Piden a la Cruz Roja reconsidere su decisión de cierre en la Isla

imagesSAN JUAN – El presidente de Colegio de Médicos, Eduardo Ibarra, volvió a solicitar el lunes a la directora de la Cruz Roja Americana, Bonnie McElveen-Hunter y a la presidenta y directora ejecutiva, Gail J. McGovern, que reconsideren el cierre de la unidad de donaciones de sangre de Puerto Rico para el próximo mes de octubre y que incluyan la Isla en un sistema operacional para ese procedimiento. “El Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico demanda urgentemente que la Cruz Roja Americana incluya de inmediato a Puerto Rico en el sistema operacional conocido como Biomedical Architecture Program (BioArch); que revierta la decisión pautada para octubre del 2013 y que permanezca y se optimice en la Isla el sistema de recolección y procesamiento lo cual es vital para que este pueblo obtenga el más alto y alcanzable cuidado de su salud”, dijo Ibarra en un comunicado de prensa.

Según el galeno, de la Cruz Roja negarse a atender sus reclamos, elevarán incansablemente su voz en todos los foros pertinentes, no solo dentro de los Estados Unidos, sino en las Naciones Unidas y hasta donde sea necesario.

“No incluir a Puerto Rico en el sistema de BioArch, lo convierte en solo un área de distribución lo cual va en contra de la misión de la organización que promete entrenar y reclutar miembros de las comunidades servidas fomentando y reconociendo con sensibilidad las diversidades culturales de las diversas regiones”, sostuvo.

Detalló que desde el año 2010 en que el “Plan for Diversity” de la Cruz Roja Americana planificó la implementación del nuevo sistema computarizado para los servicios de sangre llamado “BioArch” a fin de cumplir tanto con los requerimientos del FDA como con los de la industria relacionada a la recolección y procesamiento de sangre, quedó claro que cualquier región que fuese dejada fuera del sistema quedaría totalmente inoperante, desde ese momento, por razones a nuestro entender inaceptables, se dejó fuera a Puerto Rico.

De acuerdo con Ibarra, en un momento la directiva nacional de la organización señaló que el factor del uso del español encarecería la implementación del sistema y que debido a ello era conveniente no incluir a Puerto Rico. Esto pese a que la propia directiva de la organización a nivel local, les mostró evidencia de que era común que los operadores de la industria en Puerto Rico siguieran apropiadamente las instrucciones en ambos idiomas, inglés y español, según lo demostraba la propia industria farmacéutica que operaba exitosamente en la Isla.

“En un momento dado se forzó artificialmente el cierre de las operaciones de procesamiento en Puerto Rico para trasladarlas a Philadelphia y luego devolver las unidades a Puerto Rico bajo el argumento de que ello ‘abarataría significativamente el costo de la operación’, solo para posteriormente argumentar que, pese a que el costo por cada unidad de sangre recolectada en la isla es la menor en todo el sistema, el costo de tener que transportarla a Philadelphia la hacía más costosa que en el resto de las regiones”, indicó.

“Cualquier persona sensata podría fácilmente concluir que la decisión de cerrar la operación de procesamiento en Puerto Rico fue una puramente discriminatoria y con el único fin de eventualmente cerrar toda la operación de recolección en Puerto Rico”, recalcó el médico.

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