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Científicos del RUM investigarán la Trinchera de Puerto Rico, una de las más profundas del Planeta

09-08-14 doctor wilford schmidtSAN JUAN – El Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) recibió una subvención de aproximadamente 350 mil dólares de la división de Exploración Oceánica e Investigación de la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica (NOAA) para investigar y explorar la Trinchera de Puerto Rico, que está reconocida como la fosa más profunda en todo el Océano Atlántico.

Así lo anunció durante una conferencia de prensa el presidente de la UPR, Uroyoán Walker Ramos.

“Una vez más, la Universidad de Puerto Rico logra una asignación importante de fondos para investigación. En este caso se trata de una subvención que permitirá explorar y estudiar la fosa al norte de la Isla, uno de los puntos de mayor profundidad en el planeta. El calibre de nuestros profesores, sus investigaciones, peritaje y compromiso hicieron que la propuesta que presentaron recibiera el aval de la NOAA y, hoy, anunciamos cuáles serán las próximas acciones de este proyecto de interés para la comunidad científica internacional”, dijo Walker Ramos.

El doctor Wilford Schmidt, catedrático del Departamento de Ciencias Marinas (CIMA) del Recinto y experto en Oceanografía Física, es el investigador principal del proyecto que busca recopilar información de los procesos físicos como olas, corrientes, temperaturas y salinidad, entre otros de la fosa marina, hasta el momento poco estudiada.

La Trinchera, que tiene una profundidad de unos 8,500 metros (aproximadamente 28 mil pies), está localizada entre el Mar Caribe y el Océano Atlántico a unas 75 millas al norte de San Juan. Se compara su calado con la altura del Monte Everest.

Precisamente, uno de los retos de la exploración de la cuenca oceánica es la búsqueda de la instrumentación adecuada para acceder a esas profundidades. Por eso, el doctor Schmidt cuenta con la colaboración del doctor Manuel Jiménez, catedrático de Ingeniería Eléctrica y Computadoras, actualmente decano asociado de Asuntos Académicos de Ingeniería del RUM, quien es el coinvestigador de la propuesta.

“Históricamente, la forma de acceder a esas profundidades era con un cable largo. La profundidad promedio del mar es de 4,000 metros, así que los cables existentes tienen esa dimensión. Es muy raro encontrar un barco que tenga la cantidad necesaria de cable para trabajar en una profundidad de sobre 8,000 metros. Esto hace que el trabajo sea costoso y fuera de lo común”, explicó el doctor Schmidt.

Dijo que, en todo el mundo, tal vez existen dos embarcaciones que tienen la capacidad para hacer esta labor. “Así que el doctor Jiménez y yo estamos trabajando en nuevas tecnologías que nos permitan trabajar desde pequeños barcos sin cables. Estamos desarrollando aparatos que podamos tirar y que puedan ir a la profundidad por ellos mismos y puedan regresar a la superficie”, sostuvo.

Esa novel tecnología, adapta conceptos utilizados en el pasado, pero innovadores elementos que mejoran las boyas de flotación y a tolerar la presión propia de esas profundidades. “Lo que hace nuestro proyecto posible y nuevo es el desarrollo de estas esferas de cristal (glass spheres) que resisten la presión y pueden flotar”, explicó.

Se trata de aparatos que tienen la dimensión de un ser humano promedio y un peso de unas 100 libras y que los flotadores contienen las esferas de cristal que son las que permiten que el instrumento regrese a la superficie.

“Uno de los asuntos de interés de la Trinchera de Puerto Rico es que el océano no es homogéneo, está hecho de diferentes layers (capas), y estas capas son masas de agua que vienen de distintas partes del mundo. Si sumergimos un instrumento a mil metros de profundidad ya podemos detectar aguas de otros lugares como el Mediterráneo. En la profundidad esperamos encontrar una capa de agua de la Antártida, y sobre esa, una capa proveniente del Norte del Atlántico. Ambas masas de agua pueden tener potencialmente información sobre eventos climáticos del pasado”, expresó el científico.

Los fondos, provenientes de la NOAA, son producto de una propuesta competitiva sometida por los profesores del RUM.

“Es muy gratificante que la hayan seleccionado. Los paneles de evaluación de las propuestas son anónimos y muy críticos. En nuestro caso tuvimos muchos comentarios muy positivos y resultó la propuesta con mejor evaluación”, indicó.

“Nos sentimos muy satisfechos de que el talento de los nuestros se reconozca por entidades de tanto renombre como la NOAA. Esta investigación establece precedentes tanto en su contenido, como en la manera de realizarla. Precisamente, para eso es la Universidad, para ofrecer opciones y respuestas”, indicó, por su parte, el doctor John Fernández van Cleve, rector del RUM.

En la iniciativa también participan un estudiante doctoral de CIMA; uno de maestría de Ingeniería Eléctrica y dos alumnos subgraduados de Ingeniería de Computadoras.

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