Obama y Guantánamo

El cierre de esta prisión es una deuda que EE. UU. tiene con la humanidad.

IMAGEN-16519080-1El presidente estadounidense, Barack Obama, quiere dejar constancia de que lo intentó, no solo porque fue una promesa de su primera campaña en el 2008, sino porque lo ve como la única forma de superar una época oscura y vergonzosa en la historia de su país, en la que las torturas y las violaciones del debido proceso fueron pan de cada día. Cerrar la cárcel de Guantánamo es algo que necesita Estados Unidos.

Pero no lo ha conseguido. Este martes puso, de nuevo, a consideración del Congreso un plan del Pentágono para clausurar ese penal en donde los supuestos criminales de la guerra contra el terrorismo de los tiempos de George W. Bush fueron recluidos en una especie de limbo jurídico, al calificarlos como “combatientes enemigos”, pues las leyes estadounidenses no se aplicaban del todo y a donde muchos fueron llevados por simples sospechas o nunca les hicieron juicio.

La idea de la administración es sencilla: transferir a otros países 35 prisioneros de los 91 que quedan en la isla. Y los restantes 56, llevarlos a prisiones dentro de EE. UU. Los fondos para adecuar las prisiones a los nuevos inquilinos saldrían del ahorro que significa tenerlos en Cuba, entre 65 y 85 millones de dólares, según los cálculos. “Si como país no asumimos esto ahora, ¿cuándo lo haremos? ¿Dejaremos que persista por otros 15, 20 o 30 años?, reclamó Obama en su presentación.

Pero aquí vienen los obstáculos. El plan tiene que pasar por el Congreso, cuyas dos cámaras están dominadas por la oposición del Partido Republicano, que en múltiples ocasiones ha dejado en claro su negativa, no solo porque no van a conceder esa victoria al saliente Obama y, en general, a los demócratas, sino porque es un tema explosivo, que despierta muchas sensibilidades en plena campaña presidencial. Para los conservadores, llevar a EE. UU. a estos prisioneros viola la ley y podría tentar a terroristas a cometer atentados en los estados donde queden recluidos.

Es claro el cálculo electorero de las sucesivas negativas, pero ya es tiempo de que los republicanos tengan en cuenta las consideraciones morales y éticas que rodean este episodio. El cierre de la prisión de Guantánamo es una deuda que EE. UU. tiene con la humanidad.

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