Advierten ‘estado crítico’ del sector alimentario en Venezuela

Sectores piden al Gobierno tomar medidas para recuperar la producción de alimentos en el país.

Foto: AFP Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar.

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Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar.

Mientras cada día en Venezuela se hacen más largas las filas frente a mercados y abastos para la compra de comida y productos básicos de higiene, la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) y la principal empresa productora de alimentos del país –Empresas Polar– calificaron de “crítica” la situación del sector y urgieron al Gobierno venezolano la toma de decisiones para su reactivación. Un llamado que también estudia hacer la Asamblea Nacional próximamente con la posible declaración de una “emergencia alimentaria”.

“Esto no se puede seguir ignorando”, dijo Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar, este martes en Caracas. “Tenemos muchos procesos productivos con quiebre de inventario en este momento (…). El modelo que se ha usado durante muchos años fracasó, es el momento de que prueben otro, como están haciendo los demás países de América Latina, incluso de la Alba”, agregó.

“Tenemos niveles de inventarios críticos nunca antes vistos” dijo Manuel Larrazábal, de Cavidea.

Tanto Mendoza como el gremio alimentario aseguran que el gobierno del presidente Nicolás Maduro, al ser el único productor y centralizador de todas las divisas del país, debe empezar por cancelar las cuantiosas deudas que tiene con los proveedores de materia prima de alimentos, para reactivar las líneas de crédito y fluidificar la producción de bienes terminados.

El presidente de Polar estimó que con una erogación menor a 2.000 millones de dólares (estimaciones no oficiales señalan que la deuda total del Gobierno con el sector privado supera los 13.000 millones) la fabricación de alimentos en Venezuela podría echarse a andar de inmediato.

“La industria nacional está en capacidad de producir –enfatizó Mendoza– en poco tiempo, si se dan las divisas, se puede responder”.

Cavidea estima que se necesitan 3.000 millones, la mitad para el pago a proveedores y la otra, para importación de materias primas; y que, de tomarse esa medida, en tres meses podría recuperarse la producción de alimentos casi totalmente.

La urgente situación de desabastecimiento en Venezuela, que en el caso de alimentos básicos alcanza hasta 90 por ciento, según estimaciones incluso oficiales, ha sido abordada por Maduro con la creación de nueve “motores” o mesas de trabajo sectoriales –como hidrocarburos, agroalimentario, minero y de exportaciones, entre otros– que deben hacer propuestas al Gobierno para solventar la crisis económica.

Estas reuniones llevan dos semanas activadas, pero todavía el mandatario no implementa alguna política de envergadura para paliar la situación.

Mientras tanto, la angustia se apodera de los venezolanos, que madrugan cada día frente a las puertas de los mercados para adquirir cualquier producto básico que llegue. En algunos establecimientos, luego de horas de espera, se han formado tumultos y protestas por la falta de productos.

La delicada coyuntura trasciende la preocupación empresarial y toca la fibra misma de la nutrición de los venezolanos, quienes han disminuido drásticamente su consumo de alimentos como leche y carne, según la Federación Nacional de Ganaderos. Esta ha señalado que los productores del país apenas pueden producir 30 por ciento de lo que se consume internamente, y que en los últimos dos años el venezolano ha pasado de consumir 24 kilos de carne al año a 14 kilos y de 8 litros de leche fluida mensual a 3 litros.

La inmediata corrección del control de precios –eliminarlo o ajustarlo a estructuras de costo reales– es otra de las propuestas esenciales de los productores para destrabar la fabricación de alimentos.

“No es posible que se imponga la producción a pérdida”, dijo Mendoza, cuya empresa tiene actualmente suspendida la fabricación de 33 de sus productos por falta de materia prima, entre ellas toda la línea de detergentes, atún y avena.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO

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