Liberan miles de renacuajos de sapo concho para ayudar a la población a salir de la Lista de Especies en Peligro de Extinción

renacuajosSAN JUAN — En un esfuerzo por ayudar a aumentar la población del único sapo endémico de Puerto Rico, el sapo concho, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre federal (FWS, por sus siglas en inglés) y la Asociación de Zoológicos y Acuarios esta noche liberarán en espacios naturales protegidos unos 700 renacuajos, para un total de 24,200 en lo que va del año.

La secretaria del DRNA, Carmen Guerrero Pérez, informó el jueves que a principios de mayo, de forma conjunta, las entidades liberaron 23,500 crías de esta especie en peligro de extinción en la finca Gabia, en Coamo, que cuenta con las condiciones naturales para que la especie que llega en etapa larval se desarrolle. La segunda liberación de esta noche se realizará en la Hacienda La Esperanza, en Manatí, con unos 700 renacuajos.

El DRNA y el FWS planifican por lo menos una liberación anual de miles de renacuajos de sapo concho. La titular precisó que se programan liberaciones adicionales para el mes de junio en Río Encantado, en Florida, y en julio, en la finca Tallonal, en Arecibo.

Los renacuajos son reproducidos en cautiverio en varios zoológicos donde tienen poblaciones para efectos científicos de la recuperación de la especie y luego, son transportados por avión hasta Puerto Rico donde son liberados por el equipo de científicos de ambas agencias.

Como requisitos para la liberación de esta especie, el DRNA y el FWS procuran que el hábitat donde se encuentra la charca, sea apropiado para el crecimiento y desarrollo del sapo concho y que previamente se haya documentado la presencia de este anfibio.

Coamo es uno de los lugares donde históricamente hubo presencia del sapo concho. Su desaparición se atribuye al desarrollo urbano y a la presencia de especies exóticas que compiten o los convierten en parte de su cadena alimenticia.

El año pasado, a pesar de la sequía, biólogos documentaron dos intentos de reproducción de parejas de sapo concho que lograron colocar huevos en charcas.

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