Defensa intenta establecer intervención indebida e irregularidades en el manejo de la escena del crimen

20120905_RC_CASELLAS_LADO24-300x195BAYAMÓN – Los abogados de la defensa en el juicio por asesinato contra de Pablo José Casellas, establecieron ante el jurado que los investigadores no preservaron adecuadamente la escena del asesinato de Carmen Paredes, esposa del acusado.

El abogado Harry Padilla, principal abogado de la defensa, estableció además que el Miguel Soto Pastrana, adscrito a la oficina del Fiscal General del Departamento de Justicia intervino con la investigadora forense Giselle Rivera Cintrón para que ésta “arreglara o enmendara” el Informe de Hallazgos en la Escena que había presentado como parte de la investigación preliminar de la escena del asesinato de Carmen Paredes.

“Dígame si el fiscal Soto Pastrana le pidió que arreglara o enmendara los croquis del informe que usted hizo”, le cuestionó Padilla a la testigo.

“Sí”, contestó cortamente la testigo.

Rivera Cintrón señaló a preguntas de Padilla que esa era la primera vez que en sus 16 de carrera se le pedía que hiciera tal cosa, y que ella se negó a hacerlo. Rivera Cintrón declaró además que escribió un memo sobre esa situación a sus superiores. De hecho Padilla hizo referencia a dicho memorando, fechado el 20 de agosto de 2012.

Durante el contrainterrogatorio de Padilla no se dejó establecido en qué dirección –para favorecer a Casellas o para inculparlo – debían enmendarse los croquis de la escena.

No obstante, en el redirecto la fiscal Parra le preguntó específicamente a Rivera Cintrón en qué consistían las enmiendas solicitadas por el fiscal Soto Pastrana.

La testigo explicó que las enmiendas propuestas por Soto Pastrana eran cambiar la palabra “reguero” –refiriéndose al estado en que se encontraba la oficina en donde Casellas guardaba las armas – por la palabra desorden, y hacer el croquis de la escena a escala. En ambos casos Rivera Cintrón se negó a hacer las enmiendas solicitadas.

Por otro lado, más temprano en el contrainterrogatorio Padilla había conseguido que Rivera Cintrón admitiera que la escena del crimen no se había preservado adecuadamente en la medida en que varias personas constantemente entraban y salían de la escena.

“No afectaban la escena [la entrada y salida de personas], pero sí interrumpían los trabajos [de los investigadores forenses]”, dijo Rivera Cintrón.

Pero, planteando la existencia de un memorando escrito por la propia testigo a sus superiores, quejándose de la situación, Padilla consiguió que Rivera Cintrón admitiera que la misma afectaba los trabajos en la escena.

Nuevamente, Parra preguntó específicamente en qué consistía la afectación y Rivera Cintrón explicó que interrumpían la toma de fotografías y vídeo de la escena.

En un intercambió de argumentos entre la testigo y el abogado de la defensa, que terminó en una advertencia de parte del juez José Ramírez Lluch, Rivera Cintrón señaló que en la escena habían hasta 30 personas, incluidos los agentes investigadores, agentes del FBI y hasta el propio juez federal Salvador Casellas, padre del acusado, quien además de haber entrado a la residencia en busca de medicamentos para su hijo, también fue visto “tomando café en la sala”.

“Yo estuve presente hasta [verlo a] él [el Juez Salvador Casellas]… tomando café en la sala”, señaló Rivera Cintrón.

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