Reacciona la Asociación de Caficultores de Puerto Rico a la orden de precio emitida por DACO

Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO) (Logo)SAN JUAN – La Asociación de Caficultores de Puerto Rico y su presidente, Edwin Soto, reaccionaron el martes al impacto que tendrá la orden de precio emitida por el secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), Nery Adames Soto.

“Esta orden de precio es el fin de la industria y cosecha de café en Puerto Rico. El esquema de precios no permitiría la existencia de los beneficiados y por ende del agricultor ya que no tendría a quien venderle el café de la cosecha de Puerto Rico”, expresó Soto en un comunicado de prensa.

Según explicaron, dispuso DACO, entre el 70 por ciento y 80 por ciento del café que se importa a la Isla es semitostado y con las importaciones se pretende abastecer la demanda local, ya que muchos torrefactores adquieren este tipo de café y luego lo mezclan con otro tipo de café local.

“Si el DACO impone un precio de 379.98 dólares para el café de primera (antes de semitostado) pero obliga a ADEA a vender el importado de México en estos momentos por 322.76 dólares, ¿quién va a comprar el café de Puerto Rico? Teniendo disponible el café mexicano un 15 por ciento más barato significa el fin de la industria cafetalera local, por eso nuestra industria tiene que estar combativa”, agregó.

La Asociación de Caficultores de Puerto Rico enfatizó que aquellos pueblos de la montaña donde se siembra, cosecha y procesa el café serán afectados por el cierre de las fincas, empleos y negocios relacionados, como resultado de la acción del secretario del DACO con la Orden de Precios número 1.

“Vender el café a las empresas torrefactoras que mantienen un monopolio en el país y que son subsidiadas por asignaciones legislativas con dinero del gobierno de Puerto Rico es una injusticia. Utilizar fondos públicos provenientes del tan nefasto IVU agrandado para eliminar los miles de empleos de la montaña, los negocios de beneficiados puertorriqueños, a favor de empleos mexicanos y el bolsillo de un monstruo monopolístico que controla el 70 por ciento al 80 por ciento del café en Puerto Rico es una burla al pueblo puertorriqueño”, concluyó.

Finalmente, la organización afirmó que se mostrará combativa con respecto a lo que para ellos significaría el fin de la industria local.

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