Unidos por la salud se mueve a Washington D.C.

Foto Suministrada

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SAN JUAN – Representantes del liderato religioso y la Coalición para Atender la Crisis de Salud de Puerto Rico anunciaron el lunes que se trasladarán a Washington D.C. para unirse a la diáspora puertorriqueña para evitar una crisis humanitaria en Puerto Rico.

“Llegó el momento de la verdad. Es ahora o nunca. De la misma manera en que un pueblo se movilizó para demostrar que está Unido por la Salud en la marcha del 5 de noviembre, ahora nuestros esfuerzos se tienen que concentrar en Washington D.C. Es en el Congreso donde finalmente se tomará la decisión sobre el futuro de la salud en Puerto Rico y la crisis humanitaria que está a la vuelta de la esquina”, dijo el obispo Felipe Lozada Montañéz de la Iglesia Luterana y de Unidos por la Salud.

Los activistas hicieron un llamado urgente a todos los sectores de la sociedad para que inicien una comunicación con todo el liderato político del Congreso exigiendo que se apruebe la legislación enviada por el presidente Obama.

Indicaron que hace varias semanas el presidente Obama envió un paquete de medidas al Congreso, en las que incluyó que tanto Puerto Rico como los territorios de Estados Unidos tengan igual trato que los estados en los fondos otorgados para la salud.

A partir del día 2 de diciembre, cuando se lleve a cabo en Washington D.C. el Día Nacional de Acción para Ayudar a Puerto Rico, el liderato de la diáspora y líderes políticos, religiosos, cívicos y comunitarios, entre otros, estarán visitando miembros del Congreso de los comités más importantes para que se apruebe la legislación que envió el presidente Obama.

Según detallaron, los severos recortes de fondos federales para la Isla podrían ascender a 3,000 millones de dólares en los próximos 18 meses y hay una gran probabilidad de que el programa de Medicare Advantage no sea viable para el próximo año si persiste el recorte anunciado por el Centro para los Servicios de Medicare y Medicaid (CMS, por sus siglas en inglés). Se estima que un millón de pacientes potencialmente podrían perder los servicios de salud prestados por Mi Salud.

“Esta acción es tan o más importante que la marcha. La marcha demostró que hay un pueblo unido en contra de la seria amenaza que atenta contra lo más preciado que puede tener un ser humano, su salud. Pero ahora tenemos que ir más allá; debemos ir a tocar las puertas de los congresistas, llamar a sus oficinas, enviar correos electrónicos, enviar tweets y cualquier otra comunicación para que se escuche por los cuatro vientos el reclamo de un pueblo que pide que se haga justicia”, dijo por su parte, el obispo Rafael Moreno Rivas de la Iglesia Metodista y de Unidos por la Salud.

El liderato de Unidos por la Salud recibió con beneplácito el anuncio sobre el envío de un paquete de medidas por Obama, antes de que se efectuara la marcha del 5 de noviembre.

“Ese primer paso de avanzada se logró gracias a la unión de los puertorriqueños fuera de líneas partidistas, incluyendo a los boricuas en la Diáspora, en combinación a los esfuerzos realizados por el Gobierno con la intención de enviar un mensaje claro y contundente de que este asunto lo vamos a luchar hasta el final, cuando logremos trato justo para Puerto Rico con relación a los fondos que por derecho nos corresponden para el programa Medicare y Medicaid”, afirmó Johnny Rullán, secretario de la Coalición para Atender la Crisis de Salud de Puerto Rico.

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