Facultad de Educación de la UPR Río Piedras abre puerta a la inclusión de alumnos sordos

20070618-torre-upr-300x1931SAN JUAN  – ¿Qué hace un estudiante de contabilidad de nuestro recinto pidiéndole a un profesor de Educación Especial una carta para solicitar un sobre-cupo en la clase Lenguaje de Señas?

Sencillo, se crió como oyente, leyendo labios y era sordo. Tenía temor porque, en Puerto Rico, el habla está asociado a la inteligencia, expresó el martes, Rafael Ortiz, profesor de Lenguaje de Señas de la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP).

‘‘Cuando ese muchacho terminó, hizo una presentación en lenguaje de señas tan linda, que todo el mundo hasta lloró. […] Él traía por dentro ese lenguaje que no había podido expresar. […] El lenguaje manual es el lengua materna del sordo’’, agregó el profesor en un comunicado de prensa.

El énfasis para atender la educación del sordo existe en el campus riopedrense. Comenzó en el 2007 durante una revisión curricular, luego que el censo de 2000 registrara más de 189 mil personas sordas en Puerto Rico. Como parte de la especialización en educación a esta población, se le enseña a los futuros maestros que ‘‘hay que promover la inclusión de estudiantes con impedimentos, pues -eventualmente- participarán de las mismas actividades que disfrutarían si no tuvieran impedimentos’’, señaló el profesor Ortiz, refiriéndose al propósito del énfasis educativo.

En su mayoría, las personas sordas se crían como oyentes y no conocen las técnicas asociadas al lenguaje de señas. Sin embargo, el Departamento de Educación Especial de la UPR-RP va más allá de ‘‘un par de cursos de lenguaje de señas que no eran conducentes a una preparación específica’’ y agrupó una especialidad llamada Énfasis en Educación del Sordo, explicó Ortiz.

Mientras, otro modo de integración para la población sorda es el Método Montessori, porque se creó para el estudiante de Educación Especial y se enfoca en el niño. ‘‘Maestro y estudiante se benefician de la enseñanza’’, sugirió la estudiante del programa Problemas Específicos de Aprendizaje de la UPR-RP, Glorimar Meléndez Torres.

La maestra no es el centro de atención, sino una guía. Por consiguiente tiene que adiestrarse en la educación para estudiantes sordos porque ‘‘¿cómo vas a guiar al niño, si no entiendes el lenguaje que él habla?’’, agregó Meléndez Torres.

Tanto el profesor como la estudiante coincidieron que ante la problemática que existe en nuestro sistema público de enseñanza, que según ellos, no ofrece una educación especializada a la población sorda de la isla, el curso de lenguaje de señas provee las herramientas necesarias para que el futuro maestro comprenda la realidad de esta comunidad.

‘‘Los sordos conocen muy bien el lenguaje de señas, pero los demás no. […] El curso va más allá de llegar el primer día y querer saber señas’’, indicó el profesor de Educación Especial. Al estudiantado del Recinto de Río Piedras de la UPR se le expone la cultura y dificultades del sordo.

El énfasis académico en Educación del Sordo inició en el 2007, pero el curso de señas comenzó ‘‘el siglo pasado, cuando estaban llegando estudiantes con impedimentos auditivos. A la Universidad se le ocurrió educar a estudiantes de educación especial para usarlos de intérpretes’’.

El profesor instó a los alumnos de la Facultad de Educación, y a los estudiantes de las diversas disciplinas de la UPR-RP a que aprovechen este currículo de enseñanza, y de este modo, enriquezcan su desarrollo académico.

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