Puerto Rico a la deriva

Barco a la deriva

Jairo A. López Salamanca

La situación actual de Puerto Rico se puede comparar con un barco a la deriva,  sin capitán, sin brújula, sin balsas y remos ni marineros que sepan nadar. Nuestra Isla del Encanto está inundada de corrupción, donde sus tres poderes, el ejecutivo, legislativo y judicial  no pueden llevarla a encontrar un rumbo seguro, y rescatarla de un mar alborotado de corrientes de inseguridad, pobreza, carencias, calidad en la educación, insalubridad, falta de trabajo y futuro para sus nuevos navegantes.

En Puerto Rico la mayoría de sus ciudadanos vive tras las rejas, unos, delincuentes y sentenciados a cumplir penas y castigos, y otros, que deben construirlas para protegerse de intrusos y malhechores, pero donde todos tienen su derecho al voto.

Nuestra Isla es un paraíso para algunos, especialmente, sus gobernantes, legisladores, jueces y alcaldes, que en su mayoría se hacen dueños temporarios del patrimonio de los puertorriqueños, donde todos ellos tienen asegurados, durante el periodo de sus mandatos, acceso y pago de su celular, gasolina, dietas y salarios,  gozan y disfrutan de vehículos oficiales, chofer personal,  y hasta se les asigna un equipo humano para que les acompañe y les facilite cumplir su agenda personal.

Puerto Rico es un lugar privilegiado, los alcaldes prácticamente son los dueños de sus municipios y, para protegerlos, cada uno tiene su propia policía. Actualmente los políticos están en campaña electoral, prometen y ofrecen regalos, y beneficios a sus electores; ellos se anticiparon a los reyes magos, sin camellos, ni venidos de oriente, nos visitan en sus limosinas y acompañados de sus guardias personales, nos dan la mano y se toman fotos para salir en noticias y diarios.

Puerto Rico al presente se encuentra en primarias, es decir que estamos esperando los resultados efectuados el pasado marzo, los cuales están manchados de impunidad y desverguenza, donde los muertos salieron a votar y, los vivos cambiaron su residencia para favorecer a sus candidatos preferidos, donde los irresponsables y mentirosos se esconden y se protegen al amparo de la quinta enmienda constitucional.

Nuestra Isla del encanto y los encargados de cuidarla, olvidaron proteger y mantener su infraestructura, vías de comunicación, cauces y ríos, escuelas públicas, edificaciones de gobierno, conductos de agua, redes eléctricas y preservar su patrimonio histórico. La inseguridad social y carencia de presupuesto para nuestros hospitales e instituciones encargadas de la salud, desfavorece a los ciudadanos en mantenernos saludables, activos y productivos. El desempleo, la falta de oportunidades laborales, nos lleva por un camino de penumbras y tristezas. Son tantas las verdades que dejamos en el tintero para comunicarlas luego. Esperamos respetuosamente sus comentarios.

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