Federales radican para dejar preso de por vida al supuesto violador de Santurce

07-23-15_VioladorSAN JUAN – La jueza federal Camille Vélez Rivé autorizó el jueves, la presentación de cargos criminales contra Carlos “Cano Lloréns” Cruz Rivera, por dos cargos de “carjacking”, dos cargos por uso de armas involucradas en un acto criminal y posesión de armas, según anunció la fiscal federal Rosa Emilia Rodríguez Vélez.

Si el acusado es encontrado culpable se enfrenta a una pena máxima de hasta cadena perpetua, dijo Rodríguez Vélez.

“Vamos a proteger celosamente a las víctimas que han dado un paso al frente buscando justicia. Vamos a entablar acciones judiciales contra este acusado hasta donde nos permita la ley”, dijo Rodríguez Vélez, en un comunicado de prensa.

“Este depredador sexual ya no será capaz de vagar por las calles de Puerto Rico en busca de víctimas indefensas e inocentes para atacar a voluntad. El FBI, junto con la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos, seguirá utilizando todos sus recursos y herramientas para investigar, acusar y procesar a los individuos como Cruz Rivera”, dijo por su parte Carlos Cases, director del Negociado de Investigaciones Criminales (FBI).

Según la acusación, Cruz Rivera fue detenido el 21 de julio de 2015 por la Policía de Puerto Rico por sospechas de que este cometió violación, secuestro, robo de auto con un arma de fuego (“carjacking”), y robo entre los meses de mayo y julio de 2015.

La investigación policial condujo a que el 30 de junio a eso de las 9:30 de la noche el acusado supuestamente robó a la fuerza un automóvil a una dama. Esa noche, la dama llegó a su residencia en Santurce y luego sintió que alguien la presionó contra su espalda y el hombro. Cuando ella se viró observó al acusado portar un arma plateada y le ordenó que se montara en el asiento del pasajero.

Cruz Rivera condujo hacia un banco en el área de Isla Verde. Mientras conducían, Cruz Rivera fue cuestionado por la víctima sobre a dónde la llevaría y le expresó su preocupación acerca de ser violada porque ella estaba embarazada de seis meses. Cruz Rivera simplemente le dijo que iban “a algún lugar” y que ella no tiene que preocuparse por los detalles. Una vez que llegaron al lugar, Cruz Rivera cogió la tarjeta de débito de la víctima para usarla en el cajero automático servicarro y retiró 500 dólares en efectivo. El vídeo de la grabación de la maquina ATM obtenido en la investigación revela que Cruz Rivera condujo el vehículo de la víctima.

Después de hacer el retiro, Cruz Rivera condujo a la víctima a una zona aislada en Villa Palmera y detuvo el vehículo. Una vez allí, cometió actos lascivos mientras ella le suplicó no violarla. Cruz Rivera entonces se bajó del coche y salió de la zona.

La investigación también reveló que el 11 de julio de 2015, Cruz Rivera supuestamente cometió otro robo de auto en el área de Santurce en San Juan. Aproximadamente a las 11:00 de la noche, una mujer adulta, se detuvo en una estación de gasolina Shell en la esquina de la Calle Loíza y San Jorge. Cruz Rivera se acercó a ella y anunció que se trataba de un atraco. Luego mostró una pistola negra a la víctima y le ordenó que abriera la puerta del lado del pasajero de su vehículo.

Montado en el vehículo, Cruz Rivera la instruyó a la mujer a conducir al mismo banco situado en la zona de Isla Verde donde llevó a la primera víctima. Al llegar al Banco, el acusado colocó la pistola contra su lado derecho y le instruyó a ella conducir a través de los cajeros automáticos servicarro y retirar 60 dólares del cajero automático. Al hacerlo, Cruz Rivera tomó el dinero y otra vez instruyó a la víctima para que condujera a una zona aislada en Villa Palmera, que estaba a poca distancia de su casa. Al llegar al lugar, Cruz-Rivera instruyó a la víctima para detener el vehículo y salió.

El 21 de julio 2015 agentes de la Policía recuperaron un arma negra calibre punto 40 Glock con tres cargadores en el apartamento en el residencial Luis Llorens Torres, donde Cruz Rivera fue arrestado. El 22 de julio, ambas víctimas identificaron a Cruz Rivera en una rueda de confrontación como su agresor.

El caso está siendo procesado por la fiscal federal adjunto Jenifer Hernández Vega, supervisora de la Unidad de Delitos Violentos. Si el acusado es encontrado culpable se enfrenta a una pena máxima de hasta cadena perpetua.

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