Culpable Pablo Casellas en todos los cargos

20120905_RC_CASELLAS_LADO24-300x1951BAYAMÓN – Luego de 10 horas de deliberación el jurado en el juicio contra Pablo José Casellas por el asesinato de su esposa Carmen Paredes emitió un veredicto de culpabilidad, poniendo así fin a un mes de drama judicial.

El jurado, compuesto de seis hombres y seis mujeres, decidió en votación 11 a 1 la culpabilidad del acusado en el crimen cometido el 14 de julio de 2012 en la propia casa del matrimonio.

La decisión del jurado ocurrió tras éste permanecer secuestrado desde el martes en la noche por orden del juez que preside el Caso, José Ramírez Lluch, quien justificó la medida alegando que se trata de un mecanismo para evitar que los miembros del jurado puedan “exponerse a influencias indebidas” que pudieran de alguna manera inclinar su ánimo al momento de pasar juicio sobre la prueba desfilada en corte.

“No es un medida rara. Es una medida común en casos acompañados de mucha publicidad o que podrían generarla”, explicó Ramírez Lluch al jurado, a la vez que reconocía que la situación conlleva un sacrificio adicional de parte de ellos.

Casellas enfrenta ahora una sentencia de prisión de por vida por el asesinato de su esposa, en adición a las penas correspondientes a los cargos por violación a la Ley de Armas y por la destrucción de evidencia.

El cuerpo sin vida de Carmen Paredes fue hallado el 14 de julio de 2012 en la terraza de su casa por el propio Casellas, quien entonces alegó haber visto a “un hombre trigueño” salir de su residencia cargando un rifle. En su declaración sobre los hechos, Casellas relató a los investigadores que luego de entrar a la casa y encontrar el cadáver de su esposa salió en persecución del desconocido, contra quien supuestamente disparó dos veces sin saber si había logrado herirlo o no.

Un poco más de seis semanas después del crimen la fiscal Janet Parra presentó los cargos de asesinato, violación a la Ley de Armas y de destrucción de evidencia en contra de Casellas.

La batería de abogados de la defensa trató infructuosamente de convencer al jurado de que el ministerio público había sido incapaz de presentar prueba inculpatoria que demostrara “más allá de duda razonable” que Casellas fuese el autor del asesinato de Paredes. Para ello, Harry Padilla, el principal abogado defensor, cuestionó severamente el testimonio de Luis Alberto Guzmán, el único testigo de cargo que, al menos de forma circunstancial, estableció un posible vínculo entre Casellas y el arma homicida justo el mismo día del crimen.

Según el testimonio de Guzmán, residente de la barriada Los Filtros y paciente del programa de metadona de la Administración de Servicios de Salud Mental Contra la Adicción (ASSMCA), éste vio cuando “un brazo claro de piel” arrojaba a la calle el arma homicida desde “un Mercedes [Benz] gris claro” similar al automóvil propiedad de Casellas. Esos hechos ocurrieron en el tramo de la Avenida Santa Ana aledaño a la salida del camino peatonal de la barriada Los Filtros, en donde reside Guzmán.

Padilla trató de impugnar la credibilidad del testigo señalándolo como usuario de drogas y aduciendo a que, según su propio testimonio sobre sus actividades el día de los hechos, “era físicamente imposible” que éste estuviese parado en la Avenida Santa Ana a la hora cuando supuestamente vio lanzar el arma.

Por su parte, los fiscales Phoebe Isales, Sergio Rubio, y Parra lograron convencer al jurado no solo de que el testimonio de Guzmán era confiable, sino de que, efectivamente, vio el arma homicida ser lanzada desde el automóvil Mercedes Benz.

“Les tengo noticias… este vil asesinato no lo cometió un negrito, ni lo cometió un dominicano, ni gente de la barriada. Este vil asesinato lo cometió Pablo José Casellas Toro,” aseguró Parra al jurado durante su turno de argumentación final.

Entre los presentes en el juicio se da por descontado que la defensa de Casellas habrá de apelar el veredicto de culpabilidad en el Tribunal de Apelaciones.

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.