Casi 4.000 cubanos siguen atrapados en Costa Rica camino a EEUU

Casi 4.000 cubanos siguen atrapados en Costa Rica camino a EEUU

ÁLVARO MURILLO San José (Costa Rica) 27 NOV 2015

Un grupo de migrantes cubanos espera por la apertura de la frontera de Peñas Blancas, entre Costa Rica y Nicaragua. / OSWALDO RIVAS (REUTERS)

Un grupo de migrantes cubanos espera por la apertura de la frontera de Peñas Blancas, entre Costa Rica y Nicaragua. / OSWALDO RIVAS (REUTERS)

Nicaragua dijo “no entran” a miles de migrantes cubanos varados en suelo de Costa Rica. Estados Unidos sigue atrayéndolos con la ley que les otorga residencia cuando pasan la frontera con México. La reunión de 11 países celebrada el martes en San Salvador fracasó a la hora de deparar una solución a la crisis migratoria y obligó a las autoridades costarricenses a negociar con cada país de la región maneras de encauzar a una parte de los migrantes cubanos o seguir dándoles asistencia. Mientras, casi 4.000 cubanos siguen atrapados en Costa Rica.

El número de migrantes cubanos que ha salido de su país y llega a Costa Rica no para de aumentar. En Ecuador comenzaron un camino por tierra como lo han hecho otros miles desde 2013, con destino a Estados Unidos, pero esta vez con el problema de quedar encallados en territorio costarricense. Nicaragua ha reiterado su postura de rechazar el flujo migratorio de cubanos que hasta hace dos semanas podían seguir su viaje. Ahora el Gobierno nicaragüense asegura que representan una “invasión” y una agresión a la soberanía territorial, por lo que mantiene tropas en su frontera (Peñas Blancas), mientras del lado costarricense cientos de cubanos esperan noticias positivas que no les han llegado.
Otros cientos están en los 12 albergues que el Gobierno y organizaciones privadas han abierto para atender a los migrantes mientras la cancillería de Costa Rica les procura una salida. La idea de crear un “corredor humanitario” desde Ecuador hasta México, acuerpada por obispos centroamericanos, ya ha sido descartada al conocerse el rechazo firme de Managua.

Costa Rica busca como alternativa acuerdos con otros países para tratar de saltarse el suelo nicaragüense, explicó sin mucho detalle el canciller Manuel González en una de sus intervenciones, abundantes en críticas al Gobierno de Daniel Ortega, al que acusa de bloquear una salida humanitaria y querer sacar frutos políticos internos.

Con el argumento de no adelantarse a decisiones soberanas de otros Gobiernos, González sí dejó ver la disposición de sacar controles en Panamá y Colombia para evitar nuevos grupos de migrantes a Costa Rica y de otros países en el norte para extender el visado a los cubanos y dejarlos que sigan hacia Estados Unidos. Las opciones de transporte o las rutas no han sido mencionadas.

“La solución no estará mañana a las siete de la mañana”, dijo González el pasado martes en una conferencia de prensa. Las negociaciones multilaterales continúan. Estados Unidos, aunque no tuvo representantes en la reunión en San Salvador, también participa de los diálogos; sabe que la Ley de ajuste (1966) es el objeto de deseo de los miles de cubanos que desde 2012 suben desde Ecuador hasta el río Bravo.

Los migrantes cubanos han quedado ahora atrapados mientras otros llegan tras sus pasos y Nicaragua los sigue rechazando. El camino ha quedado truncado, pendiente de diálogos y cálculos políticos internacionales.

Tensiones internacionales
Cuba, cuya embajada en Costa Rica parece ausente, mantiene con Estados Unidos un diálogo activado desde el deshielo de finales del 2014, en el cual el tema migratorio resulta sensible. También La Habana espera al presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, en una visita oficial histórica para el 15 de diciembre. Managua y San José viven un repunte de tensiones por asuntos bilaterales y la crisis migratoria de cubanos ha resultado ser un carburante más. Fuentes diplomáticas de Costa Rica manejan como hipótesis alguna argucia entre los Gobiernos afines de Cuba (origen de los migrantes), Ecuador (plataforma continental) y Nicaragua (muro) para presionar así a Estados Unidos y su política migratoria.

Mientras, los cubanos esperan noticias con un estatus migratorio de “tránsito” en albergues o en los puntos fronterizos de Peñas Blancas y Paso Canoas (al sur, limítrofe con Panamá). El Gobierno tico les otorga visados válidos para 15 días, con la esperanza de no tener que renovarlos y dar pronto con una solución que por ahora parece lejana. Solo los acuerdos bilaterales asoman en estos momentos como una posible solución a la crisis.

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