Millonaria subvención para estudiar el trastorno obsesivo-compulsivo en Puerto Rico

image-7SAN JUAN  – El Instituto Nacional de Salud Mental otorgó una subvención de 10 millones de dólares al esfuerzo colaborativo de cinco universidades de vanguardia, incluyendo el Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), para investigar los circuitos cerebrales que juegan un papel central en el trastorno obsesivo-compulsivo.

El doctor Noel Aymat, rector del RCM, informó que el laboratorio recibirá un total de 1.3 millones de dólares para investigar el trastorno obsesivo-compulsivo por los próximos cinco años.

“Es una gran noticia que se siga obteniendo apoyo para investigaciones de esta envergadura. El trastorno obsesivo-compulsivo, al igual que otras condiciones de salud mental, afecta a muchas personas y familias en Puerto Rico. Nos alegra poder contribuir a una investigación que pueda mejorar la calidad de vida de estas personas”, resaltó el rector en comunicado de prensa.

Aymat añadió que la subvención por cinco años del Instituto Nacional de Salud Mental creó un nuevo Centro Silvio O. Conte, para Investigación Básica y Traslacional de la Salud Mental. En Puerto Rico, se estudiarán los mecanismos neurales del trastorno obsesivo-compulsivo en el Laboratorio de Aprendizaje sobre el Miedo, que pertenece al Departamento de Psiquiatría del RCM. Además del centro en el RCM, se establecieron Centros Conte en la Universidad de Rochester, la Universidad de Harvard, la Universidad de Pittsburgh y la Universidad Brown.

Por su parte, el doctor Gregory Quirk, director del Laboratorio de Aprendizaje sobre el Miedo y catedrático del Departamento de Psiquiatría, destacó la importancia de un enfoque investigativo multifactorial para estudiar esta condición, que afecta del 2 por ciento al 3 por ciento de la población mundial.

“El trastorno obsesivo-compulsivo es un desorden complejo. Por eso se crearon los Centros Conte, para unir laboratorios de diferentes universidades, cada uno con su área de pericia, y enfocarse en este asunto específico”, reveló el profesor, quien recientemente logró la primera publicación de una investigación boricua en la Revista Nature en los últimos 12 años. “Todos nos vamos a reunir cada dos meses en Harvard para compartir nuestra data y los próximos pasos en las investigaciones”, declaró.

Quirk explicó que el laboratorio de la Universidad de Rochester trabaja con monos y examinará las conexiones y las estructuras en sus cerebros. Asimismo, los laboratorios de las universidades de Harvard, Brown y Pittsburg llevarán a cabo investigaciones clínicas en las que escanearán el cerebro de pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo para ver los circuitos afectados.

Sin embargo, el laboratorio de Puerto Rico es el único que trabaja con ratas. “La hipótesis sobre el trastorno obsesivo-compulsivo es que ciertas áreas del cerebro están comunicándose demasiado y otras muy poco. En realidad no hay nada malo con estas áreas, es sólo que las conexiones entre ellas son problemáticas”, expresó Quirk. “Los otros laboratorios pueden encontrar las conexiones en el cerebro, pero al trabajar con pacientes humanos, no pueden manipular los circuitos cerebrales o cambiarlos. Nosotros podemos hacer eso con las ratas”.

El doctor señaló que el laboratorio del RCM aplicará su innovadora tecnología de optogenética para “encender y apagar conexiones específicas entre las estructuras del cerebro de las ratas. De esta forma, podemos probar con las ratas la hipótesis del cerebro humano con trastorno obsesivo-compulsivo, para ver si esos circuitos son responsables de los comportamientos compulsivos”.

“Esperamos que, al final de los cinco años, vamos a tener nuevas recomendaciones de dónde colocar los transductores y de cómo estimular el cerebro para que los pacientes se sientan mejor”, concluyó el doctor.

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