‘Con la enmienda se acorta más rápido el periodo de Maduro’: Allup

Presidente de la Asamblea Nacional venezolana habló con EL TIEMPO sobre la actual crisis política.

Foto: Reuters El estilo directo de Ramos Allup le ha puesto más candela al choque entre oposición y oficial

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El estilo directo de Ramos Allup le ha puesto más candela al choque entre oposición y oficial

El nombre de Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional (AN) venezolana, tiene más de 30 años sonando en la política local, con todos sus altibajos. Un adeco (miembro del partido Acción Democrática) hasta la médula, hijo de libaneses, abogado de 72 años y lector empedernido, mejor conocido entre la gente por su verbo sardónico y astringente –a veces gracioso, casi siempre preciso– y, ahora, especialmente por ser quien dirige el parlamento venezolano después de 17 años de hegemonía chavista. Un cargo para el que asegura no haberse preparado especialmente, aunque se lo nota más que cómodo en el ejercicio: “Puedo decir que la vida me echó por aquí –como decía el presidente Rómulo Betancourt–, pero, la verdad, mi única aspiración es que cuando me toque morirme, que no me duela”.

¿Venezuela está en un punto de inflexión?

Hablando de historia republicana, después de la Independencia, este es uno de los momentos más difíciles de la historia de Venezuela. Vivimos una tragedia que comenzó el 4 de febrero, y tragedia porque entre otras cosas resucitó el fantasma del golpe para resolver los problemas de la democracia. Es decir, ese ciclo nefasto de la irrupción y de la actuación de los militares en política es una constante hoy. Si a eso le sumamos el caos económico, el caos social, desabastecimiento de medicinas y alimentos, disminución de los precios del petróleo, un gobierno pleitista que es casi un organismo en proceso de disolución, todo ese cuadro patético conforma un paisaje complicado. ¿Qué va a pasar? Uno no sabe. En las democracias, cuando hay crisis de Estado como esta, se recurre al método de composición política por excelencia que es la elección, anticipando tiempos, llegando a convenios o acuerdos, es decir, sacrificando partes para salvar el todo.

¿Qué se va a sacrificar aquí?

Aquí, los mandatos son a término, y este no es un régimen parlamentario. Sin embargo, sí existen los mecanismos para salir de la crisis, que, por cierto, póngasela por donde se ponga, es una crisis del gobierno, que arrastra a otros poderes y no es solo política, es económica y es social. La crisis es un bloque, para decirlo con una expresión gráfica. Mientras exista este gobierno, va a ser inevitable que continúe agravándose la crisis económica y social. Así las cosas, como se trata de mandatos a término, hay que recurrir a los mecanismos de anticipación: la renuncia del Presidente, el enjuiciamiento para destituirlo, la enmienda, la constituyente o el revocatorio.

Usted ha dicho que el revocatorio es muy engorroso y la renuncia, improbable…

Sí es engorroso. Basta con leer la Constitución para darse cuenta. Es una propuesta engañosa que se ve muy bonita, pero, cuando se empieza a ver el detalle, ves que es muy difícil de implementar. Como la renuncia depende de la persona –y yo creo que por la situación interna del gobierno Maduro no podría renunciar ni que quisiera, no lo dejan–, queda la enmienda y la constituyente porque con estos poderes no veo el enjuiciamiento. ¿Qué poder lo va a hacer, la fiscal? ¿Esta Sala Constitucional, que es una especie de trastienda del gobierno? Creo que la enmienda es la vía más rápida; se aprueba por mayoría simple en la Asamblea, y estoy seguro de que la aprobaría la mayoría del electorado.

¿La oposición está consensuada sobre ese camino?

El proyecto de enmienda me lo presentó (el partido) La Causa R hace unos cuatro días. A primera lectura me parece bastante bueno, pero, por supuesto, esa no es decisión de un partido o una persona, tenemos que conversarlo entre todos. Todos los sectores de la oposición han percibido la profundidad y la gravedad de la crisis porque hasta los más reticentes a buscar la salida dentro del lapso de seis meses ahora han dicho que hay que hacerlo de la manera más rápida. Ahora, el lapso de seis meses como que resulta largo.

Justamente por la situación económica y social del país hay mucha expectativa en cómo la AN puede atajarla o presionar para solucionarla con los poderes Ejecutivo y Judicial en contra. ¿Puede la Asamblea avanzar sobre ese tablero político?

Creo que hasta ahora hemos cumplido cabalmente con nuestras obligaciones constitucionales y hemos sido sistemáticamente torpedeados por el poder Ejecutivo, lo que resulta natural. Pero, para mí, lo más vergonzoso es el papel lamentable del poder Judicial. Ya nos han adelantado que ley que aprobemos ellos la declararán inconstitucional. Es decir que frustrarán nuestra capacidad de legislar, y eso es una liquidación de facto de la Asamblea Nacional.

¿Un golpe de Estado?

Por supuesto, eso es un golpe de Estado. Liquidar a uno de los poderes por vía no constitucional es eso, sobre todo si el poder es de origen electivo. Mire, en este mundo al revés que ha generado el chavismo, cuatro magistrados de la Sala Constitucional, que son mayoría de siete, pueden liquidar la voluntad popular de quince millones de electores. Eso es lo que está pasando ahora. Ese vacío nefasto que quiere crear el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) es un golpe de Estado sin duda alguna, y si el Ejecutivo cree que por esa vía está resolviendo las cosas, está apagando el fuego con gasolina.

Eso preocupa mucho en el caso de la Ley de Amnistía. ¿Qué pasaría si jueces, tribunales, policías y demás no sueltan a los presos políticos?

No tengo duda de que entrarían en desacato. Se van a valer de que el fusil, el pelotón de fusilamiento que es el TSJ va a decir que la ley es inconstitucional, ya lo ha dicho Maduro, cuyo gobierno está sostenido por dos factores solamente: su TSJ y su Alto Mando Militar. Yo quisiera saber si lo que hace o deja de hacer el Alto Mando Militar es compartido por las Fuerzas Armadas en su totalidad.

El presidente Maduro ordenó a los militares que volvieran a los cuarteles…

Y yo me puse muy contento con esa decisión, pero vemos que eso no es lo que está pasando.

¿Tiene conversaciones con el alto gobierno?

Ha habido contactos efímeros, casi que superficiales, como por ejemplo lo que fue la venida del presidente Maduro, pero para asuntos de fondo no ha habido contacto ni conversaciones. Hasta en las guerras las partes que contienden hacen un alto para ver cómo es el armisticio, a qué hora se reanudan los tiroteos; es insólito que aquí no se produzca lo normal en cualquier democracia, sobre todo con esta crisis… mientras más crisis, más fluidos deben ser los contactos. Yo le he dicho a Aristóbulo (Istúriz, vicepresidente de la República) varias veces, le he reclamado la no comparecencia de los ministros. No puede ser, por ejemplo, que se haya citado al comandante de la Guardia Nacional para tratar el tema penitenciario y haya dicho una cosa tan grosera como que “estoy ocupado” y “tengo cosas más importantes que hacer”. Creo que no concurren por miedo a las preguntas que les tienen que formular los parlamentarios, que además son muy respetuosas y de mucha altura.

¿Cómo abordará la AN la falta de transparencia del gobierno en cuanto a las cifras de la economía del país para ejercer su labor de contraloría?

Se les han dado todas las garantías de confidencialidad, para manejar algunas áreas críticas en medio de la más absoluta responsabilidad, sin sacarle a eso filo político. Y aunque muchas cifras ruedan libres por el mercado financiero, es importante saber por lo menos cuál es el monto de la deuda –que se estima en unos 225.000 millones de dólares–. Ellos dicen que no van y no van al Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero si ese es un mecanismo tan abominable, entonces ¿qué hacemos allí como país? Tengo información de que, en este momento, el exministro José Rojas, con facultades plenipotenciarias, está buscando un préstamo del orden de los 60.000 millones, de los cuales 20.000 millones (son) para programas sociales y 40.000, para inversión.

¿A quién se le solicitaría ese préstamo?

El pote sería organizado entre el FMI y los chinos, pero eso serían fondos previo ajuste y fondos administrados.

Aparte de la comisión que revisa las últimas designaciones de magistrados del TSJ, ¿tiene pensado la Asamblea hacer nuevos nombramientos para diluir la mayoría oficialista?

Eso tiene dos pasos; el informe de la comisión se escuchará en la cámara. En el caso de esos magistrados exprés, no dejaron currículo, se irrespetaron los lapsos de todo tipo, entonces esa decisión la podemos revocar y abrir un nuevo lapso para que, cumpliéndose la ley, las personas que resulten electas como magistrados cumplan los requisitos que establece la Constitución y se cumplan todos los pasos de su evaluación y designación.

Usted ha dicho que la separación del cargo de los diputados del estado Amazonas no afecta las dos terceras partes que obtuvo la oposición en las votaciones. Sin embargo, ante el TSJ cursan impugnaciones que podrían lesionar esa mayoría en cualquier momento…

Vamos a esperar con paciencia, vamos a ver hasta dónde llega el descaro del TSJ. A mí ya no me extraña nada, la verdad. El hecho de que por primera vez en la historia se haya declarado una cautelar que deja sin representación a una entidad federal es un hecho insólito. ¿Y si la sentencia es favorable a los recurridos? ¿Qué van a decidir ahora, llamar a elecciones? Se van a llevar una paliza peor, el TSJ causó un daño irreparable.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas.

 

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