Sí se puede’, el grito que marca una nueva era política en Argentina

Miles de argentinos salieron a las calles para darle la bienvenida al nuevo gobierno de Macri.

Por: EFE

Foto: EFE El nuevo presidente argentino, Mauricio Macri, sostiene la banda presidencial en el balcón d

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El nuevo presidente argentino, Mauricio Macri, sostiene la banda presidencial en el balcón d

Al grito de “sí se puede”, miles de personas se lanzaron este jueves a las calles de Buenos Aires para saludar al nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri, que tras asumir el cargo, se saltó el protocolo y, eufórico, se atrevió incluso a dar unos pasos de baile en el balcón de la Casa Rosada.

Antes de su investidura, Macri saludó desde el balcón de su vivienda, en el exclusivo Barrio Parque porteño, a los cientos de simpatizantes congregados frente a su casa. El nuevo presidente eligió un traje azul, con camisa blanca y con una corbata gris, en uno de los días más importantes de su vida, en el que estuvo acompañado en todo momento por Juliana Awada, su tercera esposa.

La ya primera dama argentina se inclinó por un elegante vestido blanco con encaje, con un maquillaje sobrio y el pelo recogido en una cola de caballo, y llevó en brazos durante buena parte de la jornada a su hija Antonia, de cuatro años.

Con una amplia sonrisa, Macri y Awada saludaron desde el balcón de su casa, antes de iniciar el programa de asunción, y luego también desde el vehículo oficial que les trasladó hasta el Congreso, donde el presidente juró su cargo.

Custodiado por la guardia de granaderos y en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, la comitiva cruzó el centro de Buenos Aires, donde una multitud saludó a su paso al grito de “sí, se puede” y “se siente, se siente, Mauricio presidente”.

Más relajados tras la ceremonia ante la Asamblea Legislativa, Macri y Awada se asomaron abrazados y agarrados de la mano en el automóvil descapotable que les trasladó hasta la Casa Rosada, donde el mandatario recibió los atributos de mando, el bastón y la banda presidencial.

En un día de calor sofocante, Macri rompió el protocolo y se bajó del automóvil oficial para saludar a los miles de argentinos que seguían sus recorrido. El presidente se secaba discretamente el sudor, mientras la primera dama lanzaba besos a la multitud, que buscaba inmortalizar el momento con cámaras y celulares.

Una Plaza de Mayo colmada les recibió a su llegada a la Casa de Gobierno, donde Macri tomó los atributos de mando de manos del titular provisional del Senado, Federico Pinedo, quien ocupó transitoriamente la Presidencia del país durante 12 horas, en un proceso sin precedentes en la democracia argentina.

Con la banda puesta, Macri se asomó al balcón de la Casa Rosada, frente a la plaza, acompañado de la primera dama y con su hija Antonia en brazos. “Muchas, muchas gracias. Es difícil transmitirles lo que uno siente hoy acá”, dijo un Macri emocionado, que llamó a los argentinos a “construir juntos” un país mejor entre aplausos, bocinazos y gritos de júbilo.

“Si este no es el pueblo, el pueblo donde está”, coreó la multitud, mientras el mandatario prometió “siempre decirles la verdad, ser sincero y mostrarles cuáles son los problemas”. Y de nuevo se saltó el protocolo. Eufórico, se atrevió a dar unos pasos de baile a ritmo de cumbia, mientras la vicepresidenta, Gabriela Michetti, también desde el balcón, se arrancaba a cantar. “Si éste no es el pueblo, el pueblo donde está”, “se nota, se siente, Mauricio presidente”, clamó la multitud reunida en la Plaza de Mayo.

EFE

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