Arzobispo de San Juan: “Si perdemos la familia, perdemos la viña que Dios, el Viñador, nos dio para evangelizar”.

Familia TradicionalSAN JUAN  – El Arzobispo de San Juan, Roberto Octavio González Nieves abogó el miércoles por la permanencia de la estructura típica de la “familia”.

“Siendo la familia célula vital de la sociedad, la Iglesia procura que esa célula vital tenga vida originada en Cristo, su amor y su misericordia. Sin familia a quien evangelizar, el evangelio pierde su calor. Si perdemos la familia, perdemos la viña que Dios, el Viñador, nos dio para evangelizar. Seremos agricultores sin tierras para labrar; seremos, pescadores con barca, pero sin mar donde pescar; seremos pescadores con las redes vacías por no haber ido a remar mar adentro como nos lo decían las voces de los signos de los tiempos. La familia ha de ser nuestro mayor campo de acción pastoral. Es a esa viña que la Iglesia nos urge que vayamos a sembrar con los instrumentos de la Nueva Evangelización y bajo una nueva mirada que mire no tanto a los ojos, sino al corazón mismo y lo traspase con el amor del evangelio para hacerla crecer en la fe que salva y no defrauda”, dijo el Arzobispo en un comunicado de prensa

Para el Arzobispo “si la familia está en crisis todo lo demás en la sociedad, especialmente la cultura; está en crisis y la Iglesia, las vocaciones y la misma fe está en la crisis del debilitamiento y transmisión a futuras generaciones.

En referencia a la parábola del Buen Samaritano donde una persona fue golpeada, el Arzobispo indicó que es “la institución familiar de nuestros tiempos esa persona herida, golpeada, a la que estamos llamados a llegar donde ellas, a ver y tocar sus heridas, a compadecernos, a acercarnos, a curar con el óleo y vino y luego vendar con manos misericordiosas. Parece que ese samaritano bueno andaba con el aceite por doquier para curar heridas. El sacerdote no se olvida de este aceite, un aceite que no solo se lleva en un frasco, sino en sus manos ungidas, un aceite que desde el día de su ordenación, penetró todo su ser y lo ha hecho no solo un servidor, sino un amigo especial de Jesús. ¡Ese aceite nunca se seca en las manos del sacerdote!”

Para el Arzobispo, “en la pastoral familiar, está el éxito de la nueva evangelización y su eficacia; ahí está la semilla de las vocaciones nuevas, está la estabilidad y fermento de la pastoral educativa, está la mayor riqueza de la pastoral caritativa, la subsidiaridad y la corresponsabilidad. Por ello, salgamos con alegría a acompañar, guiar, alimentar, bendecir y a curar nuestras familias con el óleo del evangelio de Cristo.”

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