Prueba de fiscalía entra al día del asesinato de Carmen Paredes

20120905_RC_CASELLAS_LADO24-300x195BAYAMÓN – Al cierre del tercer día del juicio en contra de Pablo José Casellas por el asesinato de su esposa Carmen Paredes, la fiscalía presentó al primer testigo que comienza a declarar sobre los sucesos el día de los hechos en julio de 2012.

El tasador de bienes raíces, y vecino de Casellas en la urbanización Tierra Alta III, de Guaynabo, Robert McCloskey, declaró el jueves que en la mañana del sábado 14 de julio de 2012 escuchó cuatro detonaciones que dijo haber considerado como provenientes de “una pistola de clavos” porque había una construcción en las inmediaciones.

“Ese día me había levantado pero me volví a acostar. Contesté una llamada de mi padre y fue al baño… Cuando me estaba lavando los dientes es cuando escucho dos detonaciones”, relató McCloskey a preguntas de la fiscal Phoebe Isales.

El hombre no le prestó mayor atención a las detonaciones porque pensó que se originaban en una construcción cercana, y el sonido se parecía al de una pistola de clavos.

Según siguió su relato, McCloskey señaló que pasados unos 20 minutos desde que había escuchado las primeras detonaciones, escuchó dos nuevas detonaciones. En esa ocasión las detonaciones fueron “más fuertes que las primeras”.

El tasador procedió entonces a cerrar las puertas y ventanas de su casa junto con su esposa, quien le había dicho que “esos parecían tiros”. A pesar de que el testigo declaró que su esposa le había dicho que las detonaciones parecían tiros, el juez José Ramírez Lluch le instruyó que no podía referirse de a testimonio de terceras personas porque eso representa prueba de referencia. Entonces el testigo señaló que “después de que su esposa le hiciera un comentario”, cerró las puertas y ventanas de la casa.

McCloskey, el testigo número 11 en ser citado, declaró además de que luego de las detonaciones miró por la ventana y se percató de que sus vecinos también estaban mirando por las ventanas de sus casas. No obstante, después de las detonaciones y de no notar nada extraño, el hombre continuó con las actividades que tenía planeadas para el día. No fue sino hasta pasado el mediodía que McCloskey se enteró de la muerte de su vecina, Carmen Paredes.

McCloskey también declaró que, aunque era amigo de Casellas desde la infancia, solo lo había ido a visitar a su casa en dos ocasiones previas al día de los hechos. En una de esas ocasiones Casellas lo llevó hasta su “oficina”, que ubicaba a uno de los lados del garaje, y allí se percató de que en el lugar habían varias armas y documentos en el suelo, en los muebles y recostadas de las paredes.

El juicio en contra de Casellas continuará el viernes en la mañana.

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