Testigo declara haber visto cuando se lanza pistola del Mercedes Benz

20120905_RC_CASELLAS_LADO24-300x195BAYAMÓN – Después de nueve días de juicio y 25 testigos, la fiscalía en el caso por asesinato en contra de Pablo José Casellas, presentó al primer testigo que, señaló haber visto como desde un auto Mercedes Benz gris, similar al del acusado, se lanzaba el arma con la que se le dio muerte a Carmen Paredes.

Luis Alberto Guzmán Hernández, trabajador desempleado vecino del barrio Los Filtros, de Guaynabo, declaró el martes que vio el momento en que el brazo de un hombre de tez blanca lanzaba una pistola desde un automóvil Mercedes Benz gris en la Avenida Santa Ana, a corta distancia de la urbanización Tierralta III, en donde ese mismo día había sido asesinada Paredes, esposa del acusado.

“Veo un carro que se detiene frente al pasillo en la Avenida Santa Ana. Era un carro gris claro… un Mercedes Benz. Veo el brazo de una persona clara de color. Veo el carro pero no me fijo en la persona. Se mete al carril del medio y tira algo, y lo que es rebota en la grama y cae en la acera”, declaró Guzmán Hernández a preguntas de la fiscal Phoebe Isales.

Guzmán Hernández, quien admitió ser paciente del programa de metadona de Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), se percató de que el objeto lanzado era “una pistola bien rara” una vez se acerca al lugar en donde fue a caer.

“La pistola es bien rara. Yo nunca había visto una pistola así… con dos tonos… dice FN… y tiene dos astilladas, una arriba, donde se carga, y otra abajo”, explicó el testigo.

Aun cuando Harry Padilla, abogado de la defensa de Casellas, intentó cuestionar el que el testigo “no vio exactamente” qué objeto había sido lanzado desde el auto, Guzmán Hernández reiteró que no era posible que fuera otra cosa.

“Lo único que había en la acera era la pistola. No me pueden decir que no la tiró porque allí no había ni una lata”, reiteró en el re directo de fiscal Isales.

Durante el contrainterrogatorio de Padilla el testigo señaló que había visto lanzar la pistola entre 9:00 y 10:00 de la mañana.

Guzmán Hernández admitió que recogió el arma de la acera y corrió de regreso a su casa, para más tarde salir a vender el arma al punto de drogas de Los Filtros. De acuerdo con el testimonio ofrecido en sala, a Guzmán Hernández le habían dicho que el arma costaba unos $3,000, por lo que había pedido $1,000 por ella a su amigo “Chelito” (José Luis Rivera Seda). Sin embargo, “Chelito” solo le dio $100 y una cantidad de marihuana.

El testigo admitió que al momento de salir a vender el arma desconocía que ésta tuviera alguna relación con el crimen en Tierralta III, y que no fue sino hasta mucha más tarde en el día, después de ver las noticias en la televisión, que vio “el mismo carro” que había visto en la mañana y desde el cual se arrojó el arma.

Guzmán Hernández, declaró que agentes de la Policía lo habían visitado en cuatro ocasiones para interrogarlo sobre la pistola, y que en las primeras tres les había mentido sobre el particular porque temía por su vida. En el contexto de “la calle” el “chotear” (delatar) a alguien sobre un delito cometido conlleva la muerte.

No obstante, en la cuarta ocasión en que los agentes llegaron hasta su casa, Guzmán Hernández relató cómo había conseguido el arma y lo que había hecho con ella.

“Como ya Joselito me había hecha’o los 20, no tenía por qué mentir”, dijo Guzmán Hernández.

Padilla por su parte, trató de minar la credibilidad del testigo haciéndole admitir que tenía una oferta de inmunidad de parte de la fiscalía, y que lo libraría de cumplir cárcel por las violaciones a la Ley de Armas (portar y vender ilegalmente un arma).

Al final del contrainterrogatorio de la defensa, Guzmán Hernández señaló que no se había iniciado en el uso de drogas desde los 18 años como había sugerido Padilla, sino que lo hizo ya siendo adulto. Cuestionado sobre cuando había comenzado a fumar marihuana, el testigo admitió que desde los 18 años, pero hizo una diferencia entre uso y “experimentación”. Molesto porque Padilla insistía en considerar la “experimentación” como adicción, Guzmán Hernández preguntó al abogado si él nunca había “experimentado”.

“No me diga usted que usted no ha experimentado [con la marihuana]”, increpó el testigo al abogado, quien inmediatamente solicitó al juez Ramírez Lluch que se eliminara dicha expresión del récord.

Durante la sesión de la tarde se presentaron a testificar José Luis Rivera Seda (c.p. Chely, Chelito, Joselo, Joselito) y Luis Yamil Morales Valderrama.

Rivera Seda admitió que efectivamente había adquirido la pistola “FN Five Seven” que le había ofrecido Guzmán Hernández, pero que no le pago ningún dinero al momento de la transacción.

Más tarde ese mismo día, Rivera Seda le “vendió” la pistola a Morales Valderrama, de quien tampoco recibió ningún dinero al momento, pero sí un compromiso de pago posterior.

Aunque los tres testigos identificaron el arma presentada por la fiscalía como el “Exhibit LLL” como la pistola vendida entre ellos, todos se contradijeron en términos de la cantidad de dinero que unos y otros habían pagado y/o recibido por ella, y la fecha de las transacciones.

Los tres testigos recibieron ofertas de inmunidad por la violaciones a la Ley de Armas en las que incurrieron al poseer, vender y comprar un arma de manera ilegal.

El juicio contra Casellas continúa el miércoles a las 9:00 de la mañana en la sala 706 del Centro Judicial de Bayamón.
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