Legado de la JJ Barea Foundation impacta a las escuelas públicas de Puerto Rico

SAN JUAN  – El armador del equipo nacional de baloncesto, así como de los Mavericks de Dallas en la NBA, José Juan Barea, anunció el jueves, desde la escuela William D. Boyce en Puerto Nuevo, su nuevo proyecto con el que a través de la JJ Barea Foundation restaurará canchas de baloncesto en escuelas públicas del país.

“La idea surgió de una conversación entre mi familia y Jenaro ‘Tuto’ Marchand (Secretario Emérito de FIBA Américas). Queríamos hacer algo por nuestros jóvenes. Investigamos y nos dimos cuenta de que hay muchas escuelas que tienen canchas que no están aptas para practicar, ni jugar baloncesto. Teníamos que hacer algo al respecto”, explicó Barea en un comunicado de prensa.

Barea fue acompañado por los 360 estudiantes del plantel y del maestro de educación física, Alexis Rivera García, que el baloncelista informó entusiasmado que su objetivo a largo plazo es aumentar la base de participantes en el baloncesto escolar, que debe resultar en desarrollar prospectos para el baloncesto de alto nivel en Puerto Rico.

El proyecto que llegará a escuelas de nivel elemental, intermedio y superior se llevará a cabo en dos fases. En la primera se espera impactar a siete escuelas. Luego de la William D. Boyce están identificadas la Rafael Cordero en Trujillo Alto, Bartolomé de las Casas en San Germán, Luis Muñoz Marín en Juana Díaz, Luis Muñoz Rivera y Arturo Grant Padro en Lajas, María Dolores Faria en Mayagüez. A base de los resultados de esa etapa y el apoyo de las corporaciones privadas, la JJ Barea Foundation estará coordinando con FIBA Américas, la Federación de Baloncesto de Puerto Rico y entrenadores locales, unas clínicas de capacitación para los maestros de educación física de las escuelas impactadas.

La restauración consiste en la reparación de la superficie y la pintura de la cancha, de los postes, tableros y canastos. Dependiendo de la cancha y sus alrededores, otras mejoras relacionadas son consideradas. Las canchas se escogieron tomando en cuenta el estado de las canchas, el número de estudiantes impactados y el uso futuro que el maestro de educación física le pudiera dar.

“A largo plazo, esperamos que esta iniciativa resulte en una sociedad más saludable física y emocionalmente”, concluyó Barea.

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