Manual para entender qué significa el día de Acción de Gracias

Estados Unidos cumple este jueves con la celebración. Repasamos los datos clave de la fiesta más popular del país norteamericano

JOAN FAUS Washington 26 NOV 2015

Un hombre compra un pavo en Nueva Jersey. / MIKE SEGAR (REUTERS)

Un hombre compra un pavo en Nueva Jersey. / MIKE SEGAR (REUTERS)

Estados Unidos celebra este jueves el día de Acción de Gracias, un día que define y explica sociológicamente a este país. A continuación, repasamos los datos clave.

El origen
En el año 1620, el barco Mayflower llegó de Inglaterra a Plymouth (Massachusetts), al noreste de lo que hoy es Estados Unidos. Iban a bordo un centenar de separatistas religiosos y personas interesadas en establecer un nuevo territorio.

A su llegada, un líder indígena ayudó a los peregrinos a cosechar la tierra y a sobrevivir a las inclemencias, la versión histórica. La mitad de los pasajeros murieron por el frío o enfermedades.

En noviembre de 1621, tras la primera cosecha exitosa de maíz, el gobernador del asentamiento de Plymouth, William Bradford, organizó una fiesta de celebración durante tres días en la que invitó a algunos nativos, según los escritos del cronista Edward Winslow. Ese es considerado el nacimiento del día de Acción de Gracias, como el de una comida conjunta en señal de concordia.

La historia cuestionada
Según los historiadores, se desconoce cómo se organizó ese encuentro, si se llegó a pronunciar la palabra ‘gracias’ y qué se comió exactamente, más allá de las menciones a ciervos y pavos en los escritos de Winslow y Bradford.
Un nuevo documental, The Pilgrims, estrenado el pasado martes en la cadena PBS, ahonda en las incógnitas del origen de la celebración. A partir de testimonios de expertos, el documental explica que los peregrinos no invitaron formalmente a los indios a esa celebración sino que estaban en el asentamiento cuando los europeos trajeron su cosecha.

También cuestiona las buenas relaciones con los nativos. Explica que los colonizadores llevaban al bosque los cuerpos de peregrinos enfermos y muertos, y los apoyaban con rifles en árboles con el objetivo de que los indígenas creyeran que eran guardas.

La visión indígena
Steve Gimbel, un profesor de Filosofía en la Universidad de Gettysburg que ha estudiado el componente sociológico de Acción de Gracias, sostiene que hay una “mitología” alrededor de ese día. “Porque la historia la escriben los ganadores, olvidamos frecuentemente que los que están celebrando son los que en realidad fueron ayudados”, dice en una entrevista telefónica.

Gimbel se refiere a la versión extendida de que el nacimiento del día de Acción de Gracias fue un “acto de generosidad de los colonos blancos” con los indígenas. “Lo que se olvida es que los americanos nativos sabían perfectamente cómo sobrevivir, eran los colonos los que tenían problemas de hambruna”, subraya. “Fue la generosidad de la gente que ya estaba allí lo que les mantuvo vivos. Así que cuando damos las gracias, lo que realmente estamos haciendo es agradecer a esa gente [los indígenas] que estaba allí para ayudarnos”.

Desde los años setenta, líderes indígenas se concentran el día de Acción de Gracias en Plymouth para celebrar lo que denominan ‘Día Nacional de Luto’, una jornada de denuncia de los abusos de los colonizadores con los nativos en el conjunto del país y de debates sobre los retos actuales de esa comunidad.

La celebración
Tras Plymouth en 1621, las celebraciones por las buenas cosechas se repitieron en otros asentamientos en la Costa Este. El primer presidente estadounidense, George Washington, decretó en 1789 la primera proclamación de Acción de Gracias para agradecer el fin de la Guerra de Independencia entre las 13 colonias y Reino Unido.

No fue hasta 1863 que el Gobierno estadounidense declaró oficialmente el último jueves de noviembre un día festivo por Acción de Gracias. En plena Guerra Civil, el presidente Abraham Lincoln instó a los estadounidenses pedir a Dios que curara las “heridas de la nación”.

En 1939, el presidente Franklin D. Roosevelt avanzó una semana la celebración para intentar fomentar el consumo durante la Gran Depresión. Pero su cambio desató una ferviente oposición y a los dos años rectificó.

El revisionismo moral
“La forma en que decidimos celebrar esto es más sobre cómo nos gustaría ser que cómo realmente somos. Cuando miras la historia completa con más contexto, te das cuenta de que necesitábamos un mito fundador para olvidar nuestro pasado esclavista”, dice el director del documental The Pilgrims, Ric Burns, en una entrevista con una columnista del diario The Washington Post en referencia a la proclamación del día de Acción de Gracias que hizo Lincoln. El presidente defendía la unidad territorial de EE UU frente al separatismo de los Estados esclavistas del sur.

Burns esgrime que el hecho de que el primer asentamiento inglés en EE UU —en Jamestown (Virginia) en 1607— tenga menor impronta histórica que la fiesta con indígenas en Plymouth responde a una “voluntaria amnesia cultural que refleja el deseo de los estadounidenses de vernos como gente que compartió pan con nativos en lugar de como dueños de esclavos”.

El profesor Gimbel sostiene que es importante conocer los orígenes de Acción de Gracias porque, esgrime, una “historia falsa podría usarse para perpetuar una imagen cultural falsa”. Pero subraya que, ante todo, la celebración representa valores positivos, como gratitud y humildad.

El sentir de agradecimiento
Acción de Gracias es una jornada de intensa celebración familiar, en algunos casos más importante que Navidad. La gente se felicita ese día con antelación. Las calles están vacías la tarde del jueves. Y el ritual de compartir una mesa alrededor de un pavo forma parte del ADN identitario de este país.

El agradecimiento en ese día sigue siendo un mantra oficial que vertebra el sentir de excepcionalismo estadounidense. En la proclamación oficial de este año, el presidente Barack Obama subraya las raíces de “generosidad y asociación” de Acción de Gracias, alienta a agradecer “todo lo recibido” en el último año, a compartir y a rendir homenaje a la gente de origen y creencia distinta que contribuyen a la historia del país.

Arthur Brooks, presidente del American Enterprise Institute, el laboratorio de ideas de referencia de la derecha estadounidense, defendía el pasado domingo en un artículo en el diario The New York Times los efectos sobre la felicidad del ser agradecido. “Rebélate contra la ‘autenticidad’ emocional que contiene tu felicidad”, proponía.

¿La tradición transgredida?
Pero Acción de Gracias supone mucho más que ese componente de reflexión y agradecimiento. Es de los días de mayor tráfico aéreo del país. Los partidos de fútbol americano la noche del jueves reúnen a millones de personas frente a las televisiones. Y el viernes, que mucha gente se toma libre, es conocido como el Black Friday (Viernes Negro), el día de mayores descuentos comerciales.

El profesor Gimbel lamenta que en la última década el comercio se haya convertido en uno de los “elementos principales” de Acción de Gracias. Se refiere al hecho de que cada vez más comercios abren sus puertas el jueves por la tarde, en lugar de la mañana del viernes, lo que impide a los trabajadores descansar ese día.

El pavo
Acción de Gracias no puede entenderse sin su alimento esencial. Un 88% de los estadounidenses come pavo ese día, según un sondeo de la Federación Nacional de Pavo. Y el animal pesa cada vez más: en 1960, el pavo comercial promedio pesaba unos 7 kilos, mientras que ahora unos 13 kilos, un 81% más.

También forma parte del imaginario de Acción de Gracias que el presidente de Estados Unidos aparezca junto a un pavo en un acto en la Casa Blanca. La tradición se inició en 1947 con el presidente Harry Truman. Pero no fue hasta 1989, con George H. W. Bush, que empezó formalmente el ritual del perdón presidencial de un pavo.

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