Paredes muere indefensa y en escenario familiar, según patóloga

Ficha CasellasBAYAMÓN – La patóloga forense Rosa Rodríguez, declaró en viernes que tras evaluar las heridas en el cadáver de Carmen Paredes, la muerte de ésta debió ocurrir en circunstancias que no representaban una amenaza a su persona.

“La autopsia es compatible con un escenario familiar, sorpresivo y rápido”, señaló Rodríguez a preguntas del fiscal Sergio Rubio.

La conclusión de la patóloga surge a raíz de las características y naturaleza de las heridas que Paredes recibió el 14 de julio de 2012, fecha en que la ejecutiva de ventas y mercadeo fue asesinada, hecho por el cual es acusado su esposo Pablo José Casellas.

Rodríguez explicó que Paredes recibió nueve disparos en su cuerpo mientras estaba sentada en la misma silla en la fue encontrado su cadáver, y varios de ellos provocaron orificios de entrada y salida.

La patóloga comenzó su descripción de las heridas  recalcando que el orden en las que fueron evaluadas y analizadas no es indicativa del orden en que fueron recibidas por la víctima, y que cada patólogo forense puede seguir un patrón diferentes en el estudio.

La primera herida identificada por Rodríguez fue la de la cabeza.

“Es una herida que penetra en el cráneo y produce bordes hacia adentro. El proyectil entró directo y produjo daño cráneo-cerebral”, explicó la patóloga, quien además señaló que no hubo una herida de salida.

Esta herida, al igual que las demás recibidas por la víctima, no presenta un patrón de quemaduras a su alrededor, ni tatuaje negro de humo, por lo que se concluye que el disparo debió hacerse “a más de dos pies de distancia entre la boca del cañón y la herida misma.

“Fue un tiro que recibió a más de dos pies sin objetos intermedios… Esta es una herida mortal y precisa. En mi experiencia forense es una herida de remate o ejecución –de una persona que tiene habilidades y destrezas con las armas – compatible con ser la última”, declaró Rodríguez.

La segunda herida en el cuerpo de la víctima fue en área clavícula, y penetró el pecho de manera horizontal. En su trayecto, el proyectil fracturó la tercera y cuarta costillas, perforó el pulmón derecho, el pulmón izquierdo y salió a tres pulgadas por debajo del hombro izquierdo, por el área de la escápula.

“Este fue un tiro recto. Entró a tres pulgadas y salió a tres pulgadas”, dijo Rodríguez.

En su descripción de la tercera herida, el testimonio de Rodríguez tomó un giro emocional al declarar que ésta había sido “una herida incapacitante” que apenas y le permitió defenderse.

“Esta es una herida atípica en el seno izquierdo, a cinco pulgadas por debajo del hombro izquierdo y a media pulgada de la línea media”, explicó Rodríguez.

De acuerdo con la patóloga, el proyectil que ocasiona esta herida perforó lo que protege el corazón, el pericardio, el corazón la aorta, rompió la espina y laceró el cordón el espinal.

“Es una herida incapacitante que la dejó [a Paredes] cuadripléjica. No podía moverse, no podía levantarse de la silla ni abrir las piernas. Esta es la primera herida que recibió, la incapacitó, no pudo ni moverse y por eso es que murió en la silla”, declaró de manera apasionada Rodríguez, quien continuamente gesticulaba simulando lo que entendía debieron ser los últimos gestos de Paredes antes de expirar.

Entre las demás heridas  recibidas por la víctima, Rodríguez describió una en el “área intermamaria que solo afectó el tejido blando, y en donde se muestra una abrasión particular.

Según la patóloga, la abrasión en esta herida es similar a la impresión que hubiese dejado el dije que Paredes tenía en la pulsera de la mano izquierda. Rodríguez teorizó que en medio del ataque a tiros la víctima pudo haberse cubierto el pecho con sus brazos puestos en forma de cruz al momento en que recibía en el antebrazo izquierdo otro de los disparos recibidos.

El abogado de la defensa de Casellas intento cuestionar el testimonio de la patóloga al preguntar si era posible que una persona cualquiera “pudiera haber llegado hasta la casa de doña Carmen y matarla”.

Rodríguez le contestó al abogado, tajantemente que “en este caso, no”.

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