viernes, en La Habana con el máximo jerarca de la Iglesia ortodoxa rusa (IOR), Kiril, patriarca de Moscú y todas las Rusias, en camino hacia su gira por México, la séptima de un obispo de Roma por esas tierras.

La reunión entre ambos jerarcas se da en un muy difícil marco de las relaciones entre Rusia y Occidente, en el que tanto la Unión Europea como Estados Unidos han arremetido contra el régimen de Vladimir Putin por su participación directa o indirecta en el conflicto del Este ucraniano y el apoyo con bombardeos al gobierno de Bashar al Assad en el guerra civil en Siria.

Aunque se ha insistido en que el encuentro se centrará más en asuntos de orden ecuménico y espiritual, en la capital cubana también habrá espacio para hablar de temas de la coyuntura mundial, como la lucha contra el yihadismo, en la que Rusia está directamente involucrada, tanto en su intervención en Siria como en el constante combate a los fundamentalistas chechenos.

“Para derrotar este mal necesitamos una coalición de todas las personas de buena voluntad”, dijo desde Moscú a la agencia Efe Hilarion, metropolitano de Volokolamsk y jefe de Relaciones Exteriores de la IOR, al anunciar el encuentro.

Pese a que la reunión será breve y tendrá lugar en el aeropuerto de La Habana, es una ocasión inmejorable para que ambos líderes religiosos puedan ejercer sus buenos oficios y limar asperezas entre Moscú y Roma con una declaración conjunta. El Papa nunca ha apoyado los bombardeos contra el grupo yihadista Estado Islámico, pese a las amenazas vertidas por este contra el Vaticano; mientras que el Patriarca ruso no ha dudado en calificar los ataques rusos en Siria de “guerra defensiva” y “justa”.

No obstante estas palabras, uno de los suyos fue recientemente más lejos y lo pagó con su excomunión. Vsevolod Chaplin, portavoz de la IOR, se animó a decretar la ‘guerra santa contra el terror’, encarnada en la intervención del Kremlin en el conflicto sirio. A raíz de esto, entró en directa confrontación con Kiril, a quien le reprochó el hecho de que la Iglesia estuviera tan apegada al Gobierno y de “querer que en la Iglesia suene solo su voz”.

Muy pocas veces en la historia, católicos y ortodoxos se han puesto de acuerdo en algo, pero la reunión entre Kiril y Francisco hará ver, según entendidos, que el cristianismo puede tener una sola voz en cuanto a la defensa de los suyos que están siendo masacrados en Oriente Próximo.

Ambos han denunciado la brutal represión de la que son víctimas los cristianos a manos de los yihadistas, lo que incluye asesinatos, violaciones, profanación de templos y tumbas, así como éxodo forzoso. Católicos y ortodoxos proclaman que la lucha contra el Estado Islámico no es una nueva cruzada de cristianos contra musulmanes, sino una guerra de valores entre el mundo civilizado y aquellos extremistas que quieren llevar el mundo al abismo del ojo por ojo, diente por diente.

Razones de la división

Tras casi mil años de coexistencia entre iglesias de ritos orientales y occidentales, en el año 1054 se dio una ruptura total o cisma por una doble excomunión. El papa León IX se negó a considerar ecuménico al patriarca de Constantinopla, Miguel I Cerulario. Uno de los enviados papales, el cardenal de origen francés Humberto de Silva Candida, redactó un documento al que denominó ‘Diálogo entre un romano y un constantinopolitano’, en el que prácticamente destrozó el modo de vida de los cristianos orientales. De Silva Candida depositó este, el 16 de julio de 1054, en el altar de la iglesia de Santa Sofía (convertida en mezquita después de la conquista musulmana de la ciudad en 1453). El Patriarca rompió la bula, excomulgó al Papa, a De Silva Candida y originó así el llamado Cisma de Oriente.

La IOR es una de las iglesias de rito oriental de más influencia. El cristianismo llegó a tierras de influencia rusa en el siglo I, de la mano de San Andrés, y hacia el año 988 se hizo la religión oficial de gran parte de lo que hoy es Ucrania y siguió su expansión de la mano de las dinastías Rurik y Romanov. Un santo constantinopolitano, Cirilo, inventó el alfabeto que lleva su nombre, una derivación del alfabeto griego, con el que se sirvió para llevar el mensaje cristiano.

Tras la entronización de la dinastía Rurik, el cristianismo vio su máximo esplendor no solo en Rusia sino en todos los territorios de su esfera, como Ucrania, donde su capital, Kiev, fue uno de los principales centros de ordenación y sacerdocio. Bajo el reinado de Iván IV el Terrible, se construyó la famosa catedral de San Basilio, ícono actual de Moscú, en la esquina sureste de la plaza Roja. La ortodoxia tuvo un matrimonio con los zares, que solo se disolvió con la llegada al poder de los comunistas en 1917.

De hecho, desde ahí comenzó otro cisma ya dentro de la misma IOR. La persecución comunista obligó a muchos sacerdotes y a buena parte del clero ortodoxo a buscar el exilio, con lo que fueron creadas otras iglesias ortodoxas de inspiración rusa en el mundo, independientes del Patriarcado de Moscú.

El padre Jacobo, de la Iglesia rusa verdadera, con sede en Manizales, le aseguró a EL TIEMPO que iglesias como la suya “no siguen los lineamientos del patriarca Kiril porque este busca un acercamiento con Roma. Hay diferencias muy profundas. No estamos dispuestos a transigir, a aceptar una figura de sumisión a los dictados de Roma”.

El ecumenismo divide a los ortodoxos. Los viejocalendaristas (ortodoxos que se rigen por las festividades del viejo calendario juliano) son muy estrictos en no querer relación alguna con el Vaticano, mientras que los nuevocalendaristas (quienes se rigen por el calendario gregoriano) son abiertos a mantener negociaciones con Occidente.

La caída del comunismo despertó un afán ecuménico en el Patriarcado de Moscú. Precisamente Kiril, cuando fue jefe del departamento Eclesiástico Exterior de la IOR, tuvo como misión iniciar los caminos de exploración de negociaciones con otras iglesias ortodoxas y con el Vaticano, lo cual no sentó nada bien. “El Papa se siente como el pastor supremo de la cristiandad, pero para nosotros este es Jesucristo. Él es el único pastor que nosotros seguimos”, afirma el padre Jacobo.

Para los ortodoxos, la cuestión de la centralidad de la fe cristiana es vital. Toda negociación debería tener en claro que el Papa católico es solo el obispo de Roma y no la cabeza universal de la Iglesia. La frase latina primus inter pares resume esta cuestión, al darle al Papa el rol de primero entre iguales, no superior a los otros.

En una posible unión, Roma, según los ortodoxos, tendría que reconocer la autoridad de los patriarcados, una de las cuestiones causantes del cisma de 1054. Los patriarcas tendrían tanto poder religioso como el mismo Papa, pero esto parece estar muy lejos aún en el tiempo. Roma, Moscú, Grecia y Oriente Próximo tendrían que comenzar a rearmar buena parte del mapa cristiano para curar un cisma de más de mil años.

Kiril, un hombre abierto al ecumenismo

(EFE) El patriarca de Moscú y todas las Rusias, Kiril, cuyo nombre secular es Vladímir Mijailovich Gundiayev, nació en 1946 en Leningrado (ahora San Petersburgo) en el seno de una familia en la que su padre y su abuelo eran sacerdotes.
Siguiendo la estela de su progenitor, estudió en el seminario, tomó los votos en 1969 y a partir de 1970 impartió clases de teología dogmática, y ejerció el cargo de secretario del metropolitano de Leningrado Nikodemo.

Durante diez años fue rector del Seminario y la Academia Teológica de Leningrado (1974-84), nombrado obispo de Vyborg (1976), arzobispo de Smolensk y Kaliningrado (1988) y en 1989 se convirtió en miembro permanente del sínodo de la Iglesia ortodoxa rusa (IOR). Kiril es considerado un firme partidario del ecumenismo. Esto ha alimentado las esperanzas de que ambas iglesias superen el cisma que las separa desde el año 1054.

El Patriarca ruso siempre ha abogado porque las iglesias ortodoxa y católica cooperen estrechamente en la defensa de los valores cristianos en Europa, frente a la expansión de otros credos como el islam.

De hecho, Kiril se desempeñó como jefe del departamento Eclesiástico Exterior (canciller) desde 1989, y fue el máximo representante de la IOR en la ronda de consultas con el Vaticano iniciada tras la entronización del papa Benedicto XVI en el 2005.

La de La Habana será la primera reunión que sostendrá con el papa Francisco y será, de hecho, su primera visita a un país de América Latina.

LUIS ALEJANDRO AMAYA E.
Subeditor Internacional

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.