Reclama Pierluisi reforma radical en el sistema de educación pública de la isla en convención nacional de educadores

pedro-pierluisi-470+265-300x16911NUEVA ORLEANS, LOUISIANA  – El comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi resumió el sábado, el sistema de educación pública de la Isla como “fuente de nuestros problemas, síntoma de nuestros problemas y una de las soluciones a nuestros problemas”, durante su participación en la Convención Constitucional Trienal de la Federación Americana de Administradores Escolares, “Educación e igualdad: Enfocando a Puerto Rico”.

Pierluisi describió en un comunicado de prensa la “difícil situación económica y social” en la isla debido al actual estatus territorial y “la dura pero inescapable realidad del sistema educativo de Puerto Rico, que requiere de una reforma radical, porque el status quo está fallando. Los estudiantes en Puerto Rico son talentosos y los maestros y administradores en la isla laboran arduamente y están profundamente comprometidos con las vidas de sus alumnos, pero no se cumple su enorme potencial debido a los defectos del sistema en el que operan”.

El comisionado residente explicó que el Departamento de Educación de Puerto Rico es el mayor patrono de la isla, el cual emplea alrededor de 60,000 personas, entre ellas a unos 30,000 maestros, con un presupuesto anual de alrededor de 3.4 mil millones de dólares, de los cuales alrededor de 2.2 mil millones de dólares son fondos territoriales y 1.2 mil millones de dólares fondos federales, lo que significa que el gobierno federal proporciona cerca de 35 centavos de cada dólar que se gasta en la educación pública en Puerto Rico. Dicha cifra es mucho más alta que el promedio en los estados, donde la cifra ronda los 10 centavos.

El sistema de educación pública de Puerto Rico, uno de los más grandes de la nación- está excesivamente centralizado y es difícil de manejar e ineficaz en aspectos claves. Hay cerca de 1,400 escuelas públicas que sirven a más de 400,000 estudiantes de kindergarten hasta el grado 12, lo que representa aproximadamente el 70 por ciento de la población en edad escolar de la isla. El otro 30 por ciento de los estudiantes de las escuelas primarias, intermedias y secundarias asisten a escuelas privadas, muchas de las cuales son buenas y algunas de ellas excelentes. Como resultado de la migración a gran escala a los estados, la cantidad actual de estudiantes de las escuelas públicas de Puerto Rico – 400,000 – es 100,000 menor de lo que era hace cinco años. Según un estudio reciente, si las tendencias migratorias continúan al ritmo actual, en el 2020 habrá sólo 300,000 estudiantes de escuelas públicas en Puerto Rico, lo que constituiría una disminución del 40 por ciento en la población escolar pública en tan sólo una década.

“Los defectos del sistema educativo reflejan los problemas estructurales en la isla, y si queremos tener alguna esperanza de superar esos problemas estructurales, es absolutamente esencial revitalizar nuestro sistema educativo para que cumpla su misión de apoderar a los estudiantes, inspirarlos y prepararlos para que se conviertan en miembros productivos de la sociedad”, expresó Pierluisi.

Pierluisi también explicó que el Departamento de Educación opera como Agencia Estatal de Educación (SEA, por sus siglas en inglés) y como la única Agencia Local de Educación (LEA, por sus siglas en inglés) en la isla. En la práctica, esto significa que el sistema de educación pública en Puerto Rico carece de controles de calidad y de flexibilidad suficientes en comparación con los estados, ya que en casi todos los estados SEA juega un papel de supervisión en relación con las autoridades educativas locales, pero a la vez, en éstos las LEA gozan de autonomía sustancial para innovar y adaptar sus enfoques de enseñanza y aprendizaje a base de las circunstancias y prioridades locales.

“El Departamento de Educación de Puerto Rico cuenta con una ley orgánica de 1999, que se supone debe proporcionar a las escuelas un cierto nivel de autonomía en términos administrativos y de desarrollo curricular, pero esta ley no se ha aplicado en San Juan hace varias administraciones, incluyendo la actual. La ley orgánica también prevé la creación de asociaciones de padres y maestros en las escuelas, pero nuevamente, estas asociaciones son inexistentes. Este es un problema común en Puerto Rico; tenemos buenas leyes que se están implementando poco o nada en absoluto”, añadió el comisionado residente.

Pierluisi mencionó algunas de las estadísticas más preocupantes, entre las cuales figuran la tasa de graduación de escuela secundaria en Puerto Rico, que es de aproximadamente 66 por ciento versus alrededor del 75 por ciento en los estados. De igual modo, de acuerdo con el Censo de Estados Unidos, casi el 20 por ciento de los residentes de la isla mayores de 25 años de edad sólo han completado el noveno grado o menos, lo que significa que el sistema educativo falla en graduar a casi un tercio de sus estudiantes y deja una quinta parte de la población de la isla sin la educación básica necesaria para tener éxito en la economía del siglo 21. En la Evaluación Nacional de Progreso Educativo administrada en español en las escuelas públicas de Puerto Rico, casi el 90 por ciento de los estudiantes de cuarto grado y el 95 por ciento de los estudiantes de octavo grado, obtuvieron menos del dominio básico en matemáticas, lo que es muy inferior a la puntuación media entre los estudiantes de niveles económicos similares en los estados. Además, de acuerdo con los resultados del 2013 y 2014 de las “Pruebas Puertorriqueñas de Aprovechamiento Académico (PPAA)”, que son específicas a Puerto Rico, sólo el 45 por ciento de los estudiantes logró el dominio de español, sólo el 41 por ciento en inglés, sólo el 30 por ciento en matemáticas y sólo el 46 por ciento en ciencias.

“Lamentable aunque nada sorprendente, durante décadas, el sistema de escuelas públicas de Puerto Rico ha estado dando pobres resultados, irrespectivo de si la métrica utilizada es rendimiento académico, tasas de graduación, resultados de exámenes estandarizados, capacitación y apoyo a los maestros, materiales de clase y recursos, o la calidad de la infraestructura. Estamos fallando a nuestros niños y niñas y estamos fallando a aquellos educadores que han dedicado su vida profesional a convertir esos niños y niñas en hombres y mujeres responsables”, continuó Pierluisi.

Así también el comisionado residente enfatizó “las presiones que los maestros de las escuelas públicas y administradores en Puerto Rico enfrentan, dentro y fuera de los salones de clase, se agravan debido a entrenamiento inadecuado, limitadas oportunidades de desarrollo profesional y salarios considerablemente más bajos que los de sus contrapartes en los estados”, dejando establecido que el salario promedio anual para los maestros de escuelas públicas primarias, intermedias y secundarias en Puerto Rico oscilan entre 21,000 y 33,000 dólares, mientras que los salarios de sus contrapartes en los estados varían entre 56,000 y 58,000 dólares. Es probable que exista también una brecha similar entre los salarios de los administradores de las escuelas en Puerto Rico en comparación con los de los estados. “Dado a que un educador recibe mejor paga en los estados y a la gran demanda de maestros y administradores bilingües bien calificados que existe en los estados, no sorprende que muchos de los educadores más talentosos y afanosos de Puerto Rico se han estado trasladando al continente”, afirmó.

“Debemos seguir un doble enfoque para ayudar a los jóvenes a tener éxito. En primer lugar, debemos hacerle frente a los factores sociales como la pobreza, la delincuencia y la falta de apoyo familiar y comunitario y de estabilidad. Estos problemas no son exclusivos de Puerto Rico, por supuesto, pero son particularmente evidentes en Puerto Rico debido a la desigualdad en el trato que recibe el territorio bajo los programas de protección social federales como Medicaid, Asistencia Temporal para Familias Necesitadas y asistencia nutricional. El resultado es que muchos estudiantes se presentan a la escuela con demasiado en su mente que no sea el aprendizaje”, dijo el comisionado residente.

“Hay que darle una buena mirada al sistema educativo en Puerto Rico, para determinar cuáles aspectos están funcionando y cuáles están fallando. Entonces debemos actuar con rapidez para mejorar los primeros y erradicar éstos últimos. Tenemos que estar dispuestos a tomar medidas duras e incluso dolorosas para fortalecer el sistema, de modo que apodere a los estudiantes y educadores, en vez de dejarlos desilusionados y cínicos”, concluyó Pierluisi.

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