LA CRISIS QUE DA ESPERANZA

OpinionesPor Juan Jaime Sierra Torres

Antes del anuncio de la crisis económica de nuestro país, yo pensaba que solamente existía una forma de lograr un cambio real en Puerto Rico, en donde la politiquería y la división irracional partidista podían quedarse a un lado. El escenario que había pensado era el siguiente: Que ocurriese un desastre natural en Puerto Rico de grandes proporciones. Que ocurriera un terremoto o maremoto que matara como a 500,000 puertorriqueños y que viniera a mí un líder político ante esa crisis y me dijera confía en mí y sígueme. En ese momento hipotético le meto senda galleta en la cara y le digo arranca pa’ las sínforas y agarro a mi familia y buscamos la ayuda necesaria y me uno a los vecinos y nos unimos como pueblo para enfrentar la situación y para la ñoña las politiquerías y el partidismo irracional. Ese pensamiento para mí era antes el único escenario posible para que la situación de nuestro país mejorara. Pero para ese entonces no se ocurrió que otro desastre podía ocasionar lo mismo: el desastre económico.

Por primera vez, en mi vida de adulto, tengo la esperanza que el problema inmenso de administración adecuada en nuestro país está próximo a una solución. La politiquería que ocurre lamentablemente dentro de los dos principales partidos que gobiernan en nuestro país está aparentemente llegando al punto que no va a poder seguir con sus fines. Además de la falta de capacidad de pagar la deuda pública que existe por el Estado Libre Asociado y la falta de capacidad de pago de las deudas en las Corporaciones Públicas, no hay dinero para poder seguir operando nuestro gobierno gigante. Y cuando expreso gobierno gigante me refiero a la gigante nómina gubernamental (incluyendo las tres ramas de gobierno), contratos de amigos del gobierno que se pagan con las contribuciones y tarifas de los puertorriqueños, alquileres innecesarios de edificios, convenios colectivas con clausulas poco razonables, entre otros.

El asunto del problema de la capacidad de pago de la deuda del país es un problema que puede implicar que nuestros acreedores exijan entre otras cosas al Secretario de Haciendo que imponga más contribuciones y pedir a corporaciones públicas que aumenten las tarifas. Ante nuestra circunstancia esto yo lo consideraría un acto criminal ya que nuestro pueblo está desangrado en su bolsillo. Aparte del problema de no poder pagar la deuda de país, es que no hay dinero ni fuentes adecuadas de generar ingresos que nos permitan generar suficiente ingresos para mantener la totalidad del gasto en el gobierno.

Leí recientemente que en el año 1976, El gobernador Rafael Hernández Colón tuvo que escoger entre dos opciones: 1) aumentar sueldo a maestro y 2) invertir dinero en infraestructura para mejorar la economía. Hernández Colón, razonando conforme al Informe del Economista Tobin (informe no muy distinto a la de la economista Krugger), decidió por obras de infraestructura. El partido popular perdió las elecciones y se le atribuyó el fracaso en las urnas electorales a que no se favoreció el aumento a los maestros. Hay quienes piensan que la cultura politiquera y electorera de Puerto Rico tuvo raíces desde el informe Tobín y el intercambio de administración entre el partido popular en el partido nuevo progresista: pal cará la situación económica de país, bregamos primero con las elecciones y luego arreglamos…nunca arreglamos sino que seguimos endeudándonos hasta el borde de la locura.
Pero, hay esperanza. Se dice que hay que tocar fondo para poder experimentar un cambió. Y creo que estamos tocando fondo como país (o territorio, como más le guste a usted). Eso es bueno, porque nos puede ayudar a entrar en razón como pueblo, además que el gobierno no puede hacer nada más que empezar a reducir los pagos exagerados e innecesarios que realiza. Otra vez perdón, me equivoco, el gobierno puedo hacer otra cosa, seguir tratando de aumentar impuesto. Pero, ¿Vamos a seguir permitiendo que abusen de nuestro bolsillo? ¿Un IVU de 15, 20, 25? para mantener el gigantismo gubernamental? Me doble, pero no tanto.

Actualmente se alquilan edificios cuando existen muchos edificios públicos que no se están utilizando. El estado de necesidad del país va a provocar que se cancelen estos contratos de arrendamiento. Los sueldos mayores de 35,00.00 de funcionarios públicos (incluyendo rama legislativa y judicial) tienen que ser ajustados (esto es sin mencionar personal secretarial, a quien respeto, que generan más de $50,000. anual. Ciertamente se le tiene que informar que no se le pude seguir pagando ese salario y que hay que ajustar el mismo al valor del mercado. Si no le gusta que tenga éxito buscando un trabajo de asistente administrativo en Puerto Rico que generé 50,000 dólares.). Todo contrato a los amigos del gobierno que provengan del dinero de los contribuyentes puertorriqueños tiene que ajustarse sustancialmente o eliminarse. Hay que eliminar cláusulas de convenios como la que existen en ciertas entidades públicas en donde se le pagan a los empleados su sueldo regular mientras se encuentran inhabilitados para trabajar en la Corporación del Fondo del Seguro del Estado o que se le tenga que llevar la ropa al laundry a los empleados unionados, cortesía del pueblo de Puerto Rico. En resumidas cuentas, es que no hay “break”, o se ajustan las cosas o se sigue explotando al pueblo. Pero tampoco seguir la explotación de nuestros bolsillos es una alternativa al gobierno ya que el dinero de imposición de contribuciones no es suficiente para bregar con el gigante gasto gubernamental de las tres ramas de gobierno.

Sí, hay esperanza con la crisis, porque hay que meterle mano de verdad. Ya no podemos vivir del cuento porque no nos prestan dinero y no generamos suficientes ingresos para pagar los compromisos que tenemos con los acreedores y con nosotros mismos. Que bueno que estamos tocando fondo porque tenemos que unirnos para poder salir del atolladero y dejar a un lado obligatoriamente, aunque sea por un ratito, la politiquería y la irracionabilidad partidista. Eso suena agradable para el alma y espíritu de nuestra nación o territorio, como lo prefiera ver.

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