Defensa trata de minar credibilidad de testigos

20120905_RC_CASELLAS_LADO24-155x155BAYAMÓN – La defensa de Pablo José Casellas en el juicio por el asesinato de su esposa, Carmen Paredes, que se sigue en su contra concentró todos sus esfuerzos en minar la credibilidad de los testigos presentados por el ministerio público.

En un intento por establecer que las relaciones del matrimonio Casellas-Paredes enfrentaba serias dificultades desde al menos seis meses antes del asesinato de Paredes, la fiscalía sentó en la silla de los testigos a dos de los compañeros de trabajo de la víctima, y quienes además habían visitado el hogar de la pareja en distintas ocasiones. Sin embargo, en ambos casos la defensa de Casellas logró que los testigos entraran en contradicciones en sus testimonios al compararlos con las declaraciones juradas que habían presentado previamente.

“En su declaración jurada usted no hace referencia a palabras soeces o comentarios malsonantes”, le señaló el abogado de defensa Harry Padilla a Ricardo A. Saldarriaga, empleado de la firma de seguros, Assurance Solutions, para la que trabajaba Paredes.

“Usted dice que ‘percibía fricción’ pero no recuerda ningún incidente de violencia, o el tema de discusión durante sus visitas a la casa [del matrimonio Casellas-Paredes]”, continuó Padilla en su contrainterrogatorio a Saldarriaga.

Momentos antes, el empleado de la empresa de seguros había señalado que detectó “fricción” entre el matrimonio durante unas visitas que había hecho al hogar de la pareja para eventos sociales.

Saldarriaga mencionó además que en “un tour de la casa”, Casellas lo llevó hasta un cuarto en donde guardaba varias armas de manera desordenada. Allí le mostró “un arma de colección de la época de los Nazis” y un silenciador.

“Había una constante discusión entre Carmen y Pablo… se notaba que había fricción entre ellos”, declaró Saldarriaga a preguntas de la fiscal Janet Parra.

No obstante, y a pesar de la fricción que dijo haber notado entre la pareja, Saldarriaga regreso a la casa de su supervisora en una segunda ocasión, esta vez invitado por el propio Casellas.

“Usted regresa a un sitio en donde se siente incómodo, en donde no se siente bien”, le cuestionó Padilla.

En la tarde del miércoles también se sentó a testificar María Calderón Maldonado, asistente ejecutiva de Assurance Solutions, y quien conoció a Paredes por 12 años.

Calderón Maldonado testificó como en la fiesta de Navidad de la empresa para la que trabajaban, Paredes estuvo sola y se “notaba ‘hyper’, más activa de lo usual”.

Impedida de detallar la conversación que tuvo con su compañera de trabajo y amiga, Calderón Maldonado contó como apenas una semana antes del crimen ella recibió una llamada de Casellas pidiéndole una copia de la forma W-2, la cual informa los ingresos recibidos por los empleados. La petición se debía a que su esposa no le hacía caso y no se la conseguía.

Calderón Maldonado señaló que durante esa llamada noto la voz de Casellas afectada.

“Tenía la lengua trabá’, como si hubiera estado bebiendo o ingiriendo medicamentos.

En una segunda llamada, Casellas le informó que “Carmen no le hacía caso y que no le quería el roto [la herida de bala sufrida durante el supuesto carjacking]”.

Pero en el contrainterrogatorio de Padilla Calderón fue confrontada con la declaración jurada que había presentado anteriormente, y en el cual no hacía mención alguna a que Casellas tuviera “la lengua trabá’”. Además debó admitir que se había equivocado en el número de heridas de bala que había sufrido Casellas. En su testimonio en sala Calderón Maldonado había dicho que eran una o dos heridas.

“Me equivoqué. Fueron tres”, corrigió Calderón Maldonado luego de releer su declaración jurada.

El juicio continúa el miércoles a las 9:00 de la mañana con la presentación de cuatro testigos por parte de la fiscalía.

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