Los encantos de Puerto Rico

Los encantos de Puerto Rico

Artículo por PR.Scriptmania.

El coquí, símbolo de la isla

El coquí

El coquí

El coquí es sin duda el rey de la fauna puertorriqueña, no por su rareza, pues abunda por doquier, sino por la peculiaridad de su canto que le hace muy popular. El coquí es una rana arbórea que se oye por las noches en cualquier lugar. Se le llama así porque su canto es constante “co-quí, co-quí,…” Y pese a su pequeño tamaño, su voz es fuerte y sonora. Durante el día permanece mudo en el follaje, pero al llegar la noche comienza su canto. El coquí no pasa por la etapa de renacuajo y se desarrolla directamente en el huevo. La mayoría de los coquíes son de color marrón, aunque también hay una especie que es verde. Pierden abundante agua a través de la piel, y por ello necesitan vivir en lugares muy húmedos. Dice la leyenda que el coquí sólo canta en Puerto Rico y que se muere de tristeza fuera de la isla. Cuando un puertorriqueño quiere expresar su nacionalidad, dice “soy más puertorriqueño que el coquí”. No se puede pensar Puerto Rico sin el coquí, su canto nos acompaña cada noche y es algo más que un animalito, es un símbolo para toda la isla.

Arte y cultura

Aunque los encantos turísticos de la isla se basan en la belleza de playas y paisajes, no hay que olvidar que existe también un patrimonio histórico, artístico y cultural que merece la pena conocer. Como apuntes, en el campo de la literatura, recomendamos la lectura de algunos autores puertorriqueños como Alejandro Tapia, Fernández Juncos, José Gautier, Eugenio María de Hostos, Cayetano Coll, Rafael Hernández, Francisco Matos Paoli, y otros muchos. Sin olvidar en el apartado gráfico a pintores de la talla de José Campeche o Francisco Oller.

Música puertorriqueña

Sin duda, una de las cosas por las que Puerto Rico es más conocido fuera de sus fronteras es por la cantidad de músicos que han hecho famosa la salsa caribeña en todo el mundo. Puerto Rico tiene una rica y variada tradición folklórica, fruto de la fusión de tres culturas, la indígena, la africana y la española. Las décimas de los campesinos recuerdan a los troveros españoles que improvisan las rimas. El seis es una danza típica inspirada en un baile popular también español. La danza es un baile inspirado en la música culta, y curiosamente este es el tipo de música al que corresponde el himno de Puerto Rico. La Bomba es un baile típicamente africano muy espectacular . Y la Plena, una música con mucho ritmo, que es una de las más características de Puerto Rico. Pero lo que se ha hecho más popular es la salsa, que en realidad surge de la combinación de las músicas propias de Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana. No hay que olvidar tampoco a un instrumento único y característico de la isla, como es el cuatro. Son inolvidables los nombres de Bobby Capó, Rafael Hernández o Tito Puente, a los que se unen los jóvenes que arrancan pasiones como Ricky Martin, Elvis Crespo o Marc Anthony.

Gastronomía

Hay que señalar que, desgraciadamente, la influencia de la comida norteamericana de los fast food, ha hecho que la cocina criolla sea cada vez menos solicitada al menos en las ciudades y por parte de los más jóvenes que prefieren el hamburguer y el hot dog. Pero hay una rica gastronomía que no se pierde y que está representada por el arroz con gandules y el arroz con habichuelas, guisados con el sabroso adobo criollo. Otro plato típico es el lechón asado, guineo en escabeche, alcapurria (platano verde, yautía y carne, mofongo (también a base de plátano), el chillo (pescado frito o al horno servido normalmente con una salsa llamada mojo), la langosta y los camarones, bacalaítos, serenata (hecha también con bacalao), tostones (plátano frito maduro), etc… Por supupesto sin olvidar las riquísimas frutas tropicales cuya lista seria inacabable, piña, coco, mangó, toronja, parcha, aguacate,… Y de las bebidas, el rey es sin duda el ron, los jugos de frutas y por supuesto la piña colada, un invento puertorriqueño que acá sabe como en ningún otro lugar del mundo.

El Yunque

El Yunque National Forest

El Yunque National Forest

La selva de El Yunque es un lugar realmente impresionante por la vegetación tan espesa que allí se da. No en vano, es uno de los lugares de todo el planeta donde se registran las mayores precipitaciones (unos 370 mil millones de litros de agua al año). Suena increible, pero en El Yunque nunca llueve menos de cinco veces al día, sea la estación que sea del año. Este peculiar clima hace que El Yunque fuera declarado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, y allá se encuentre una variedad de especies animales y vegetales que sería imposible detallar. Sólo por curiosidad, decir que el coquí en El Yunque es el único sitio donde canta por el día, debido a la vegetación tan espesa y la lluvia constante que impiden casi el paso del sol. Una de las especies más curiosas es el moriviví, una planta llamada así porque al tocarla las hojas cambian de color poniéndose oscuras y se encogen como si estuviera muerta, volviendo a su estado normal unos instantes después. La cumbre de la montaña del Yunque está siempre cubierta de niebla y creían los indios taínos que en la cumbre vivía el Dios Yukiyú.

Aibonito

Aibonito es conocido como “la Suiza de Puerto Rico” por sus elevadas montañas y temperatura relativamente fresca en comparación con el resto del país. Enamoran al visitante la multitud de flores que adornan el paisaje y cuenta la leyenda que el nombre proviene de cuando el arcabucero español Diego Álvares vio por primera vez el paraje exclamó “Ay, qué bonito”.

Cabo Rojo

Al sur de Puerto Rico, Cabo Rojo ha mantenido su belleza natural. El turista que llega allí disfruta de unas playas fantasticas y de la amabilidad del lugareño. No es difícil entablar conversación con alguien para escuchar historias legendarias o las aventuras del pirata Cofresí quien tiene una estatua en Cabo Rojo, un caso inaudito que un pirata tenga un monumento en su honor pero se ganó la fama de robarle a los ricos para repartirlo entre los pobres “a lo Robin Hood”. En Cabo Rojo, patria también de Ramón Betances que luchó por la abolición de la esclavitud, se cumplen todos los tópicos caribeños: es tierra de leyendas, de playas exóticas, de sol, sucluentos manjares, atardeceres conmovedores, etc. En definitiva, un lugar para olvidarse del mundo. No hay que dejar de ir tampoco a Boquerón, otro pueblecito cercano que es una delicia.

Cuevas del río Camuy

El río Camuy es uno de los tres ríos subterráneos más largos del mundo y en torno a su recorrido se encuentran una serie de cavernas que comprenden unos quince kilómetros de complejas galerías, con una impresionante vegetación. La cueva más interesante es la de Santa Clara, con visitas organizadas. A la entrada se observan las estalactitas y estalagmitas en constante goteo. Otro atractivo de las cuevas es un sumidero que tiene 185 metros de diámetro y 122 de profundidad, asemejando un inmenso cráter subterráneo.

Flor de Maga

Flor de Maga

Bosque de Guajataca

El Bosque de Guajataca se encuentra en la localidad de Quebradillas y constituye un santuario ecológico de gran importancia. Cuenta con senderos para excursionistas y tiene un parador con cómodas habitaciones y económicas por lo que es un lugar ideal para ir a pasar unos días.

Isla de Culebra

Culebra es una pequeña y paradisíaca isla de apenas 11 kilómetros de largo por 5,6 de ancho. Sus magníficas playas, junto con los islotes y arrecifes de coral son lugares ideales para olvidarse del resto del mundo. A diferencia del resto de Puerto Rico, acá las precipitaciones son escasas y sus playas vírgenes son un encanto para cualquier visitante que huya de las típicas zonas de turistas.Además si es aficionado al buceo, puede admirar los arrecifes coralinos que se encuentran en Culebra. Imprescindible ir a la playa de Flamenco Beach, de arenas blancas y aguas cristalinas.

Cordillera de Fajardo

En la costa este de la isla se encuentra Fajardo y allí podemos ver una cadena de cayos, islas y arrecifes de gran belleza, conocido como La Cordillera. Para llegar allí hay que acceder en barco y sus atractivos naturales son muchos: aguas claras y tranquilas, grandes arrecifes, una gran diversidad de cida silvestre y marina, y la posibilidad de practicar deportes acuaticos. Hay que tener en cuenta que el lugar no cuenta con servicios turísticos, ni sanitarios ni agua potable.

Luquillo

Luquillo tiene uno de los litorales más hermosos de Puerto Rico. Ofrece paisajes de postal donde la geografía combina playas de arenas doradas con cocoteros y formaciones rocosas. La costa de Luquillo fue la primera tierra puertorriqueña avistada por Colón en noviembre de 1493. Su nombre deriva del dios taíno Yukiyú, Señor de las tormentas que habita en El Yunque.

Arroyo

Es un pueblo pequeño pero pintoresco y famoso por ser el segundo lugar del mundo en disponer de línea telegráfica. Ello se debe a que acá tenía una residencia Samuel Morse, quien en 1859 tendió la línea entre la hacienda donde vivía su hija y los almacenes de su yerno. La fiesta más popular de Arroyo es el Entierro de la Sardina.

Jayuya

Capital indígena por excelencia, evoca el pasado de los taínos. Durante la colonización miles de indios trabajaron en las vetas auríferas que surcaban la zona hasta que se agotó. Como recuerdo de la importante presencia indígena quedan los numerosos petrófglifos, que son piedras pintadas por los taínos y a las que atribuían poderes mágicos.

La Parguera

En la localidad de Lajas se encuentra La Parguera, poblado de pescadores que muestra la típica estampa caribeña: playas de ensueño, arrecifes de coral, cocoteros y la espectaular bahía fosforescente. Precisamente La Parguera es famosa por esto último. En la bahía fosforescente se da un fenómeno de gran rareza que no se puede describir con palabras. Al llegar a la entrada a la Bahía, por la noche, se observa como al tocar el agua ésta se ilumina debido a la presencia de unos microorganismos que generan luz propia. La concentración de millones de estos microorganismos en la superficie del agua hace un efecto por el que el mar brilla por las noches. Muy espectacular es el efecto cuando llueve ya que todo el mar se ilumina al caer las gotas y la luz que desprende es tal que todo el que lo ve queda asombrado por este extraño fenómeno.

Lares

Esta población tiene un significado muy especial para los puertorriqueños ya que acá se produjo la proclamación de independencia de Puerto Rico el 23 de septiembre de 1868, que finalmente fracasó y fue sofocada un mes después. Este hecho histórico es conocido como El Grito de Lares.

Maricao

Es un pueblo pequeño y acogedor, cuyo principal encanto es el origen romántico de su nombre. La historia cuenta que una joven taína se enamoró de un joven español que llamó a su amada con el nombre de María. Cuando la indígena se enteró que su tribu pretendía atacar a los españoles, fue a avisar a su enamorado temiendo por la vida de éste. Gracias al aviso, los conquistadores se adelantaron a los taínos y redujeron a los mismos. Al descubrir los indios que fue la llamada María quien los delató, la ataron a un árbol y fue torturada hasta morir. El nombre de Maricao procede de María y cao, que significaba en taíno sacrificio. Por lo tanto, Maricao significa el sacrificio de María.

Mayagüez

Es la tercera ciudad en importancia, y no se puede dejar de visitar la Taberna de Fido, una pequeña bodeguilla con las paredes tapizadas con fotografías de famosos del mundo entero que han pasado por allí. El local encierra algo mágico y hay que probar la sangría de Fido que es una bebida a base de ron y vino donde se maceran frutas.

Isla de Mona

Es una pequeña islita en la costa oeste, formada por impresionantes acantilados y donde se encuentran una serie de cuevas que fueron refugio de piratas en la antigüedad. En la isla se encuentra una especie autóctona llamada la iguana de Mona, que llega a medir un metro y medio de largo y se encuentra en peligro de extinción. También es conocida la isla por la gran cantidad de barcos hundidos que se encuentran en su costa. Son muchos los que todavía hoy bucean en busca de tesoros perdidos de estos galeones.

Ponce

Parque de Bombas, Ponce

Parque de Bombas, Ponce

Es la segunda ciudad de Puerto Rico y ha sabido conservar la esencia colonial de siglos pasados. En el centro de la ciudad se observan magníficos palacetes y las viejas mansiones señoriales de vistosos colores. Uno de los edificios emblemáticos de Ponce es el Parque de Bomberos, construido en 1883 en madera con una pintoresca arquitectura. Otro lugar que merece la pena conocer es la Hacienda Buena Vista, hacienda cafetera del siglo XIX perfectamente conservada y rodeada de un bosque subtropical con rica vegetación. Entre las fiestas más populares de Ponce se encuentra el Carnaval, donde los vejigantes ponen el colorido con sus caretas y trajes espectaculares.

Museo de Arte de Ponce

Fundado por el ex gobernador de Puerto Rico, Luis A. Ferré, es una de las mejores pinacotecas de todo el continente americano.Se exhiben pinturas de todos los tiempos, desde la Edad Media a la Contemporánea, destacando las obras de Rubens, Van Dyck, Lord Leighton, Sorolla, El Greco, Zurbarán, Murillo, y muchas más obras de gran importancia.

Destilerías de ron

El ron es la bebida alcohólica más popular en Puerto Rico, y merece la pena conocer alguna de las destilerías más importantes y que conservan el carácter de la época colonial. Ese es el caso de la Destilería Serrallés en Ponce, donde se realiza el Don Q o el Palo Viejo. Es una imponente mansión del siglo XIX construida por el empresario catalán Sebastián Serrallés. La otra destilería que hay que visitar es la de Bacardi que se encuentra en Cataño y que es la fábrico de ron más grande del mundo. Si bien, se instaló la primera destilería de Bacardi en Santiago de Cuba, años después se ubicó una destilería en Puerto Rico que se ha convertido en el principal referente de esta marca conocida en todo el mundo.

Isla Caja de Muertos

Esta pequeña islita de 5 kilómetros de largo se asemeja en su forma a un ataud, y de ahí el macabro nombre. Una leyenda narra la historia de un pirata que enterró aquí a su amada y acudía a visitar su tumba todos los días. Posee un faro construido en 1880 y es un lugar para amantes de lugares alejados de las rutas turísticas.

Piñones

El bosque de Piñones está formado por un conjunto de manglares (terrenos pantanosos) y es hábitat de multitud de especies animales y vegetales, algunos en peligro de extensión. Su zona de playa es también muy visitada y resulta muy agradable ir a los chiringuitos allí instalados a comer frituras de pescado y tomar píña colada.

Yauco

Su nombre deriva del taíno y significa tierra de la yuca;. Sin embargo, Yauco es más bien la tierra del café, ya que aquí se cultiva uno de las cafés más apreciados de todo el mundo, considerado por muchos catálogos de expertos como el mejor del planeta junto al Blue Mountain de Jamaica. En febrero se celebra el Festival Nacional del Café.

Vieques

La Isla Nena, llamada así por el poeta Luis Llorens, conjuga belleza e historia en un terreno de 33 kilómetros de largo por 7,2 de ancho. La islita en la que los viequenses recuerdan que estuvo Simón Bolívar es objeto hoy en día de una reclamación por que se marche de allí la Marina estadounidense, quien posee dos tercios de la isla que son terreno restringido. Vieques tiene paradisíacas playas y arrecifes de coral y, al igual que La Parguera, una bahía fosforescente en la que se aprecia el fenómeno casi mágico de los microorganismos bioluminiscentes.

San Juan

El Viejo San Juan es el mejor exponente de las plazas coloniales que fundó España en las Antillas. Su forma geográfica y su arquitectura recuerda enormemente a la ciudad de Cádiz y todavía conserva el espítiru hispano en sus calles estrechas.Fachadas de vivos colores, balcones cuajados de flores, calles escalonadas y rincones silenciosos brindan la oportunidad de disfrutar de un ritmo de vida cadencioso, donde el tiempo no tiene valor. Son muchas las cosas que hay que ver en San Juan, pero ante todo merece la pena perderse por sus calles, ir al paseo de la Princesa, el paseo del Morro, la Caleta, la calle del Cristo, la Casa Blanca,… y embuirse del mágico ambiente que flota por todo el Viejo San Juan.

Castillos de San Cristóbal y de San Felipe

Las dos principales fortificaciones de San Juan están declaradas por la UNESCO como Patrimonio Universal y es que son las más impresionantes de Hispanoamérica al ser esta zona del Caribe constantemente asediada por su posición estratégica, llamando Felipe II a San Juan como “la llave de las Indias”. Las obras de San Cristóbal comenzaron en 1635 y se trata de una fortificación situada a unos 50 metros sobre el nivel del mar con una compleja estructura de tuneles, rampas, calabozos y fosos. En el patio hay una imagen de Santa Bárbara, patrona de los artilleros españoles, que los puertorriqueños consideran milagrosa y es objeto de devoción. El Castillo de San Felipe del Morro se construyó en 1539 en la punta de un promontorio y tiene muros de seis metros de espesor que lo hicieron inexpugnable. Sus garitas se han convertido en un símbolo para Puerto Rico y es utilizado por ejemplo en las matrículas de los coches que llevan impresas un dibujo de una de estas garitas.

San Juan

San Juan

La Fortaleza

Conocida también como Palacio de Santa Catalina es desde 1822 residencia oficial del Gobernador, uso que está todavía hoy vigente. Construida en 1533, ha pasado por multiples reformas hasta llegar a su aspecto actual. El interior conserva 40 habitaciones con una rica decoración de mármoles y maderas nobles, destacando el Salón Azul con una gran pintura de Isabel II, obra de Madrazo; el Salón de los Espejos; el Salón de Té y el Salón del Trono. Como curiosidad se encuentra allí un reloj antiguo con una leyenda. Se dice que el gobernador español cuando tuvo que abandonar la Fortaleza para hacer entrega de la misma a los estadounidenses, dio un golpe con su espada al reloj que se detuvo en las 4:28 y así se conserva representando la hora en que Puerto Rico dejó de ser española.

Edificios religiosos

En San Juan se encuentra la segunda iglesia más antigua de América y un gran ejemplo de arquitectura gótica adaptada al trópico. Se trata de la Iglesia de San José, construida en 1533. Otro lugar digno de ser visitado es la Capilla del Cristo de la Salud, del siglo XVIII, y por supuesto la Catedral de San Juan, que se empezó a construir en 1520 en madera y paja, consolidándose luego la construcción actual. Allí se encuentran los restos de Ponce de León, primer poblador español de la isla y la momia de San Pío. También se puede ver la imagen de la Virgen de la Providencia, Patrona de Puerto Rico. Un hecho curioso es que en el altar luce una bandera de Puerto Rico, algo inusual de ver en una Iglesia.

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