Férrea oposición de Pierluisi a la pena de muerte

pedro-pierluisi-470+265-300x16911SAN JUAN – El comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi, expresó el sábado, su férreo rechazo a la pena de muerte durante la Asamblea Anual de la Coalición Mundial Contra la Pena de Muerte.

“La experiencia de vida me ha dado las herramientas para sustentar mi posición en contra de la pena de muerte. Soy un fiel proponente de la eliminación de la pena de muerte, en Puerto Rico, en Estados Unidos y en el resto del mundo. Rechazo ese método de castigo contra los seres humanos por razones, filosóficas y morales, así como prácticas y legales. Y puedo decir que mi posición y mis acciones nacen del conocimiento adquirido y de las lecciones aprendidas en mis vivencias personales y profesionales”, dijo en un comunicado de prensa Pierluisi como parte de su participación en el panel Los Parlamentaristas en Contra de la Pena de Muerte.

Pierluisi estuvo acompañado por Raphael Chenuil-Hazan y Ruth Wijdenbosch, de la Coalición Mundial Contra la Pena de Muerte, además del representante estatal de New Hampshire, Renny Cushing.

El comisionado residente relató cómo ni la experiencia trágica que vivió con su hermano pudo cambiar su posición en contra de la pena de muerte.

“Al mismo tiempo en que fungía como Secretario de Justicia de Puerto Rico, encargado de investigar y procesar a los criminales en la isla, mi hermano menor murió víctima de un crimen violento. Esa pérdida irreparable que sufrió mi familia, y todo Puerto Rico porque él también era un alto funcionario público, sirvió para afianzar mis objeciones a la pena de muerte. Y así lo expresé en aquel duro momento, y mi posición continúa siendo la misma”, expresó.

Pierluisi aseguró que su objeción a la pena de muerte viene de la creencia filosófica de que un ser humano no debe quitarle la vida a otro, salvo cuando no tiene alternativa, como por ejemplo, en conflictos bélicos entre naciones y en situaciones de defensa propia.

“Siendo el derecho a la vida uno que es aceptado universalmente, pronunciado así en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, tenemos que rechazar la posibilidad de que segar la vida de otro ser humano sea aceptable como política pública. Si debemos condenar un homicidio y castigarlo en ley, es inconsistente que el castigo sea otro homicidio, aún por deplorable que pueda ser el crimen en cuestión. Del mismo modo, es importante recalcar que los sistemas judiciales deben estar diseñados para hacer justicia y proteger la ciudadanía, y no meramente para castigar o buscar venganza. En mi libro, la teoría del ‘ojo por ojo, o diente por diente’, va en contra de ese principio básico pues elimina la posibilidad del arrepentimiento y del perdón”, manifestó.

Así mismo, Pierluisi dijo rechazar la pena de muerte desde el punto de vista moral, dado que es cristiano. “Para los que creemos que Dios nos da la vida, sólo Dios nos la debe quitar. Además, pienso que no hay peor castigo que mantener a alguien encerrado y que no hay que llegar al extremo de apagar la luz de la vida”, indicó.

El comisionado residente también aludió a la posibilidad de errores humanos y de subjetividad dentro del sistema de justicia como elementos en contra de la pena de muerte, y a la falta de evidencia razonable que apoye los argumentos de que disuade o desalienta los crímenes violentos o los asesinatos.

“Algunas estadísticas sugieren que aquellos lugares en donde se promulga la pena de muerte tienden a tener mayor incidencia de asesinatos que en los que la prohíben. Ese es el caso si se utilizan los números de asesinatos en los 50 estados de Estados Unidos de acuerdo a si administran la pena de muerte o no. Todos los estados que han adoptado la pena de muerte tienen tasas de asesinatos mayores a los que la prohíben. A pesar de que quizás sea imposible determinar el efecto que puede tener ese castigo en la mente de los criminales, no es evidente de manera alguna el que la pena de muerte reduzca los asesinatos o los crímenes violentos”, aseguró.

Pierluisi destacó que aun tomando todas las debidas precauciones para evitar los riesgos de errores, subjetividad y exceso de costos, todavía rechazaría la pena de muerte “por su incompatibilidad intrínseca con el valor de la vida”.

La pena de muerte es legal a nivel federal en Estados Unidos y también lo es a nivel estatal en 32 de los 50 estados de la nación. En 18 estados y los 5 territorios estadounidenses, incluyendo a Puerto Rico, prohíben la utilización de la pena de muerte en sus sistemas judiciales locales, aunque sí están expuestos a que sea administrada por las autoridades federales

Durante su mensaje, Pierluisi, quien es miembro de la Comisión de lo Jurídico de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, indicó que cuando llegó al Congreso en 2009 cursó una carta al Secretario de Justicia Eric Holder, junto a otros congresistas, solicitando que se enmendaran los procedimientos internos de su agencia para que a la hora de determinar si el gobierno federal estadounidense buscaría aplicar la pena de muerte en un caso en un estado o territorio, se tomara en consideración si la constitución o leyes del estado o territorio prohíben la imposición de esa pena.

“Los manuales fueron enmendados y hay evidencia que sugiere que han disminuido los casos en que esa agencia busca la pena de muerte en estados o territorios que no la autorizan”, indicó Pierluisi.

El comisionado residente, que ha dado una lucha sin cuartel a favor de la seguridad de la Isla gracias que ha redundado en la asignación de mayores recursos federales en esta área, aseguró que “no hay duda de que en la medida en que baje la criminalidad y tengamos un mundo más seguro, entonces dejaremos de ver la necesidad de recurrir a medidas tan controversiales como la pena de muerte”.

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